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Honda Jazz 1.5 e:HEV

Honda Jazz 1.5 e:HEV
Ampliar

Un urbano compacto muy sibarita y tecnológico

Por Mariano García Viana
viernes 05 de febrero de 2021, 11:03h
Efectivamente, con apenas cuatro metros de longitud, el nuevo Jazz se muestra como un compendio de tecnología, equipamiento, conectividad y eficiencia, pues no en vano cuenta con un completo y moderno sistema híbrido autorrecargable. id:67905
El nuevo Jazz esta configurado como un monovolumen de reducidas dimensiones y como tal ofrece una posición de conducción ligeramente más alta que la de un turismo convencional, con la ventaja que ello supone a la hora de entrar y salir del coche y en ofrecer una mejor visibilidad, Pero dejemos de momento las características “físicas” del coche y vayamos a la parte “dinámica” que es igualmente de interesante y muy novedosa por las soluciones que ofrece para desenvolverse tanto en carretera como en ciudad, su verdadero terreno favorito.

Como comentamos en la entradilla, el Jazz e:HEV es un híbrido de los denominados autorrecargables, es decir que recarga la batería al circular y por tanto puede moverse con propulsión eléctrica un determinado número de kilómetros sin necesidad de enchufarle. Para ello el Jazz cuenta con un motor de gasolina y dos motores eléctricos, uno como complemento de la impulsión y otro solo generativo de energía. El motor de combustión es un 1,5 litros, todo de aluminio, que proporciona 98 CV a 5.500/6.400 revoluciones y un par de 131 Nm entre 4.500 y 5.000 r.p.m. Junto a él, es decir de forma delantera transversal, se sitúa el motor eléctrico número 1 que es el que, al igual que el de combustión, impulsa en determinados momentos el coche. Su potencia es de 109 CV, que precisamente es la máxima del conjunto, y su par es de 253 Nm. El segundo motor eléctrico, en la misma posición junto a los otros dos, tiene por misión generar corriente a la pequeña batería de iones de litio, de menos de un 1 kW y se encuentra bajo el piso del maletero.

El resultado de la combinación de todo el sistema, es una conducción suave y agradable de utilizar, sobre todo en “territorios” urbanos. El funcionamiento dispone de tres modos, que el conductor no tiene que seleccionar, pues automáticamente entran en acción según las circunstancias, de forma tan imperceptible que éste no lo percibe.. Estos modos son EV Drive, Hybrid Drive y Engine Drive. El primero de ellos, el EV, eléctrico 100%, es el que se activa por defecto al arrancar el coche desde parado o cuando se conduce a poca velocidad, en esos momentos el motor eléctrico se alimenta directamente de la batería. El modo Hybrid se activa cuando se aumenta la demanda de potencia y en él el motor de combustión se pone en marcha, pero no para mover las ruedas e impulsar el vehículo sino para suministrar energía al generador eléctrico, desde donde se envía el motor eléctrico que es quién sigue moviendo el coche. La posible electricidad que sobre se acumula en la batería. Por último, el modo Engine, el más adecuado para circular por carretera, un embrague conecta directamente el motor de gasolina con las ruedas delanteras a través de una relación de engranaje fijo, que permite prescindir de la caja de cambios. En determinados momentos, si se exige una aceleración fuerte, al adelantar por ejemplo, el motor eléctrico también entra en funcionamiento y gracias a su elevado par contribuye a hacer más rápido ese aumento de velocidad. Igualmente, la mencionada e innovadora transmisión fija con una unidad de control inteligente, proporciona una respuesta suave y agradable, gracias a la conexión directa entre los componentes móviles. Este formato permite que el sistema de Honda sea más compacto y sofisticado que el planetario que se suele utilizar en la mayoría de los vehículos híbridos.

