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Bain & Company

“¿Cómo podría afectar el COVID19 a la industria petrolera mundial?”

“¿Cómo podría afectar el COVID19 a la industria petrolera mundial?”
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domingo 26 de abril de 2020, 12:11h
Los eventos de los últimos meses están siendo devastadores para las compañías de petróleo y gas. id:57869
Según el informe de la consultora estratégica Bain & CompanyCoronavirus and the Price War: How Oil Companies Can Navigate Twin Storms”, a medida que las medidas de respuesta al COVID-19 se implementan en todo el mundo, las preocupaciones inmediatas de los ejecutivos de la industria del petróleo y el gas son garantizar la salud de sus empleados y la seguridad de sus operaciones, en medio de las caídas más dramáticas de la demanda y los precios en décadas.

Los eventos de los últimos meses están siendo devastadores para las compañías de petróleo y gas. A finales de 2019, la industria ya estaba registrando señales de advertencia sobre el exceso de oferta en el contexto de la transición energética a largo plazo. A principios de 2020, el shock de la demanda provocado por el brote de coronavirus, que trajo consigo un rápido descenso de la actividad de las cadenas de suministro, la actividad industrial, el tráfico aéreo, los desplazamientos de todo tipo y otras actividades intensivas en energía, hicieron bajar el precio de las materias primas.

Las lecciones del fuerte descenso de los precios en 2014 aún están aún frescas en la mente de los empresarios del sector. ¿En qué se parecen ambas crisis y qué se aplicó entonces que pueda ser extrapolable al momento actual?

En el entorno actual, muchas compañías necesitarán implementar medidas más precisas para mantener la liquidez y continuar con las operaciones. Algunas cosas serán aún más difíciles esta vez. Primero, los riesgos para la salud del coronavirus requieren que los ejecutivos tomen medidas urgentes para proteger la salud y la seguridad de sus equipos y clientes. Los gerentes de las instalaciones en tierra y en alta mar deberán reestructurar los patrones de turnos, ajustar los niveles de personal y estar particularmente atentos para garantizar la evaluación de las personas que puedan entrar o salir de las instalaciones. Estos riesgos para la salud también pueden contribuir a la dificultad de mantener los activos en funcionamiento y plantearán desafíos a largo plazo para mantener las capacidades básicas de la industria.

En segundo lugar, ya existía un exceso de oferta antes de que la demanda se redujera. Algunos activos de producción y procesamiento deberán ejecutarse a niveles reducidos o desconectarse. Y por último, obtener un alivio de los precios de la cadena de suministro no es práctico esta vez, dadas las reducciones que los proveedores han tenido que hacer en el pasado. Algunos proveedores pueden enfrentarse a una bancarrota, por lo que sus clientes deberán considerar cómo sostendrán las cadenas de suministro y las capacidades críticas en el futuro. Algunos productores deberán considerar rápidamente modelos que mantengan niveles mínimos de actividad, compartan riesgos y creen una estructura de incentivos con sus proveedores.

Cuando las cosas se calmen, es probable que nos encontremos ante una “nueva normalidad” con operaciones de petróleo y gas más ágiles y con menos carbono. Superar esta crisis no será fácil, pero los mejores atributos de la industria (ingenio, innovación, experiencia) pueden ayudar a la industria a avanzar hacia el futuro que las compañías quieren y los clientes necesitan.

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