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La economía global necesita con urgencia respuestas políticas más fuertes y congruentes para impulsar el crecimiento sólido e incluyente, dice la OCDE

viernes 26 de febrero de 2016, 08:07h
Economic Policy Reforms 2016 Going for Growth Interim Report.
Economic Policy Reforms 2016 Going for Growth Interim Report.

Según el informe anual Going for Growth (Apuesta por el crecimiento) de la OCDE, es necesario que los formuladores de políticas implementen planes de reforma de gran alcance que incorporen políticas monetarias, fiscales y estructurales orientadas a estimular una demanda que ha sufrido una baja persistente, reactivar el crecimiento de la productividad, generar empleo y fomentar una economía global más incluyente.

En Going for Growth 2016 se ofrece una evaluación exhaustiva de la manera en que las reformas de la política gubernamental afectan el desempeño económico y el bienestar de sus ciudadanos. Se identifican también nuevas prioridades para restablecer el crecimiento y se destaca la importancia de las sinergias entre las políticas al diseñar programas de reforma.

En la edición de Going for Growth de este año se muestra que la desaceleración en el ritmo de las reformas, observada por primera vez en el periodo 2013-2014, continuó durante 2015, en particular en las economías avanzadas, pero también en las emergentes. Las nuevas reformas están encaminadas a mejorar los resultados educativos y a elevar la participación de las mujeres en la fuerza laboral. Pero no se está haciendo lo suficiente para impulsar la innovación o simplificar las regulaciones de los mercados laboral y de productos, aspectos esenciales de los retos de equidad y productividad afrontados en nuestros días.

“La alarmante desaceleración de la economía global demanda una respuesta política urgente e integral, basada en todos los mecanismos de política monetaria, fiscal y estructural a disposición del gobierno”, declaró Angel Gurría, Secretario General de la OCDE, durante el evento de lanzamiento en la cumbre de Ministros de Finanzas del G20 en Shanghái. “Debido al alcance y a la constante evolución del crecimiento, así como a los retos relativos a la inclusión que enfrentan las economías avanzadas y emergentes, la desaceleración en el ritmo de las reformas estructurales es un grave motivo de preocupación. Implementar reformas estructurales más ambiciosas puede propiciar mejores condiciones de inversión e innovación, lo cual redundaría en mayor productividad, empleos de mejor calidad y un enfoque más incluyente en la búsqueda de un crecimiento que beneficie a todos los segmentos de la sociedad.”

En Going for Growth 2016 se plantea la necesidad de priorizar medidas para fomentar el crecimiento que puedan apoyar la demanda en el corto plazo, al combinar políticas estructurales focalizadas en la reforma regulatoria con inversión en infraestructura pública. “Las tasas de interés actuales, excepcionalmente bajas, mejoran el margen fiscal de los gobiernos y brindan una oportunidad única para hacer inversiones en infraestructura que aumenten la demanda, estimulen el crecimiento y, de hecho, mejoren las finanzas públicas”, dijo el señor Gurría. “La elección de los proyectos adecuados, en combinación con la implementación de reformas estructurales, generará mayores efectos multiplicadores en la actividad económica. Esto puede reactivar el crecimiento y, a la vez, reducir la relación deuda/PIB, así como abrir un margen adicional para poner en marcha políticas dirigidas a crear una sociedad más incluyente.”

En la presentación de Going for Growth 2016 junto con Lou Jiwei, ministro de finanzas de China, Gurría declaró que las recomendaciones de implementación de reformas planteadas en el informe, adaptadas para cada país, podrían impulsar el crecimiento tanto en la OCDE como en los países pertenecientes al G20. La fórmula para la reforma varía de un país a otro, pero los ingredientes incluyen mejora de la competencia del mercado de productos, flexibilidad del mercado laboral, resiliencia del mercado financiero y eliminación de obstáculos para el comercio y la inversión transfronterizos.

El análisis presentado en Going for Growth 2016 conforma la base de la contribución general de la OCDE al Marco para un Crecimiento Fuerte, Sostenible y Equilibrado del G20. La OCDE trabaja con los países del G20 en la cuantificación de sus iniciativas para cumplir con el compromiso establecido durante la Cumbre de Líderes del G20 de 2014, realizada en Brisbane, de incrementar su PIB combinado en 2% durante los siguientes cinco años y lograr sus objetivos estratégicos nacionales de crecimiento.

