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Cesce analiza la situación de Brasil a menos de un año de las elecciones en la XVI Jornada de Riesgo País

Cesce analiza la situación de Brasil a menos de un año de las elecciones en la XVI Jornada de Riesgo País
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sábado 29 de enero de 2022, 10:01h
La primera economía de Latinoamérica es uno de los principales mercados para las empresas españolas, al que exportamos unos 2.360 millones de euros. id:80250

“La realidad de Brasil es fantástica y tiene un potencial enorme, pero no es un país exento de problemas. Existen riesgos económicos y una realidad compleja con un crecimiento muy débil, así como una situación política, social y sanitaria delicada, marcada por las elecciones de octubre, la sequía y la crisis sanitaria, respectivamente”. Así ha resumido Fernando Salazar, presidente de Cesce, la actual situación de Brasil en la presentación de la XVI Jornada Riesgo País de Cesce, que ha celebrado este miércoles la compañía con la colaboración de la Cámara de Comercio Brasil- España y que ha abordado la situación político-económica y los retos de Brasil, que encara este año una nueva cita electoral en pleno proceso de recuperación tras la pandemia.

Brasil es un país clave para España, siendo su segundo mercado en América Latina después de México, al que exportamos unos 2.360 millones de euros. Además, actualmente, es nuestro cuarto destino de inversión y stock, con unos 40.000 millones de euros, lo que nos convierte en el segundo inversor en el país después de Estados Unidos.

Trinidad Jiménez, presidenta de la Cámara de Comercio Brasil-España, también ha intervenido en la presentación de la sesión, destacando la relación estratégica que existe entre Brasil y España a todos los niveles, cosa que “no es de extrañar, ya que, entre otros factores, Brasil es la 12ª economía mundial y la sexta de mayor población, con más de 212 millones de habitantes. Y, desde hace ya algunos años, es uno de los principales socios comerciales de España, que siempre está a la cabeza en la inversión extranjera directa en el país”.

Brasil, al igual que otros países del globo, se encuentra en una fase de recuperación postpandemia, y las cifras que arroja de recuperación para este 2022 -del orden del 0,3%- no son tan sugerentes como las de años anteriores, pero “hay que hacer un cierto reconocimiento a algunas decisiones que se han tomado en el ámbito estructural, que nos permiten ser optimistas con respecto al futuro de Brasil”, según ha manifestado la presidenta de la Cámara de Comercio Brasil-España. “No obstante, todavía quedan algunos retos por delante, como la reforma fiscal o la administrativa, así como desafíos que tienen que ver con la geopolítica, la ratificación del acuerdo Unión Europea- Mercosur o las elecciones presidenciales, que, desde luego, marcarán un punto de inflexión”, ha añadido Jiménez.

La situación política, más allá del Covid
Con respecto a los próximos comicios en Brasil, previstos para octubre de este año, se celebran en un contexto político y económico lleno de retos. La victoria de Jair Bolsonaro en 2018 generó grandes expectativas y, de hecho, se han conseguido una serie de logros durante su mandato, como la reforma de las pensiones, “un paso adelante fundamental de cara a la resolución del desequilibrio fiscal que existe en el país, y que es uno de los riesgos más evidentes de su economía”, según ha afirmado María José Chaguaceda, Analista de Riesgo País de Cesce. Otros aciertos de la gestión de Bolsonaro que se han mencionado han sido la Ley de Autonomía del Banco Central o la adopción de una agenda de reformas de cara a favorecer la inversión directa extranjera.

Sin embargo, Bolsonaro no lo ha tenido fácil, se ha enfrentado a un parlamento muy fragmentado y, al igual que muchas otras economías, Brasil ha estado muy afectado por la emergencia sanitaria. De hecho, la evolución de las cifras de la pandemia sitúa al país como el segundo en mortalidad, detrás de Estados Unidos.

Todo ello, junto a los ataques constantes a la independencia del poder judicial por parte del presidente, la deforestación de la Amazonia, los escándalos de corrupción que han rodeado a su gobierno y familia y la militarización del poder civil han desgastado la popularidad de Bolsonaro. Las últimas encuestas sitúan a Lula da Silva como el claro favorito en los comicios.

