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Citroën Berlingo 1.2 Puretech 130 XTR

Citroën Berlingo 1.2 Puretech 130 XTR
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Tercera generación de uno de los modelos de la marca que más ha evolucionado

martes 18 de junio de 2019, 23:30h
Con más de 20 años en el mercado, el Berlingo pasó de ser una furgoneta del tamaño de un turismo medio, a con los años, a tener versiones cada vez más parecidas a estos, sin perder por eso sus orígenes de transporte comercial. id:46653
Efectivamente, con el paso del tiempo aquella pequeña furgoneta, que desde sus inicios se apropió con su nombre el de todos los modelos de la competencia, se ha convertido en un nuevo concepto de automóvil, el Ludospace, que muestra toda una acertada evolución que hace que el modelo fabricado en España tenga ya unas ventas de más de 1,7 millones de unidades. Construido sobre la plataforma EMP2 de Groupe PSA y fabricado en la factoría de Vigo, el Berlingo marca un antes y un después en lo que pudiéramos llamar vehículos polivalentes o multifuncionales, ya que además de ofrecer ese aprovechable espacio, también muestra una facilidad de conducción y proporciona unas cualidades de manejo iguales a las de un turismo medio, en una utilización urbana o diaria, mientras que los fines de semana invita a salir de “aventura” o al menos disfrutar de la naturaleza.

Por todo ello, la característica más importante del Berlingo es su “ludoespacio”, es de decir su particular y aprovechable habitáculo, de lo que da idea el que se disponga de nada menos que 186 litros en espacios para guardar espacios, con un total de 28 huecos portaobjetos pensados para la vida diaria. Así por ejemplo, la guantera además de tener un más que generoso tamaño, y esta climatizada, en las puertas se dispone de bolsas de gran capacidad que admiten botellas de tamaño grande. También encontramos otros huecos más bien exclusivos, como por ejemplo sobre los parasoles u otros, como el que recorre por la parte central el techo, por cierto panorámico fijo, que dispone además de una pantalla lumínica de cortesía que ocupa toda su longitud y que complementa las de lectura para las plazas traseras, otros en una cajón de gran tamaño que ocupa el techo del maletero y que con dos puertecillas correderas se puede acceder tanto desde la parte delantera, donde acaba la mencionada luz de cortesía o desde el maletero. También encontramos otros huecos en la consola central, sobre la guantera, delante de la palanca del cambio, bajo el piso de las plazas traseras y un etcétera bastante extenso todavía. En resumidas cuentas, ningún otro vehículo de este tamaño, ofrece un habitáculo tan bien aprovechado y con tantas ideas originales para hacer más fácil la vida cotidiana, como no sea su hermano de “sangre” el Peugeot Rifter.

Como buen Citroën, el Berlingo, también tiene un toque de singularidad en el salpicadero que de entrada se aprecia bicolor, con tonos negros en la zona más próxima al parabrisas y en la parte baja incluida la consola central y las salidas de aire, mientras que toda la parte central es de color verde oliva y en el lado del acompañante, como firma de la originalidad de la marca una tira de cuero vertical de color crema de unos 4 centímetros de ancha. Por lo demás puede ser el salpicadero de un turismo del segmento medio, en el que predomina la practicidad más que el lujo. El cuadro es más o menos el habitual en su disposición, con dos grandes relojes a derecha e izquierda para velocímetro y cuentavueltas, separados por una pantalla que refleja los datos que elija el conductor. Sobre ella los dos indicadores más pequeños para temperatura y nivel de combustible. Todo muy claro y fácil de interpretar. En el centro del salpicadero, sobre él y de manera prominente, encontramos la pantalla multifunción de 8 pulgadas, de fácil manejo y mejor visualización, bajo ella se sitúan las salidas del aire y más abajo los mandos del potente climatizador, que dispone también de salidas para las plazas traseras.

Volviendo a los huecos digamos que encontramos otro tras el volante y ante el cuadro de instrumentos, también portabotes en los extremos del salpicadero y en la consola. Como complemento a la información de cuadro y pantalla, se dispone también del cristal escamoteable que, a la altura de los ojos (Head up display), nos indica en color la velocidad a la que circulamos, las señales de tráfico, el mantenimiento entre carriles, etc. Bajo las salidas de aire centrales se hallan los mando del climatizador e inmediatamente debajo de ellos comienza en horizontal la consola central que contiene la palanca del cambio que, al quedar tan alta, esta muy a mano del conductor. Delante de dicha palanca se encuentra el hueco para el cargador inalámbrico del móvil, así como el pulsador de freno de mano electrónico el botón de arranque y pare, un posabotes a la derecha y bajo la consola más hueco portaobjetos. Desde luego el que en este coche no encuentre donde dejar sus pertenencias es que es un poco torpe.

