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Aumento del salario mínimo en EE.UU.: ¿misión imposible o misión crítica?

Sarah Bratton Hughes, Schroders.
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Sarah Bratton Hughes, Schroders.

OPINIÓN: Por Sarah Bratton Hughes, responsable de Sostenibilidad en Norteamérica de Schroders

lunes 10 de mayo de 2021, 11:11h
El aumento del salario mínimo a 15 dólares por hora se ha convertido en un tema polémico. Mientras el debate se centra en si los beneficios superan los costes, nosotros ofrecemos una perspectiva diferente - y una posible solución. id:71471
Estados Unidos tiene un problema de desigualdad de ingresos, y no es nuevo. Los últimos acontecimientos políticos y sociales han situado el problema en primer plano en los últimos años, y se agravó considerablemente en 2020 debido a la pandemia de Covid-19.

Una de las iniciativas anunciadas por el presidente Biden es tratar de aumentar el salario mínimo de 7,25 a 15 dólares por hora. Muchos grupos de presión empresariales argumentan que esta medida obligará a las empresas a repercutir los costes añadidos en los consumidores o provocará medidas de recorte de gastos que pueden perjudicar a las empresas de sectores sensibles a los recursos humanos, como los servicios, el comercio minorista, la restauración y la industria manufacturera.

Aunque es cierto que conseguir un salario digno para todos los trabajadores estadounidenses no es fácil, y que hay costes asociados al pago de ese importe salarial, muchos economistas coinciden en que la calidad del empleo es uno de los principales motores de la participación en el mercado laboral y del crecimiento del PIB. Sostienen que dar a la gente un salario digno podría compensar los costes desde una perspectiva macroeconómica, y potencialmente incluso obligar a las empresas a innovar y lograr nuevas eficiencias.

LA PREGUNTA DE 64.000 DÓLARES: ¿SON LOS 15 DÓLARES POR HORA EL NIVEL ADECUADO?

En 2019, 46,5 millones de estadounidenses trabajaban en puestos en los que el salario medio era inferior a 15 dólares por hora (fuente: Oficina de estadísticas laborales de EE.UU.).

Para poner esto en perspectiva, supongamos que un trabajador (con familia) gana el salario medio de 15 dólares por hora. Si trabaja a tiempo completo 40 horas a la semana durante 52 semanas al año (sin vacaciones ni bajas por enfermedad), esto generaría unos ingresos anuales de 31.200 dólares, antes de impuestos. Utilizando los datos recopilados por Zippia y la Calculadora del Salario Digno del MIT (Living WageCalculator, en inglés) se puede ver que 31.200 dólares están por debajo del salario digno en todos los estados.

EL SALARIO DE 15 DÓLARES/HORA NO ES SUFICIENTE PARA PROPORCIONAR UN SALARIO DIGNO EN NINGÚN LUGAR DE EE.UU. - CUÁNTO ES EL SALARIO DIGNO EN CADA ESTADO

Fuente: MIT, Zippia, a marzo de 2020. El salario digno indicado es el que debe ganar una persona por hogar para mantenerse a sí misma y a su familia.

¿EL DEBATE DEBERÍA CENTRARSE MÁS EN LA CALIDAD DEL EMPLEO QUE EN LOS SALARIOS?

Un buen trabajo no consiste sólo en un salario más alto, aunque éste sea una parte importante de la ecuación. También se trata de proporcionar otras necesidades básicas, como el acceso a la asistencia sanitaria, los planes de jubilación, la formación, la estabilidad horaria y la igualdad de oportunidades de promoción.

También en este caso, muchas empresas argumentarán que los costes añadidos de estas prestaciones supondrían un perjuicio importante para sus resultados. Nosotros sostenemos que las personas empleadas en puestos de trabajo de baja calidad pueden suponer un coste para las empresas, aunque muchos empresarios no son conscientes de ello.

Los costes estimados de los empleados no comprometidos son significativos: un 37% más de absentismo, un 18% menos de productividad y un 15% menos de rentabilidad, lo que supone un coste global estimado del 34% del salario de un empleado poco comprometido. En otras palabras, un empleado no comprometido puede costar potencialmente 3.400 dólares por cada 10.000 dólares ganados (Fuente: Gallop, 2021).

LAS 15 OCUPACIONES PEOR PAGADAS Y EL NÚMERO DE PERSONAS EMPLEADAS EN ELLAS

Fuente: Gallup 2021

¿SOLUCIONARÍA ESTOS PROBLEMAS UN SALARIO MÁS ALTO?

Gran parte del debate se centra en la perspectiva del "riesgo" y en cómo el aumento de los costes de los recursos humanos puede afectar a una compañía. Sin embargo, la inversión en los empleados ofrece importantes oportunidades de creación de valor. Los estudios demuestran que reducir la rotación de personal en un 50% puede aumentar la productividad en un 20%. Los empleados mejor pagados ayudan a crear una cultura de trabajo que a menudo se traduce en un mayor servicio al cliente y una mayor fidelidad. Se ha demostrado que un mayor compromiso de los empleados está correlacionado con un aumento de las ventas (+20%) y de la rentabilidad (21%). Y lo que es más importante, un mayor compromiso del personal se traduce en un 70% menos de accidentes laborales y un 41% menos de absentismo. (Fuente: The Case for Good Jobs – Harvard Business Review, noviembre 2017)

La profesora Zeynep Ton, fundadora de The Good Jobs Institute ha escrito mucho sobre este tema. Sostiene que ofrecer salarios dignos e invertir en el personal a largo plazo puede conducir a una superioridad operativa y a un aumento de las ventas y los beneficios. Si se aplica eficazmente, afirma que el concepto de los "buenos empleos" disipa el mito de que unos salarios más altos siempre conducen a unos beneficios más bajos.

Un mayor número de empleos de calidad es también esencial para una economía más equitativa. Cerrar la brecha de calidad del empleo es también clave para una economía estadounidense más fuerte a largo plazo, ya que el poder adquisitivo de los más perjudicados por la falta de empleos de calidad seguirá aumentando.

ES HORA DE TRANSFORMAR EL DEBATE

Sugerimos que el debate se convierta en una cuestión de si las empresas están preparadas para examinar sus balances y modelos de negocio, la manera de ofrecer a los empleados niveles mínimos de salarios por hora, beneficios y frecuencia de turnos regulares. Desafiamos a las empresas a mirar más allá del corto plazo. Deben estar dispuestas a hacer sacrificios a corto plazo (por ejemplo, elevar salarios) por el beneficio potencial que reportarán a largo plazo en forma de aumento de la productividad, la cuota de mercado y los ingresos.

Los beneficios sociales son evidentes. La estructura política también parece estar preparada para que esto se haga realidad. Desde el punto de vista de la inversión, el debate con las partes interesadas se ha vuelto mucho más transparente y ahora hay una mayor presión sobre las empresas -tanto privadas como públicas- para que hagan lo correcto con sus empleados.

En nuestra opinión, las empresas que no estén dispuestas a innovar hacia consideraciones como un salario de 15 dólares/hora se enfrentarán a la presión de los consumidores y de los competidores que están encontrando formas de lograr esas metas y que seguirán siendo rentables, y en última instancia se beneficiarán. Como inversores, nos interesa comprometernos con ambas partes del debate salarial. Pero como ocurre con todas las fuerzas disruptivas, sólo los fuertes sobrevivirán.

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