Una economía con gran potencial
Más allá de la coyuntura actual, Brasil es la primera economía latinoamericana, en términos de PIB y población. Es el tercer exportador mundial de productos agrícolas, tiene una gran riqueza extractiva y es el séptimo productor mundial de petróleo, además de ser una gran potencia turística.

En cuanto a la tasa de crecimiento y la evolución económica tiene mucho que ver con el tipo de modelo de crecimiento que ha venido desarrollando la economía brasileña, y que comienza a mostrar signos de agotamiento.

Cuando estalló la pandemia por Covid-19, la economía brasileña estaba todavía inmersa en el proceso de recuperación de la crisis que tuvo lugar en 2015-2016. En 2020 la caída del PIB fue del 4%, una cifra no tan elevada si la comparamos con la de otras economías, y en el primer trimestre de 2021, Brasil ya estaba en niveles de producción prepandemia. “Esto lo explica una adecuada respuesta desde el punto de vista de política económica, tanto en términos fiscales como monetarios, lo que ha permitido que una pandemia como la que hemos vivido tenga efectos transitorios y no permanentes en el tejido productivo”, ha precisado Chaguaceda.

A pesar de esta positiva evolución, la analista ha explicado que, desde el segundo-tercer trimestre del año pasado, la recuperación está perdiendo impulso, entre otros factores, debido a la crisis hídrica a la que se está enfrentando el país, que ha derivado, además de en un problema de producción agrícola, en un problema energético por el descenso de la generación en las centrales hidroeléctricas, lo que ha conllevado un aumento de los precios de la electricidad y los alimentos. Por lo que respecta a los factores externos, también es destacable la parte de inflación achacable al sector exterior que estamos sufriendo todas las economías. Las presiones inflacionistas han ha obligado al banco central a aumentar los tipos de interés.

El descenso del poder adquisitivo y los tipos de interés más elevados están haciendo perder dinamismo a esa recuperación económica. Finanzas públicas: un problema estructural.

En palabras de María José Chaguaceda, “el desequilibrio de las cuentas públicas de Brasil es el principal riesgo al que se enfrenta la economía latinoamericana, un problema estructural que viene de antaño; no se trata de un problema de recaudación, sino que viene de la parte del gasto, que es elevadísimo y se ha incrementado mucho a partir de 2013”, así como del elevado coste del servicio de la deuda pública. La deuda pública ha ido aumentando hasta cifras cercanas al 100% del PIB.

Pese a ello, la prima de riesgo de Brasil se encuentra por debajo de la media regional a pesar del desequilibrio fiscal, lo que significa que los mercados están valorando otras bondades con las que cuenta la economía latinoamericana, como su solvencia externa -principal fortaleza del país- y su saneado sistema bancario.

Un nivel de solvencia externa envidiable
Brasil se ha caracterizado durante mucho tiempo por registrar un moderado déficit exterior y por no tener problemas de financiación. “Se trata de una buenísima noticia, es muy significativo que la inversión extranjera se haya mantenido resistente en época de convulsión política”, ha indicado la analista de Cesce, “lo que nos muestra que los mercados siguen apostando por la economía brasileña”.

Desde un punto de vista de comercio exterior, hay que valorar que en los últimos años Brasil ha hecho un fuerte esfuerzo de diversificación de sus destinos de las exportaciones. Asimismo, Brasil goza de un amplísimo colchón de reservas, que ascienden a cerca de 365.000 millones de dólares, lo que le permite cubrir más de un año de importaciones Las previsiones de crecimiento para este año, comparadas con el anterior, son suaves o incluso decepcionantes, del orden del 0,3%. “No obstante, esta recuperación vendrá marcada por la evolución de la crisis sanitaria, las condiciones financieras tanto locales como internacionales, la coyuntura internacional y, por supuesto, las elecciones”, ha concluido la experta.

En lo que respecta a la actividad de Cesce en Brasil, la compañía está presentedesde 1999.

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