El Jazz es un coche muy agradable de conducir por esa suavidad de marcha, aunque cuando aceleramos con decisión el motor se deja oir de forma clara y por su extraordinaria maniobrabilidad a través del cargado tráfico urbano, pues la dirección es muy directa y sensible, circunstancia esta última, que no gusta menos cuando se circula por carretera a velocidades ya elevada, pues transmite cierta sensación de flotabilidad dada su excesiva, para nosotros, asistencia. La suspensión con el típico sistema McPherson con su barra estabilizadora, en el tren delantero y el de rueda tirada en el trasero, se muestra muy eficaz y con un excelente compromiso entre el confort y la estabilidad, adsorbiendo perfectamente las irregularidades del asfalto, para no “molestar” a los ocupantes y sujetando el coche para evitar balanceos excesivos en las curvas más cerradas. De todas formas, el Jazz es un coche más concebido para una circulación más bien relajada en carretera y para un manejo más dinámico y “ratonero” en ciudad.

Como decíamos al principio de este artículo, el Jazz esta concebido como un monovolumen de reducidas dimensiones, que ha dado como resultado un coche de apenas cuatro metros, con una gran superficie acristalada, lo que garantiza una excelente visibilidad, y deja entrever un máximo aprovechamiento de su habitáculo como más adelante veremos. La parte delantera esta marcada por un capó que baja hasta casi la mitad de la superficie del frontal, como un prominente labio superior, por lo cual minimiza la calandra, que es apenas una estrecha línea, dejando para la entrada de aire inferior, escoltada por los antiniebla, la correspondiente refrigeración del motor. Los faros, con tecnología led, son de generosas dimensiones e integran alrededor de gran parte de ellos la luz de día. Lateralmente se pude apreciar la gran superficie acristalada de la que se dispone, mientras que en la trasera, la luneta sigue la misma línea de generosidad acristalada y bajo la cuál e invadiendo parte de ella se sitúan los grandes grupos ópticos, en los que se mezclan la tecnología led con la de bombillas incandescentes. Las originales llantas son de 16 pulgadas.

En resumidas cuentas, una carrocería que, aunque no muy llamativa, no esta exenta de personalidad. EL habitáculo es realmente amplio para las dimensiones exteriores del coche, sobre todo el espacio disponible para las piernas en las plazas traseras, que le confieren como el rey de su segmento en este sentido, llegando incluso a superar a coches de superiores dimensiones. El bicolor salpicadero es de conformación muy rectilínea y de hecho su parte superior es completamente plana. Incrustado en el frontal del mismo, se encuentra el cuadro de instrumentos que en realidad es una pantalla de 7 pulgadas, escoltada a cada lado por los indicadores de los niveles de la carga de la batería y de combustible, mientras que en la propia pantalla se reflejan, además de la velocidad a la que se circula, diversas informaciones sobre el estado del vehículo y de los sistemas que llevemos conectados o no, todo de muy fácil interpretación. La pantalla multifunción, situada en el centro del frontal del salpicadero, sobresaliendo de éste en un ángulo que facilita mejor su visión, es de 9 pulgadas y todos los sistemas integrados en ella, son de fácil utilización debido a sus grandes anagramas y la sencillez de despliegue de sus distintos sistemas.

Bajo la pantalla se encuentran los circulares mandos del climatizados y más abajo, ya en la consola horizontal, los enchufes auxiliares y uno de los abundantes huecos portaobjetos o portavasos, distribuidos estratégicamente por todo el habitáculo. Los asientos delanteros resultan cómodos y sujetan suficientemente el cuerpo. Aunque sus reglajes son manuales, no resulta difícil encontrar la postura adecuada ante el volante, con la ventaja que aporta el estar situados algo más altos que los de un turismo “normal” y que el acceso a cualquiera de ellos resulta sencillo por el gran ángulo de apertura que ofrecen las cuatro puertas. En cuanto al asiento trasero, puede presumir de dos virtudes muy exclusivas del modelo. Una que ya hemos mencionado y es el que ofrecen un espacio para las piernas digno de coches de superior categoría y tamaño y la otra es el llamado Honda Magic Seats, que consiste en que las banquetas de este asiento se pueden recoger como las butacas de un cine, dejando un gran espacio para objetos de cierta altura. Como es de esperar también este asiento se puede replegar completamente para aumentar la capacidad de maletero, que pasa de los 298 litros a los 1.203. Para ganar este espacio, así como el del habitáculo en general. Honda ha reducido el tamaño del sistema de admisión del motor, el de la transmisión, el de los tres motores compactados en el vano delantero, así como de la unidad de control PCU y ha ubicado la batería auxiliar en el mismo vano motor y el depósito de combustible se sitúa en la parte central del chasis.

