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¿Cuánto tiempo trabajamos para el Estado?

martes 24 de mayo de 2016, 20:49h
¿Cuánto tiempo trabajamos para el Estado?
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Un trabajador con un sueldo medio anual de 24.400 euros brutos destina 102 días a pagar cotizaciones a la Seguridad Social, 37 al IRPF, 25 al IVA, 12 a impuestos especiales y 5 a otros impuestos. En total, dedica 181 días de su trabajo (15.706 euros) a pagar a la Administración.

¿Cómo es posible pagar más de 15.000 euros en impuestos con un sueldo bruto de apenas 24.000? Porque, en realidad, el coste laboral de este trabajador es de 31.696 euros.

¿Cuánto tiempo trabajamos para el Estado?

El informe Día de Liberación Fiscal 2016, elaborado como en los últimos ocho años por la analista económica Cristina Berechet (directora general de la Unión de Contribuyentes), recoge los datos para el conjunto de España y por comunidades autónomas, y arroja como resultado la fecha en la que el trabajador medio deja de dedicar su esfuerzo laboral a pagar impuestos y comienza a trabajar para sí y los suyos.

El 30 de Junio se celebra en España el Día de Liberación Fiscal 2016. Dicho de otra forma, los trabajadores españoles necesitan 181 días para cumplir con sus obligaciones tributarias. El Tax Freedom Day, como se conoce en el mundo anglosajón, es la fecha a partir de la cual los ciudadanos comienzan a trabajar para sí mismos. El Día de Liberación Fiscal traduce el esfuerzo fiscal en el número de días necesarios para pagar los impuestos (directos e indirectos) y las cotizaciones a la Seguridad Social.

La presión fiscal soportada por los contribuyentes en España varía en función del nivel de renta, los hábitos de consumo y la comunidad autónoma en la que se reside.

Por ello, aunque un español trabaje de media hasta el 30 de junio para pagar todos sus impuestos, esta fecha esconde diferencias importantes de una comunidad autónoma a otra. A mismo nivel de renta, con circunstancias personales y hábitos de consumo parecidos, las diferencias de un sitio a otro pueden suponer hasta 7 días de trabajo. En el año 2016, estas diferencias se deben tanto a los impuestos locales (particularmente el Impuesto sobre Bienes Inmuebles), como al Impuesto sobre la Renta o el Impuesto autonómico sobre la Venta Minorista de Hidrocarburos.

Navarra y País Vasco son las dos comunidades que desde siempre han sabido aprovechado su régimen fiscal para gravar las rentas del trabajo por debajo de la media nacional. No obstante, en los últimos años también Madrid, Galicia, La Rioja, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cantabria, e incluso Andalucía y Canarias, han utilizado el tramo autonómico del IRPF para reducir el esfuerzo fiscal a las rentas medias y bajas.

En cambio, Cataluña, Comunidad Valenciana y desde este año, también Navarra, han empleado el impuesto autonómico para castigar al trabajador de renta media con unos impuestos superiores a la media nacional. De hecho, en 2016, Navarra es la única región que retrasa su Día de Liberación Fiscal, al implementar unas medidas fiscales que, aparte de castigar las rentas altas, también salpican a los trabajadores de renta media.

El análisis del esfuerzo fiscal realizado por los trabajadores de las diferentes regiones, revela que las comunidades autónomas disfrutan de suficientes herramientas fiscales para modificar la carga soportada por los contribuyentes a través de los impuestos autonómicos y municipales.

De esta forma, se fomenta la competitividad fiscal y es posible analizar si un menor/mayor nivel de esfuerzo puede servir para reactivar la economía y el empleo.

No hay que olvidar que CC.AA. como Navarra o el País Vasco, que históricamente han tenido una presión fiscal sobre la renta inferior a la media española, también han gozado de menores tasas de paro. Es más, La Rioja, Galicia y Castilla y León son el ejemplo vivo de que las comunidades autónomas de régimen común pueden desbancar en el ranking a las comunidades
de régimen foral.

Otro impuesto autonómico que ha dado lugar a diferencias en la carga fiscal es el denominado “céntimo sanitario”. Cantabria, Castilla y León, La Rioja y País Vasco son las cuatro regiones que más se han distanciado del resto al no aplicar este recargo autonómico a la venta de carburantes.

Por último, el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), la principal fuente de ingresos de los ayuntamientos hoy en día, es otro elemento diferenciador en la carga fiscal soportada por los contribuyentes. El IBI, es un impuesto que varía mucho de un ayuntamiento a otro y lo mismo
sucede con el Impuesto de Circulación, por el que en San Sebastián hay que desembolsar prácticamente el doble que en Mérida.

El Día de Liberación Fiscal es una herramienta clave para poder hacer una radiografía general del sistema fiscal
español en su conjunto, pero también por cada nivel administrativo. Pero, la evolución de los últimos años muestra tendencias dispares.

Sin embargo, no hay que olvidar que un sistema fiscal tiene que sustentarse sobre cuatro principios básicos: transparencia, sencillez, neutralidad y estabilidad o previsibilidad.

Por último, la proporcionalidad es otro elemento importante para definir una buena política fiscal. De allí se pueden desprender una serie de recomendaciones importantes para el sistema fiscal español. Para alcanzar una mayor transparencia es imprescindible incluir las cotizaciones a la Seguridad Social en el sueldo bruto del trabajador. También es importante reducir la complejidad del impuesto sobre la renta reduciendo en primer lugar, lo máximo posible, el número de tramos. No hace mucho, en 2010, en España únicamente había cuatro tramos de renta.

También es importante recordar que antes del inicio de la crisis económica, en España el Día de Liberación Fiscal ce celebraba, como mínimo, tres días antes. Por ello, y con la mirada puesta en la creación de empleo (hoy en día la tasa de paro casi triplica a la del inicio de la crisis), es imprescindible reducir los impuestos al trabajo.

Y la mayor carga fiscal sobre el empleo son las cotizaciones a la Seguridad Social. Reducir las cotizaciones entre 8 y 12 puntos porcentuales nos situaría al mismo nivel que nuestros socios europeos. Tampoco hay que descartar aplicar un mínimo exento a dichas cotizaciones, como en el caso del IRPF, y que es algo también muy común en el resto del mundo. Los impuestos al trabajo, no deberían ser una medida disuasoria o una barrera de entrada en el mercado laboral.

Descargue el informe completo aquí.
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Cristina Berechet

Cristina Berechet es Master en Economics and Finance por la Universidad de Navarra y licenciada en Ciencias Económicas por la Academia de Estudios Económicos de Bucarest.

Realiza desde hace ocho años la investigación académica que determina el Día de Liberación Fiscal para el conjunto de España y para cada una de las diecisiete comunidades autónomas. Además, es autora de diversos informes sobre competitividad y sobre políticas fiscales y económicas.
Lleva más de doce años defendiendo en España las ideas del libre mercado y de una sociedad civil fuerte e informada.

Ha ejercido las funciones de Jefa de Investigación en el Think Tank Civismo y en la Institución Futuro, y recientemente ha asumido el cargo de Directora General de la Unión de Contribuyentes.

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