Como hemos dicho, la modularidad es una de las característica del Berlingo y en los asientos llega a su máxima expresión. Estos son de un vistoso tejido con rayas de varios colores en el respaldo. Resultan cómodos aunque quizás por su dureza no sean muy brillantes en la sujeción lateral, tras los respaldos delanteros se sitúan unas útiles mesitas plegables además de apoyabrazos individuales. Las plazas traseras disponen de tres asientos individuales que pueden desplazarse o plegarse sencillamente de forma separada gracias al sistema denominado Magic Flat, que incluso puede plegar el asiento del acompañante delantero, con lo que se ofrece una superficie de carga de 2,70 metros, en esta versión de carrocería M de la prueba (Existe otra algo más larga denominada XL). Para acceder a las plazas traseras se dispone de puertas correderas de accionamiento manual y cuyas ventanillas cuentan con discretas cortinillas. La capacidad del maletero es de 597 litros, con las dos filas de asientos instaladas en su totalidad, pero se puede ampliar notablemente como ya hemos descrito anteriormente. Tres personas pueden viajar en ellos con suficiente espacio, pues como la carrocería lateralmente es bastante vertical y el techo alto, no hay la más mínima sensación de agobio. Para acceder al cavernoso maletero se dispone de un enorme portón, pero también se puede hacer a través de la luneta abrible independientemente.

El equipamiento que muestra esta versión TXR, es verdaderamente completo, tanto en sistemas de ayuda a la conducción como en los de seguridad. La lista de estos equipamientos tecnológicos es muy elevada y por ello destacaremos algunos de ellos: Freno de estacionamiento eléctrico, regulador de velocidad con mantenimiento de la distancia con el vehículo que nos precede, sistema de reconocimiento de límites de seguridad, alerta de cambio de carril involuntario con corrección de trayectoria, alerta de atención del comportamiento del conductor, freno activo automático por riesgo de colisión, control de estabilidad del posible remolque, cámara de marcha atrás con un ángulo de 180º, sistema de detección de vehículos en el ángulo muerto de los retrovisores……..Por su parte la conectividad también esta más que asegurada, pues además de la pantalla multifunción ya mencionada, se cuenta con dos tomas de USB y un cargador de móviles por inducción. El sistema se completa con el Mirror Screen, compatible con Mirror Link®, Apple Carplay™ y Android Auto™. La navegación 3D conectada puede accionarse por la voz y buscar lugares de interés de un modo sencillo e intuitivo. Para calcular tiempos y trayectos, tiene en cuenta información del tráfico en tiempo real de (TomTom Traffic).

Exteriormente el Berlingo aprovecha que esta construido sobre la plataforma EMP2 del Groupe PSA, lo que le permite tener un voladizo delantero muy corto y aprovechar más el habitáculo como así es. Por ello la parte delantera es más bien alta y corta, mostrando desde luego un frontal indudablemente Citroën con la firma luminosa distribuida en dos niveles, la de arriba para intermitentes y luz de día, como prolongación de los largos y cromados chevrones de la marca y la de abajo para los faros principales incrustados en la propia carrocería. Los antiniebla situados a cada lado de la entrada de aire inferior, están ubicados en un hueco con unas lamas, pero resaltado todo ello por un marco de color naranja que combina con el verde pastel de la carrocería de la unidad de pruebas. La parrilla de color negro combina pequeñas lamas con unos rectángulos redondeados también en color negro. La altura del morro hace que lateralmente las ventanillas queden también bastante altas y aunque no resulten pequeñas dejan bajo ellas bastante chapa al descubierto, pero esa situación se palía con la presencia de los famosos Airbump de Citroën que, aunque han reducido su presencia a la parte baja de las puertas, acortan la distancia entre las ventanillas y el extremo inferior de las puetas. Además en esa versión, el toque de diseño de la marca, se refleja en un marco también de color naranja, que adorna una parte de las formas del Airbump. Una discreta barra de color negro recorre el techo, mientras que unas bonitas llantas muestran que esta versión es la más elaborada. La parte posterior esta dominada, casi en su totalidad, por el enorme portón y por la igualmente generosa luneta que ocupa la mitad de este, ya que los grupos ópticos, mitad de led mitad convencional, se sitúan en los laterales de la carrocería.

La unidad probada disponía del un sorprendente motor Puretch de gasolina de 1,2 litros y tres cilindros. Y decimos sorprendente porque su comportamiento nos ha sorprendido más que agradablemente, pues su rendimiento subía hasta los 130 CV y su par a los 230 Nm. Rápido de reacciones y con unas excelentes recuperaciones sin necesidad de reducir a una marcha más corta, su sonido es de lo más discreto y desde luego, no denota en absoluto, como otros motores, que solo tiene tres cilindros. Parece desde luego que incluso se tiene más potencia de la que existe en realidad, dada la eficacia mecánica. La velocidad máxima es de 180 km/h y su consumo en una utilización mixta carretera-ciudad, no llega apenas a los 5,5 litros. Acompañándole se ha montado en esta ocasión, una caja de cambios manual de 6 relaciones que encaja muy bien con las características del motor. La palanca se maneja con facilidad, pues es francamente suave, aunque le falta algo de precisión si el uso es muy rápido.

El comportamiento del Berlingo es muy sano, pues a pesar de que tiene un centro de gravedad elevado, debido a la propia configuración del vehículo con una considerable altura, el balanceo de la carrocería no es excesivo y no resulta molesto para los pasajeros. No es desde luego un coche deportivo, pero puede mantener un ritmo alto en carreteras despejadas y en las viradas si no se acometen las curvas como si fuera un deportivo, resulta también cómodo. Los frenos están a la altura de resto de coche, es decir, frena bien y sin problemas de fatiga.

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