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Lexus ES 300h 2021

Lexus ES 300h 2021
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Una berlina híbrida con el discreto lujo y la tecnología avanzada de la marca

Por Mariano García Viana
viernes 10 de septiembre de 2021, 08:20h
Después del último restyling, el modelo medio alto de Lexus se acerca notablemente al buque insignia de la gama el LS y adopta esos rasgos de diseño atrevidos y personales y desde luego nada exentos de elegancia y distinción. id:75710
El nuevo ES utiliza una plataforma de nuevo diseño, denominada Global Architecture-K, que se muestra más rígida y con capacidad de asumir mayores niveles de confort y de seguridad. Con ello y con una carrocería diseñada según la filosofía japonesa “Takuni”, que dota al modelo de una personalidad única, pero sí identificativa de la marca, el ES nacido en 1989, se ofrece ahora con la más alta tecnología y casi se puede considerar como un modelo nuevo, en el que solo las dimensiones y las siglas ES recuerdan a sus antecesores.

Con sus prácticamente cinco metros de longitud (4.975 mm), el ES tiene un tamaño considerable, aunque como luego veremos, su facilidad de manejo transmite al conductor que está llevando un coche de menores dimensiones. Su configuración es la tradicional de un sedán de tres volúmenes, aunque el tercero sea de cortas dimensiones. Lo que más llama la atención, además de una elegancia “natural”, es su agresivo frontal, formado por una serie de lamas cromadas verticales que se abren y extienden hasta casi toda la superficie del frontal. en su parte media baja. Esto hace que, a excepción de unas entradas de aire laterales para los frenos, todo esta dominado por la calandra y no haya distinción entre el paragolpes en sí o la entrada de aire inferior. Los estrechos faros con tecnología Matrix led, que por cierto proporcionan una iluminación estupenda, ocupan el espacio que deja la calandra en su parte superior.

En la visión lateral se destaca principalmente la suavidad de las líneas y sobre todo la elegancia que desprende el diseño, sin olvidar las llantas de 19”, que se integran en el conjunto gracias también a sus múltiples radios de acertada composición. En la parte trasera los diseñadores los 19 diseñadores “Takumi” también han trabajado intensamente “milímetro a milímetro”, pues se ve claramente que esta muy elaborada. La inclinada luneta tiene continuación con la igualmente inclinada y corta tapa del maletero, que “disimula” esta inclinación con un discreto alerón horizontal, mientras que más abajo una línea cromada corona los generosos grupos ópticos horizontales de tecnología led, mientras que bajo ellos sobresalen unas sinuosas líneas que se abren hasta los bordes del paragolpes, que en su parte más baja, luce una estrecha franja cromada “rota” por los catadiópticos. En resumidas cuentas, un coche que, como ya hemos dicho, respira elegancia y delicadeza en todos los detalles que lo configuran.

Y lo mismo podemos decir del interior, pues como no podía ser de otra manera en Lexus, el habitáculo ofrece una elegancia y un discreto lujo, que le hace ser sumamente acogedor. Si la carrocería, dentro de su línea clásica de tres volúmenes, presenta unas estudiadas y originales líneas, el interior no se queda atrás. Puede parecer con cierto aire clásico, pero lo cierto es que sus formas son igualmente originales y tratadas con ese famoso concepto Takumi, ya que todo es suave y todo invita a utilizarlo e incluso a acariciarlo. El salpicadero resulta un tanto abigarrado, pues prácticamente no hay ningún elemento que sea simétrico entre el lado izquierdo y el derecho y todo él muestra líneas cromadas, partes de piel, otras de plástico, líneas paralelas u otras oblicuas. Pero la verdad es que una vez se haya tenido un corto periodo de aprendizaje, todo queda muy a mano y el conductor se puede mostrar netamente dominante en todo lo que le rodea y en lo que a visibilidad se refiere.

El cuadro en una pantalla digital, que se puede configurar y cuya información se complementa con el head display que se proyecta en el parabrisas. En el centro del salpicadero encontramos la pantalla multifunción de infoentretenimiento de 12,3 pulgadas, de una calidad excelente y que también bajo la capilla que la protege de la luz exterior, incorpora el clásico reloj “joya” analógico característico de la marca. Bajo la citada pantalla y de las salidas de aire centrales, encontramos una serie de teclas con las que se maneja el climatizador y unos botones para el excelente equipo de sonido.

Ya en la parte que pudiéramos llamar consola propiamente dicha, se sitúan otra serie de pulsadores para activas la calefacción o ventilación de los asientos, la calefacción del volante, o subir o bajar eléctricamente la persiana que cubre la luneta trasera. Junto a la clásica palanca del cambio automático, existe una superficie sensible al tacto que, a modo de ratón, maneja la pantalla principal en la mayoría de sus funciones, un sistema que en marcha es complicado de utilizar, pues los movimientos del coche restan eficacia y precisión al recorrido del dedo por dicha superficie. Junto a la citada palanca encontramos una tecla que nos posibilita el circular en modo eléctrico total, siempre que haya batería claro, durante unos kilómetros. Como dato curioso de diseño dos mandos giratorios se sitúan a modo de cuernecillos, en la visera del propio cuadro de mandos, el de la derecha para seleccionar los modos de conducción y el de la izquierda para desconectar el control de tracción.

