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8 recomendaciones para un futuro con pensiones suficientes, sostenibles y equitativas

De izqda. a dcha.: Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, José Ignacio Conde-Ruíz, subdirector de FEDEA, Guillermo de la Dehesa, presidente del Foro de Expertos del Instituto Santalucía, Ángel de la Fuente, director de FEDEA, y José Antonio Herce, economista.
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De izqda. a dcha.: Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, José Ignacio Conde-Ruíz, subdirector de FEDEA, Guillermo de la Dehesa, presidente del Foro de Expertos del Instituto Santalucía, Ángel de la Fuente, director de FEDEA, y José Antonio Herce, economista.
domingo 25 de octubre de 2020, 11:07h
El Foro de Expertos del INSTITUTO SANTALUCÍA presenta un documento de conclusiones sobre las principales cuestiones que se debaten en el Pacto de Toledo. id:64407
La creciente longevidad de la población española está presionando aún más el sistema público de pensiones, que ya viene lastrado por el déficit estructural que arrastra la Seguridad Social. Para contribuir a afrontar esa situación, el Foro de Expertos del INSTITUTO SANTALUCÍA presenta un documento de conclusiones sobre las principales cuestiones que se están debatiendo en la Comisión de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Toledo y en el que propone ocho recomendaciones para un futuro con pensiones suficientes, sostenibles y equitativas:
  1. El actual sistema de pensiones pone en riesgo la viabilidad del mismo y su equidad intergeneracional. Las pensiones públicas son más elevadas de lo que permiten los salarios y los tipos de cotización,lo que pone en riesgo la viabilidad y la equidad intergeneracional del mismo. Un hecho que se acentúa conla elevada esperanza de vida tras la jubilación. Para corregir este problema de sostenibilidad es necesario reducir la actual tasa de sustitución (cociente entre la pensión y el salario medios), de lo contrario habría que abordar una fuerte y creciente subida impositiva.
  2. Es necesario generalizar y profundizar enalargar la vida laboral, medida que contribuye significativamente a la sostenibilidad del sistema. Por ejemplo, para 2027 se ha fijado la fecha tope para el progresivo retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años. Sin embargo, para entonces se podrán jubilar con 65 años aquellos que hayan cotizado 38 años y 6 meses, siendo este colectivo un porcentaje elevado del total. Al mismo tiempo, conviene recuperar el factor de sostenibilidad, ligando el retiro laboral a la esperanza de vida.
  3. El mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones es posible siempreque se garantice la sostenibilidad del sistema, pero en la situación actual, vincularlo al IPC agravaría la deficitaria situación de la Seguridad Social. Por razones de equidad, las pensiones mínimas sí habría que blindarlas frente al efecto de la inflación.
  4. Se aboga por la separación de fuentes para financiar el sistema, siendo a cargo de las cotizaciones las pensiones contributivas (jubilación, viudedad, maternidad, paternidad y riesgo de embarazo y costes administrativos del sistema) y a cargo de impuestos generales los complementos de mínimos y otras prestaciones no contributivas. Esto exige el traspaso al Presupuesto General del Estado de los costes ligados a las bonificaciones de las cotizaciones para fomento del empleo y otros conceptos no contributivos.
  5. Hay que potenciar la previsión social complementaria para extender los sistemas privados, tanto individuales como colectivos, de ahorro. Es el caso de los modelos basados en la adscripción por defecto en los planes de empleo, siguiendo las experiencias internacionales, como el sistema británico. Es importante tener en cuenta la casuística del tejido empresarial español, fuertemente apoyado en pymes y autónomos, y plantear soluciones adaptadas. Al mismo tiempo, apoyar losmecanismos de fiscalidad basados en el principio de neutralidad para no distorsionar decisiones de inversión. En este sentido, se desaconseja reducir las deducciones de las aportaciones a planes de pensiones individuales pues es discriminatorio y perjudicaespecialmente a los trabajadores por cuenta propia. Se proponecrear una especie de “perímetro de ahorro previsional a largo plazo”, donde tenga cabida cualquier tipo de producto financiero con el mismo tratamiento fiscal que los planes de pensiones. El ahorrador podría vender y comprar diferentes activos sin penalización tributaria, siempre que mantuviese esos recursos hasta haber alcanzado la edad de jubilación.
  6. Se defiende la compatibilidad del cobro de la pensión de jubilación y de un salario y se considera contraproducente cualquier mecanismo de jubilación forzosa. Se apoya la adopción de políticas flexibles que estimulen una mayor participación laboral de las personas de más edad, para el aprovechamiento de su experiencia y talento.
  7. No se debe comparar el gasto público en pensiones como porcentaje de PIB con otros países, ya que la pirámide poblacional no es equivalente.En concreto, esta partida depende de muchos factores, entre ellos, el grado de envejecimiento de la población. Lo cierto es que, en términos comparativos, la población española es más joven en promedio que la de países de nuestro entorno. Esto significa que en Estados donde en la actualidad gastan más fondos en pensiones en proporción al PIB se debe a que sus tasas de dependencia son mayores, no porque sus pensiones sean más generosas que las españolas.
  8. Por su transparencia y equidad intra e intergeneracional, se apoya la extensión del sistema de reparto hacia las cuentas nocionales. No se trata de transitar hacia un sistema de capitalización, sino de mantener el actual, con complementos de mínimos financiados por impuestos, en el que se introducen cuentas individuales nocionales como instrumento para el cálculo de las pensiones. Este mecanismo consiste en crear unas cuentas virtuales donde el ciudadano va acumulando sus cotizaciones sociales más una rentabilidad nocional ligada al crecimiento de la masa salarial y a las proyecciones de crecimiento económico. De este modo se va acumulando un capital virtual que en el momento de la jubilación se convertiría en una renta vitalicia que podría incluir o no una corrección por la inflación.

El Foro de Expertos del INSTITUTO SANTALUCÍA considera que la sostenibilidad del sistema de pensiones español ha de ser una prioridad por tratarse de una condición sin la cual no se puede hablar de suficiencia o de otros objetivos más ambiciosos, como la equidad.

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