En Going for Growth 2016 se observa que el ritmo de las reformas ha variado en todos los países y áreas de política. Los siguientes son algunos de los aspectos más destacados:

  • La desaceleración en el ritmo de la reforma observada en el periodo 2013-2014 continuó en 2015, aun tomando en cuenta medidas preparadas pero aún no implementadas del todo.
  • En Europa, los países del sur del continente —en particular Italia y España— han alcanzado más logros en la puesta en marcha de reformas que los países del norte, los cuales han sufrido menos efectos de la crisis económica global.
  • Fuera de Europa, los países donde se han tomado bastantes medidas relacionadas con las recomendaciones de Going for Growth incluyen Japón (entre las economías avanzadas), y China, India y México (en el caso de economías emergentes).
  • Se está actuando un poco más para aumentar la participación de las mujeres en la fuerza laboral y para mejorar los resultados educativos, y menos en mejorar las políticas de innovación, la eficiencia del sector público y la regulación del mercado de productos y el mercado laboral.
  • En países donde la desigualdad de ingresos es una preocupación particular, la mayoría de las acciones de reforma emprendidas ayudarían a ajustar la distribución de estos.

Reformas de política económica 2016: Informe Provisional de Apuesta por el Crecimiento

Resumen en español

Las perspectivas de crecimiento mundial siguen siendo poco claras en el corto plazo, las economías de los mercados emergentes pierden fuerza, el comercio mundial disminuye su ritmo y la recuperación en las economías avanzadas se desalienta por la persistente debilidad de las inversiones. Estas preocupaciones a corto plazo surgen en un trasfondo de desaceleración generalizada en los aumentos de productividad, con una tendencia a la baja que se remonta a principios de la década de 2000 —al menos en las economías avanzadas— y con pocas señales de reactivación. La desaceleración del crecimiento observada entre las economías de los mercados emergentes en los últimos años también plantea interrogantes sobre su capacidad para disminuir aun más la diferencia de ingresos con respecto a los países más avanzados. La argumentación para las reformas estructurales, combinadas con políticas que apoyen la demanda, sigue siendo sólida para impulsar en forma sostenible la productividad y la creación de empleos que promoverán mejoras en equidad.

Apuesta por el Crecimiento ofrece una evaluación exhaustiva para ayudar a los gobiernos a reflexionar sobre cómo las reformas de políticas públicas podrían afectar el bienestar de los ciudadanos; y para diseñar paquetes de políticas públicas que satisfagan mejor sus objetivos. El marco de Apuesta por el Crecimiento es decisivo para ayudar a los países del G20 a que supervisen sus trabajos para cumplir la promesa hecha en 2014 de incrementar en 2% su Producto Interno Bruto (PIB) combinado; y para ajustar sus estrategias de crecimiento como corresponda.

En este informe provisional se analizan las principales dificultades que enfrentan los países de la OCDE y determinados países que no pertenecen a la Organización, y se evalúa el progreso logrado durante más o menos el último año al adoptar reformas de política estructural para solucionarlas (Capítulo 1). Esto se examina ante el ímpetu de las prioridades específicas por país identificadas en la edición de 2015 de Apuesta por el Crecimiento. También se analizan las posibles consecuencias de reformas que aumenten el crecimiento en aras de la inclusión y de un nuevo equilibrio macroeconómico; centrándose en la consolidación de las finanzas públicas, la disminución de desequilibrios en la cuenta corriente y la reducción de la desigualdad en los ingresos.

Además, el informe analiza los problemas y las evidencias sobre los efectos de las reformas aplicadas en un contexto de debilidad persistente de la demanda, así como en diferentes casos con respecto a la disponibilidad o eficacia de políticas macroeconómicas que apoyen las reformas (Capítulo2). Por último, se evalúa la relación entre los ingresos generados procedentes del PIB y los ingresos distribuidos a los hogares (Capítulo 3). En especial, se examina cómo los principales canales a través de los cuales se transmite el crecimiento del PIB al sector de los hogares han evolucionado en los últimos veinte años en todos los países de la OCDE.

Desafíos de la reforma de políticas públicas

Al concebir las estrategias de reforma para mejorar en forma sostenible el bienestar de la mayoría de los ciudadanos es necesario que los gobiernos de todo el mundo ataquen las debilidades estructurales que la crisis dejó al descubierto pero que, en muchos casos, se originaron mucho antes.
La desaceleración mundial del crecimiento de la productividad se ha caracterizado por la mayor dispersión del crecimiento de la productividad entre las empresas, dentro de las industrias; en especial, entre las empresas con mayor productividad —esencialmente las multinacionales que han mantenido un crecimiento constante de la productividad— y todas las demás empresas que funcionan bien dentro de la frontera de la productividad. Eliminar los obstáculos que reprimen la iniciativa empresarial y limitan la capacidad de las empresas para aprovechar al máximo el conocimiento y la difusión tecnológica es una prioridad de la reforma.
La reducción del desempleo sigue siendo un problema grave para muchos países; sobre todo en los países del sur y el centro de Europa donde el desempleo prolongado sigue siendo especialmente alto. Otros países han enfrentado tasas relativamente altas de retiradas del mercado laboral (por ejemplo, Estados Unidos), poca participación laboral de las mujeres (Corea y Japón) o un alto índice de empleo informal (la mayoría de las economías de los mercados emergentes). Atacar esos problemas del mercado laboral es prioritario para lograr un crecimiento más incluyente.