Y mención aparte merecen los retrovisores mediante cámaras, que forman parte del equipamiento de serie de esta versión probada del ES. Ya hemos tenido la ocasión de probar este sistema en otros modelos de la competencia, como por ejemplo Audi y la verdad es que nos ha gustado este más, por ser más útil y efectivo. De entrada, las pantallas, de cinco pulgadas, son mucho más visibles pues están situadas de forma superpuesta en el ángulo de puerta con el salpicadero, no incrustadas en la puerta como en Audi, con lo cual apenas hay que desviar la vista para ver quién viene por el ángulo muerto. Desde luego que hay que tener un período de adaptación, sobre todo para apreciar la profundidad y la distancia del coche que aparece en la pantalla, pero para mitigarlo, Lexus ha añadido unas líneas de referencia en las pantallas que muestran en metros la distancia, 5, 10, 15 y 30 metros. Además de plegarse al cerrar el coche, las cámaras están dotadas de calefactores integrados que evitan su empañamiento y disponen también de otras funciones como que al insertar la marcha atrás, la imagen de las pantallas se muestra ampliada en el lateral del coche y así, junto a la cámara trasera, las maniobras de aparcamiento son más sencillas.

Los asientos de piel, son realmente cómodos, dos auténticas butacas los dos delanteros y un trasero que ofrece para dos personas casi la misma comodidad, pues tienen espacio de sobra para las piernas y sus salidas del climatizador, aunque no sean regulables desde estas posiciones. Dos cortinas enrollables en las ventanillas de las puertas, más la mencionada persiana trasera, guardan la intimidad de los pasajeros posteriores. El maletero por su parte tiene una capacidad de 454 litros, que no esta nada mal. El equipamiento es muy completo y entre los elementos de confort, de seguridad y de ayuda a la conducción, se pueden destacar, el freno automático de emergencia, con reconocimiento de ciclistas y peatones de noche, asistente de mantenimiento en el centro del carril, programador de velocidad activo con reconocimiento de señales de tráfico, conexión automática de luces largas con leds antideslumbramiento…..

El ES 300h esta equipado con un motor de combustión y otro eléctrico, ambos en posición delantera transversal. El primero es un gasolina de 2.487 c.c., de ciclo Atkinson, todo de aluminio, que proporciona una potencia de 178 CV a 5.700 r.p.m. y un par de 221 Nm entre 3.600 y 5.200 r.p.m. Junto a él el eléctrico tiene un rendimiento de 120 CV y un par de 202 Nm, siendo la potencia total disponible de 218 CV, más que suficientes para mover el coche como se merece, es decir con “alegría” y rapidez de respuesta en la aceleración. Y ya que hablamos de aceleración, comentemos que, como en todos los motores que se emplea un cambio automático del tipo de variador continuo con una sola velocidad (CVT), cuando se acelera con decisión y buscando un arranque rápido y acorde con la potencia disponible, el motor se deja sentir notablemente en el habitáculo, ya que sus revoluciones son muy altas y no de acorde con la velocidad que llevamos. Las levas situadas tras el volante, tratan de igualar el comportamiento mecánico a un cambio normal de un número determinado de marchas. Quitando este dato, como decimos típicos de este tipo de cambios, si la conducción del ES esta más de acuerdo con su concepción de ofrecer una confortabilidad elevada, el coche se desliza con una suavidad envidiable y un silencio en el habitáculo realmente agradable. Esa misma sensación también lo transmite la suspensión, que con un tarado más bien suave, absorbe las irregularidades del firme con extraordinaria eficacia, aunque eso sí, la carrocería balancea algo en las curvas sucesivas si se las quiere pasar a velocidad elevada, circunstancia esta que no es la más adecuada para un coche no concebido para una conducción deportiva, sino para ofrecer una comodidad alta y permitir viajar sin síntomas de fatiga durante muchos kilómetros.

La batería, que esta situada bajo el asiento posterior, es de níquel-hidruro metálico y es capaz de recargarse con bastante rapidez cuando el coche circula con el motor de combustión, en las retenciones y frenadas, pero eso sí, no permite circular en modo eléctrico durante muchos kilómetros. Aunque las prestaciones no son especialmente brillantes, 180 km/h de velocidad máxima y aceleración de 0 a 100 km/h de 8,9 segundos, el consumo, para un coche de este porte y peso, unos 1.680 kg. apenas pasa de los 6 litros, aunque se circule con medias rápidas constantes.

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