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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su visita a la empresa Hersill, que fabrica respiradores y otro tipo de material sanitario para combatir el coronavirus.
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su visita a la empresa Hersill, que fabrica respiradores y otro tipo de material sanitario para combatir el coronavirus. (Foto: Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa)

Cómo afecta al tejido empresarial la crisis del Covid-19

sábado 11 de abril de 2020, 20:40h
Pues de la peor manera posible si el gobierno no aprende a mandar. id:57335
La proclamación del estado de alarma hasta el próximo 26 de abril, y su casi segura prorroga hasta el 11 de mayo, está siendo vista por la inmensa mayoría de la población como algo necesario. Las medidas de confinamiento se cumplen muy bien, aunque nunca falta un imbécil que quiere llegar a la playa, se lleva su multa -lo que nos beneficia a todos por aumentar la recaudación- y tiene que volverse a su casa.

Para ver cómo afecta a las empresas la crisis, solo tenemos que oír los lamentos de los autónomos, de las pymes y de las organizaciones empresariales. No se crean que los sindicatos estén mucho más contentos. Unai Sordo, secretario general de Comisiones Obreras, manifestaba hace unos días en una entrevista concedida a Infolibre que: "Vendrá un mes de abril que será igualmente duro en materia de empleo. La restricción de la movilidad ha limitado aún más la actividad económica. La combinación entre el recurso a los ERTE, el “permiso retribuido recuperable” –que no deja de ser una distribución irregular de jornada en cómputo anual– y las formas de adaptación de jornada y teletrabajo, deben amortiguar un golpe que en otras circunstancias sería mucho más severo. Pero detrás de cada una de esas cifras hay un trabajador, una ciudadana, llena de angustias, dudas, inseguridades".

El Gobierno, tal como marca la Constitución, puede declarar el estado de alarma, en todo o parte del territorio nacional, cuando se produzcan crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves. Y lo declaró tarde y mal cuando ya era perfectamente consciente de la situación. No es el momento aquí de hablar de las posibles responsabilidades penales de algunos funcionarios en la gestión sanitaria de la crisis, pero sí podemos comentar la improvisada gestión económica realizada, que devino en nefasta para la economía española en su conjunto.

Dos ejemplos de absoluta ineficacia

Hay muchos más pero estos son particularmente indicativos de cómo una cosa es publicar en el BOE y otra que esas instrucciones no se vuelvan contra alguien al que quieren proteger.

  • Gestionar la baja a través de las mutuas. Esa baja la pagarían las mutuas, entidades que después de muchas fusiones han logrado una solidez económica importante. El problema para el autónomo es que hay que registrarse en un formulario para solicitarla. En mi caso, tardaron 15 días en darme las claves. Y tengo que rellenar un formulario en PDF para poner los mismos datos que ya tiene la mutua en sus archivos. Esto es un comportamiento completamente funcionarial, no ejecutivo ni resolutivo. Por cierto, estoy casi seguro de que me la deniegan.
  • La gestión de los ERTEs. Aunque son necesarios, no sirven de nada si su tramitación se alarga demasiado en el tiempo. El retraso en su tramitación genera que miles empleados no hayan cobrado el pasado 10 de abril, lo que hará que se retrasen sus retribuciones hasta el próximo día 10 de mayo. Para no añadir penurias al confinamiento, habrá que agilizar los trámites simplemente burocráticos de muchas medidas.

Menos mal que pasado el estado de alarma este gobierno de ineptos se irá a la calle.

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