Progreso alcanzado en 2015

‑ Aunque se ha logrado superar algunas de las principales dificultades, la disminución en el ritmo de las reformas que se observó en el periodo 2013‑2014 continuó en 2015, incluso después de tomar en cuenta las medidas que están en proyecto, pero que tienen que implementarse en su totalidad.

‑ El ritmo de las reformas ha variado no sólo entre los países sino también en las áreas de política pública.

En general, sigue siendo más alto en los países del sur de Europa (sobre todo Italia y España) que entre los del norte. Fuera de Europa, entre los países donde se ha tomado un número relativamente alto de medidas relacionadas con las recomendaciones de Apuesta por el Crecimiento está Japón, de las economías avanzadas; y China, la India y México, en el caso de las emergentes.
Relativamente, se han emprendido más actividades para impulsar la participación laboral de las mujeres y para mejorar los resultados educativos; aunque se han observado menos actividades en las áreas de políticas de innovación, eficiencia del sector público o reglamentación de productos y regulación del mercado laboral.

‑ En los países donde la desigualdad en los ingresos es una preocupación especial, es probable que la mayoría de las medidas tomadas sobre las prioridades de política pública ayuden a reducir la distribución de los ingresos. Sin embargo, es poco probable que las recientes medidas tomadas para estimular el crecimiento ayuden a los países con los mayores déficit de cuenta corriente a disminuir sus desequilibrios externos.

Hacer reformas en un contexto de demanda débil

Con un trasfondo de perspectivas económicas mundiales moderadas, hay una buena argumentación para priorizar las reformas que además de estimular el empleo y la productividad puedan apoyar mejor las actividades en el corto plazo.

Aparte de aumentar la inversión en infraestructura pública, éstas incluyen reducir los obstáculos a la entrada en los sectores de servicios con demanda reprimida, reformas de los derechos a prestaciones en los rubros de salud y pensiones, así como reformas a las políticas de vivienda y programas de ayuda para buscar empleo para facilitar la movilidad geográfica y laboral.
Aumentar la rentabilidad a corto plazo de las reformas estructurales también exige que se solucionen las disfunciones pendientes del sector financiero a fin de mejorar el flujo de crédito a los hogares y empresas con acceso limitado a los mercados financieros.
En la zona del euro, una mayor sincronización de las reformas también reduciría los costos de la transición al darle un mayor margen a la política monetaria para moderar el posible aumento en las tasas de interés reales generadas por una inflación persistentemente baja.
Los países con un margen presupuestario muy limitado tal vez deban dar prioridad a los rendimientos elevados a corto plazo o a las medidas de bajo costo; y asegurarse que otras se financien a través de medios que sean lo más amable posible con el empleo y el crecimiento.

Crecimiento del PIB e ingreso familiar total

La tendencia del PIB real ha sido crecer más que el ingreso familiar real en la mayoría de los países de la OCDE entre 1995 y 2013.
Esta disparidad en el crecimiento se debe en parte a factores que tienen poca tracción de política pública; en particular, al hecho de que los precios del consumo (que incluyen IVA) han tendido a aumentar en comparación con los precios de la producción durante el periodo estudiado, las únicas excepciones son los exportadores de materias primas como Noruega, Australia y Canadá.
La participación del ingreso familiar en el PIB, definida simplemente como el cociente de ingreso disponible familiar nominal sobre el PIB nominal, se ha mantenido estable durante el periodo estudiado y, en promedio, en todos los países de la OCDE. Esta estabilidad promedio oculta la heterogeneidad tanto del nivel como de la evolución en los países, con un descenso considerable observado en Austria y Corea, y un aumento importante en la República Eslovaca y Finlandia.
Las novedades en la participación del ingreso familiar en el PIB pueden evaluarse al examinar la descripción del trabajo de los hogares; la participación del ingreso capital y secundaria (es decir, las transferencias netas del gobierno) en el PIB. Una cantidad importante de países han experimentado una disminución concomitante en la participación del trabajo en el PIB y en la participación del ingreso de capital que va a los hogares; eso indica que una parte creciente de las ganancias ha sido retenida por el sector empresarial en vez de ser redistribuida al sector familiar.
Sin embargo, no existen vínculos claros entre los cambios en la distribución del ingreso entre los sectores familiar, empresarial y gubernamental de la economía por un lado; y el aumento en la desigualdad en los ingresos dentro del sector de los hogares experimentada por muchos países de la OCDE, por el otro.

Ver las recomendaciones para España (en ingles) aquí.

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