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Peugeot Rifter BlueHDI 130 GT Line

Peugeot Rifter BlueHDI 130 GT Line
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Multifuncional, polifacético, capaz, viajero, aventurero……

jueves 03 de enero de 2019, 23:17h
El Rifter es de esos vehículos que si bien están derivados de un modelo comercial para reparto en ciudad o volúmenes no muy grandes, ha sido transformado de tal forma que se convierten en otro tipo coche, principalmente orientado a un cliente práctico, al que le gusta aprovechar hasta el último rincón del coche y con espacio suficiente para ir acompañado con un más que aceptable nivel de confort.
Construido sobre la plataforma EMP2 de Groupe PSA y fabricado en la factoría de Vigo, el Rifter marca un antes y un después en lo que pudiéramos llamar vehículos polivalentes o multifuncionales, ya que además de ofrecer ese aprovechable espacio, también muestra una facilidad de conducción y proporciona unas cualidades de manejo iguales a las de un turismo medio, en una utilización urbana o diaria, mientras que los fines de semana invita a salir de “aventura” o al menos disfrutar de la naturaleza.

Lo primero que llama la atención en el Rifter es su personal silueta, dominada por amplias ventanillas, generoso parabrisas y vertical luneta también de tamaño considerable. Lo segundo es lo elaborados que están los distintos detalles que muestra la carrocería, que le hacen claramente diferencial de sus orígenes comerciales. Así nos encontramos con un frontal que adopta una parrilla típica de Peugeot, pero de color negro, unos faros de xenón de doble parábola y separados entre sí por la vertical luz de día de leds. A media altura una estrecha entrada de aire se sitúa sobre la matrícula y a su altura protegidos por una zona de plástico se encuentran los antiniebla. En la parte más baja de paragolpes la negra entrada de aire principal, cuyos bordes de plástico, igualmente negros, se prolongan lateralmente siguiendo el arco de los pasos de rueda, donde muestran unas molduras de diseño, para luego ensancharse decididamente a la altura de las puertas y terminar dando forma al paragolpes trasero. Destacan lateralmente, las citadas grandes ventanillas, el gran marco de las puertas que llega hasta el techo, las negras barras que recorren el techo y las bonitas llantas de aleación en negro y gris de 17 pulgadas “Aoraki”. Por su parte la trasera esta casi dominada por completo por la gran luneta y el enorme portón que llega a los bordes de la carrocería dejando solo sitio para los verticales grupos ópticos en parte con tecnología leds.

El interior, es todo un compendio de modularidad y sentido práctico. Cuenta con un sinfín de compartimentos, amplios y de fácil acceso, repartidos por todo el habitáculo. Además de una guantera de más que generoso tamaño, y además climatizada, bolsas de gran capacidad en puertas y en el reposabrazos, encontramos otros huecos más bien exclusivos, como por ejemplo sobre los parasoles u otros, como el que recorre por la parte central el techo, por cierto panorámico fijo, que dispone además de una pantalla lumínica de cortesía que ocupa toda su longitud y que complementa las de lectura para las plazas traseras, otros en una cajón de gran tamaño que ocupa el techo del maletero y que con dos puertecillas correderas se puede acceder tanto desde la parte delantera, donde acaba la mencionada luz de cortesía o desde el maletero. También encontramos otros huecos en la consola central, sobre la guantera, delante de la palanca del cambio, bajo el piso de las plazas traseras y un etcétera bastante extenso todavía.

El salpicadero puede ser el de un turismo del segmento medio de la propia marca Peugeot, pues como es habitual últimamente, para ver el cuadro hay que mirar por encima del volante y no a través de él como es habitual, para ello encontramos un volante achatado por arriba y por abajo, además de tener un tamaño realmente pequeño para nuestro gusto. El citado cuadro es habitual en su disposición, dos grandes relojes a derecha e izquierda para velocímetro y cuentavueltas, separados por una pantalla que refleja los datos que elija el conductor. Sobre ella los dos indicadores más pequeños para temperatura y nivel de combustible. Todo muy claro y fácil de interpretar. En el centro del salpicadero, sobre él y de manera prominente, encontramos la pantalla multifunción de 8 pulgadas, de fácil manejo y mejor visualización, bajo ella se sitúan las salidas del aire y más abajo los mandos del potente climatizador, que dispone también de salidas para las plazas traseras. Volviendo a los huecos digamos que encontramos otro tras el volante y ante el cuadro de instrumentos, también portabotes en los extremos del salpicadero y en la consola.

