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Entrevista a Jordi Almir, presidente de AIF Catalunya

Jordi Almir.
Jordi Almir.
Jordi Almir es economista, agente de la propiedad inmobiliaria, experto inmobiliario y perito judicial inmobiliario. Preside AIF Cataluña desde mayo de 2013. Es propietario de Sig Consultors. La compañía realiza todo tipo de intermediaciones y consultoría inmobiliaria, gestión de patrimonios y asesoría financiera.
Jordi Almir, durante las pasadas Jornadas celebradas en Sitges.
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Jordi Almir, durante las pasadas Jornadas celebradas en Sitges.
Usted es el presidente de AIF, ¿qué diferencia hay entre APAIF[1] y AIF[2]?

AIF es la asociación madre, que fue instituida y se genero en Cataluña. Es una asociación de la época del sindicato vertical, es decir, que ya ha llovido mucho, y es una asociación que tiene la presidencia bicéfala, porque una representa lo que es AIF Cataluña y Jordi Paniello representa a APAIF que es la asociación con implantación en el resto de España. Todos los miembros de AIF automáticamente pertenecen a APAIF. Y los objetivos de ambas asociaciones son comunes.

A finales de noviembre pasado se celebraron las Jornadas Profesionales AIF 2016 en Sitges. ¿Cuál es el balance de las mismas?

Todas las jornadas son sesiones de conocimiento de networking y, en este caso especialmente, hicimos una división entre la rama de base totalmente financiera de inversión y financiación, que se celebró el primer día, en la cual dimos una visión de la MiFID (Markets in Financial Instruments Directive) que es un tipo de cumplimiento más bien dado a situaciones de inversión y trabajamos sobre el anteproyecto de ley para toda la cuestión de financiación.

El segundo día lo dedicamos a la parte de peritos judiciales. En nuestra organización hay una parte importante de asociados que están en el negocio de la inversión y financiación y otros, como es mi propio caso, que, además, están en el apartado de la pericia, son expertos judiciales en distintas profesiones que dan luz a requerimientos, por vía judicial o por vía de parte, sobre temas muy variopintos. En mi caso serían temas patrimoniales o económicos y otros compañeros tocan otros temas más amplios, como la criminología, la caligrafía, los accidentes, etc. que componen todo el apartado de expertos en materia de asesoramiento al sistema judicial.

Su impresión sobre la economía española

Mi formación viene de la parte económica y de las leyes. Me forme también en psicología y siempre digo que no se si como economista he dado mucho empleo pero como psicólogo probablemente sí.

Bromas aparte, siento una cierta preocupación por cosas que veo actualmente en los mercados sobre todo en materia de temas inmobiliarios. Estoy viendo una cierta locura en este apartado y me da miedo que volvamos a caer en situaciones como las que tuvimos antaño. En realidad no tengo muy claro si de la burbuja hemos salido o no.

Tengo clientes que verdaderamente tienen muchísimos problemas y a muchos que no les es fácil conseguir den un crédito, aunque hay quien dice que el crédito ha vuelto a fluir, sigo viendo dificultades. Y la gente sigue siendo mileurista o menos y, por otro lado, se vuelven a incrementar los precios de los bienes raíces. Creo que algo falla.

Probablemente, lo que esté pasando es que compañías internacionales estén tomando posición en activos inmobiliarios del país. Hay en el mundo miles personas que son posibles consumidores de residencias de 500.000 € y compañías extranjeras están invirtiendo en ese segmento. Pero eso no quiere decir que el mercado en su conjunto se esté reactivando muchísimo. No cabe duda de que mi deseo es que la recuperación inmobiliaria vaya muy bien pero tengo ciertas dudas.

Por otro lado, el consumo es fundamental para el avance de cualquier economía, pero desde una perspectiva más de valores veremos si el consumismo, que no tiene nada que ver con el consumo, tiene mucho sentido. No creo que lo mejor que pueda pasar en este país es que vayamos desprendiéndonos de valores fundamentales como pueden ser la familia, pensar en los hijos, pensar en el futuro y pensar en cosas que tienen una relación con el buen hacer. El placer inmediato pero efímero que proporciona el consumismo también me preocupa.

La suma de todos estos factores nos llevan a que, con toda probabilidad, la sociedad empiece a tomar unos derroteros que no sean los más acertados para un tipo de sociedad colaborativa. A nadie se le escapa que el gran efecto de la crisis y del problema de la burbuja tienen mucho que ver con una falta de valores, de una situación de deseo del enriquecimiento bruto. Por supuesto, considero que es bueno ganar dinero, tener una buena condición económica y tener una satisfacción en la vida, pero el enriquecimiento absurdo no tiene demasiado sentido.

No estoy en contra de la especulación porque sin especulación no hay economía, la especulación es fundamental para entender la economía, especular es comprar a un precio inferior a la que vas a vender y esta diferencia es lo que hace que ganes dinero. Lo que pasa es que hay especulaciones con muy malas artes.

Hay que recordar a la gente que cumplir con nuestras obligaciones es fundamental para el desarrollo del país. Y mucha gente se olvida de esto porque, en el fondo, hay una falta de ética, una falta de hacer bien las cosas.

Se está hablando mucho de lograr un encaje armónico de Cataluña dentro de España

Quiero ser directo e ir al grano con esto pero no es fácil. En esa pregunta da la sensación de que Cataluña no es España y Cataluña sí es España.

Cataluña está en España, pero que algo está pasando con Cataluña es obvio, que no se están haciendo las cosas bien también es obvio y, además, creo que se está equivocando todo el mundo. Hay que llegar a situaciones razonables y ahora mismo no las hay y eso me duele mucho. Yo me niego a tener problemas con amistades de Madrid o Andalucía o cualquier otra parte por este tema.

Creo que esta discusión en la que el Sr. Puigdemont y el Sr. Rajoy se han enfrascado no se está llevando bien. Yo, que soy un negociador, creo que no lo están haciendo como para que tengamos un final positivo para todos. En las negociaciones hay que buscar un consenso pero aquí se están cerrando en banda y eso no nos va a llevar a ninguna parte. Hay que organizar un clima de convivencia.

A mí no me gustaría que España se fracturara. Echemos un vistazo a la historia no manipulada y hagamos que los errores del pasado no se vuelvan a repetir. Una ruptura de Cataluña con España no sería buena ni para Cataluña ni para España. Es imprescindible que tengan sentimiento de Estado, de un buen proyecto de nación.

Son más los catalanes que no quieren una ruptura que los que sí la quieren. Creo que deberíamos vivir en paz y conseguir que podamos respetar y ser respetados.

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[1] Asociación Profesional Colegial de Asesores de Inversión, Financiación y Peritos Judiciales.

[2] Asociación Profesional Colegial de Asesores de Inversión, Financiación y Peritos Judiciales de Cataluña

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