Decíamos también que el Jazz Hybrid se le puede adjetivar como un auténtico sibarita y es que su completísimo equipamiento, en esta versión Executive, casi abruma para un vehículo de este segmento, tanto en sistemas de ayuda a la conducción y seguridad, infoentretenimiento, conectividad, confort, etc. Entre los primeros cabe destacar la cámara con vista panorámica, el istema de prevención y mitigación de impactos con función de conducción nocturna para detectar peatones y ciclistas, que acciona los frenos para evitar una posible colisión cuando el automóvil cruza o se incorpora en el carril de un vehículo que circula en dirección contraria. el Control de Crucero Adaptativo y el Sistema de aviso y prevención de cambio involuntario de carril, sistema de aviso de salida de carril, que ayuda al conductor a no desviarse de la carretera avisándole si el sistema detecta que el vehículo puede estar cruzando las marcas de un carril o acercándose al arcén o a los vehículos que circulan en dirección contraria, el sistema de información de ángulos muertos (BLIS), sistema de supervisión de tráfico cruzado, el limitador inteligente de velocidad que reconoce las señales de tráfico y establece el límite de velocidad (Si una señal de tráfico indica una velocidad inferior en comparación con la velocidad actual del vehículo, un indicador parpadea en la pantalla junto con una alarma acústica y el sistema disminuye paulatinamente la velocidad del automóvil), el limitador inteligente de velocidad, las luces de carretera automáticas, diez airbags, incluido un nuevo airbag integrado en el centro del respaldo del asiento del conductor, en el lado derecho y se expande desde el lateral en caso de colisión, de modo que protege de los impactos las cabezas de los ocupantes de las plazas delanteras y un todavía largo etcétera.

En lo que a conectividad se refiere, el Jazz permite a los ocupantes mantenerse conectados fácilmente en su día a día. La interfaz de pantalla táctil LCD, fácil de usar, se ha diseñado para minimizar las distracciones del conductor, reduciendo el notablemente el tiempo de utilización de los controles más usados. Para navegar por la interfaz del sistema, se utilizan las típicas funciones de un smartphone, con controles por deslizamiento para desplazarse por las páginas y las listas. La pantalla se puede configurar para adaptarse a todos los requisitos de uso, ya que incorpora accesos directos personalizables para las funciones de uso frecuente y las fuentes de audio. Los servicios de infoentretenimiento se puede complementar mediante el duplicado de la pantalla del smartphone —por medio de las aplicaciones Android Auto y Apple CarPlay incorporadas de serie—, ya sea a través de una conexión inalámbrica o utilizando un cable USB. Además, por primera vez, el nuevo Jazz cuenta con punto de acceso Wi-Fi. Las aplicaciones y los servicios conectados a los que se accede por medio de la interfaz avanzada de la pantalla táctil, también se pueden activar mediante comandos de voz, que activan el servicio del Asistente Personal de Honda, que se incorpora por primera vez en el Honda e, es un servicio intuitivo basado en inteligencia artificial que emplea razonamientos contextuales únicos para desarrollar conversaciones naturales y proporcionar acceso a una serie de servicios en línea.

El Asistente Personal exclusivo de Honda se activa fácilmente diciendo «OK, Honda», seguido de la pregunta o la orden pertinente. La animación abstracta de una cara acompaña la respuesta humanizada y reconoce visualmente las interacciones. El reconocimiento contextual permite a los usuarios conversar de forma natural, de modo que la inteligencia artificial comprenda el marco de las preguntas y sus respuestas. También permite la función de búsqueda en tiempo real, con contexto, para localizar los servicios que están disponibles en momentos específicos.

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