Los asientos de tejido, resultan cómodos aunque quizás por su dureza no sean muy brillantes en la sujeción lateral, tras los respaldos delanteros se sitúan unas útiles mesitas plegables demás de apoyabrazos individuales. Las plazas traseras disponen de tres asientos individuales que pueden desplazarse o plegarse de forma separada. Para acceder a las plazas traseras se dispone de puertas correderas de accionamiento manual y cuyas ventanillas cuentan con discretas cortinillas. La capacidad del maletero es de 597 litros, pero se puede ampliar de forma notable si se abaten los tres asientos, quedando una superficie plana, que incluso para objetos muy largos permite ampliarse algo más abatiendo el respaldo del asiento del acompañante. Tres personas pueden viajar en ellos con suficiente espacio, pues como la carrocería lateralmente es bastante vertical y el techo alto, no hay la más mínima sensación de agobio. Para acceder al cavernoso maletero se dispone de un enorme portón, pero también se puede hacer a través de la luneta abrible independientemente.

El equipamiento que muestra el Rifter GT Line es verdaderamente muy completo, tanto en sistema de ayuda a la conducción como en los de seguridad. La lista de estos equipamientos tecnológicos es muy elevada y necesitarían mucho más espacio del que disponemos, por ello destacaremos algunos de ellos: Freno de estacionamiento eléctrico, regulador de velocidad con mantenimiento de la distancia con el vehículo que nos precede, sistema de reconocimiento de límites de seguridad, alerta de cambio de carril involuntario con corrección de trayectoria, alerta de atención del comportamiento del conductor, freno activo automático por riesgo de colisión, control de estabilidad del posible remolque, cámara de marcha atrás con un ángulo de 180º, sistema de detección de vehículos en el ángulo muerto de los retrovisores……..Por su parte la conectividad también esta más que asegurada, pues además de la pantalla multifunción ya mencionada, se cuenta con dos tomas de USB y un cargador de móviles por inducción. El sistema se completa con el Mirror Screen, compatible con Mirror Link®, Apple Carplay™ y Android Auto™. La navegación 3D conectada puede accionarse por la voz y buscar lugares de interés de un modo sencillo e intuitivo. Para calcular tiempos y trayectos, tiene en cuenta información del tráfico en tiempo real de (TomTom Traffic).

La unidad de pruebas, además de tener un color marrón de lo más original, montaba un motor BlueHDI de 1.499 c.c. que proporciona 131 CV a 3.750 r.p,m. y obtiene un par de 300 Nm a 1.750 r.p.m.. Un motor que francamente nos ha gustado en lo que a su comportamiento se refiere. No es excesivamente ruidoso para ser un diésel, reacciona rápidamente a los requerimientos del acelerador y se recupera con bastante agilidad desde bajas vueltas. Es como si el motor estuviera hecho para un coche aventurero como este, ágil, fácil de utilizar en cualquier circunstancia, para uso diario y para el extraordinario de los fines de semana. Su velocidad máxima de 185 km/h y su consumo medio apenas supera los 4 litros a los 100 kms., se nota que en él se ha empleado toda la tecnología actual, inyección directa, common rail, dos árboles de levas en culata, turbo de geometría variable, intercooler….

Acompañándole se ha montado una caja de cambios manual de 6 relaciones que encaja muy bien con las características del motor. La palanca se maneja con facilidad, aunque le falta algo de precisión si el uso es muy rápido. El comportamiento del Rifter es muy sano, pues a pesar de que tiene un centro de gravedad elevado, debido a la propia configuración del vehículo con una considerable altura, el balanceo de la carrocería no es excesivo y no resulta molesto para los pasajeros. No es desde luego un coche deportivo, pero puede mantener un ritmo alto en carreteras despejadas y en las viradas si no se acometen las curvas como si fuera un coupé, resulta también cómodo. Los frenos están a la altura de resto de coche, es decir, frena bien y sin problemas de fatiga.

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