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Stephen Surpless, Gestor de cartera de Edmond de Rothschild.
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Stephen Surpless, Gestor de cartera de Edmond de Rothschild.

Deflación o inflación, ¿Cómo invertir en la próxima década?

OPINIÓN: Por Stephen Surpless, Gestor de cartera de Edmond de Rothschild

martes 30 de junio de 2020, 13:49h
La reducción de los niveles de globalización se traducirá en un aumento del poder de negociación de la mano de obra nacional y en un incremento de los costes de producción globales. id:60292
  • Es probable que los próximos 10 años no se parezcan a los anteriores, y la inflación podría ser una de las posibles características diferenciadoras.
  • Con el respaldo de los bancos centrales, se alentará al sector bancario a que amplíe los préstamos en 2020 y en adelante.

Aunque las estimaciones de inflación en Estados Unidos y Europa siguen siendo muy moderadas, vale la pena identificar los activos que pueden protegerse contra un mayor aumento del nivel de precios a largo plazo.

Con los acontecimientos que afectan al mundo y a los mercados en 2020, la importancia de invertir a largo plazo se ha hecho aún más evidente. En toda decisión con este horizonte están implícitas variables clave como los tipos de interés y el valor del dinero. Los resultados de las inversiones a largo plazo estarán muy influidos por el impacto de las tendencias inflacionistas ya sean ascendentes o descendentes.

Menores niveles de globalización

Las crisis aceleran las tendencias ya existentes y la crisis actual no ha sido una excepción. El crecimiento del comercio internacional y la integración de las economías del mundo ya se estaba ralentizando antes del brote. Tras la actual emergencia sanitaria, se prestará mayor atención a la capacidad de recuperación nacional, y las cadenas de suministro se deslocalizarán y se acortarán. Como resultado del impacto del Covid-19, la OMC prevé una disminución del 12% del volumen de comercio en 2020 en un escenario optimista y del 30% en el pesimista. La reducción de los niveles de globalización se traducirá en un aumento del poder de negociación de la mano de obra nacional y en un incremento de los costes de producción globales.

Si bien otros factores que actúan en contra de las tendencias inflacionistas siguen presentes (por ejemplo, las tendencias demográficas, los elevados niveles de endeudamiento y los cambios tecnológicos que afectan a las sociedades y las empresas) y se puede decir que han aumentado en magnitud desde el comienzo del año, creemos que ciertos aspectos de la recuperación de la recesión de 2020 serán diferentes de los que siguieron al crack de 2008.

La crisis anterior fue el resultado del exceso de apalancamiento en el sector financiero y la economía en general. Por consiguiente, el aumento de la oferta de los bancos centrales no se tradujo en aumentos de préstamos a la economía real, sino que dio lugar a la acumulación de reservas por parte del sector financiero (reforzada por el aumento de las exigencias reglamentarias) y a la inflación de los precios de los activos.

Efecto multiplicador del dinero

Con el respaldo de los bancos centrales, se alentará al sector bancario a que amplíe los préstamos en 2020 y en adelante, lo que permitiría ampliar la oferta gracias al efecto multiplicador del dinero. Esto conducirá a un mayor volumen de efectivo en la economía real. Si la oferta también se ve afectada negativamente por la recesión en 2020, entonces las presiones inflacionistas podrían aumentar aún más. "Cui bono" Cicerón solía preguntar. "¿Quién se beneficia" de una mayor inflación? Los prestamistas - y los mayores prestamistas son los gobiernos de todo el mundo. Los bancos centrales podrían ser "animados" a inflar parte de la deuda adicional asumida por los gobiernos, a pesar de su independencia.

Expectativas inflacionistas más altas son difíciles de prever en las estimaciones de los inversores. Las tasas de equilibrio que miden la inflación esperada en el futuro han rebotado de los mínimos vistos en marzo de 2020, pero, aun así, se prevé sólo un 1,2% anual para EE.UU. en los próximos 10 años. Las previsiones europeas son aún más bajas; las de la inflación alemana actualmente están por debajo de los 60 puntos básicos y a pesar de los estímulos y con Alemania suministrando uno de los mayores paquetes de apoyo a su economía.

¿Qué poseer?

Los mercados suelen tener dificultades para identificar los puntos de inflexión y sus implicaciones. ¿Qué activos conviene mantener en la próxima década si la inflación resulta más alta de lo esperado? Inmobiliario, preferiblemente aquellos muy nicho y de mayor escasez. Tradicionalmente, a las propiedades inmobiliarias les ha ido bien en épocas de inflación, especialmente a los bienes inmuebles de primera calidad. Ciertas materias primas, incluido el oro, mantienen su valor, incluso si la tecnología ha terminado con las preocupaciones de suministros de largo plazo (el petróleo es un ejemplo claro). Las acciones igualmente pueden ajustar los precios para hacer frente a las presiones inflacionistas. Por último, las presiones inflacionistas podrían afectar negativamente a los mercados tradicionales de renta fija. Por ello, favorecemos los valores vinculados a la inflación, dadas las previsiones de inflación asimétrica que creemos que se están valorando actualmente. Es probable que los próximos 10 años no se parezcan a los anteriores, y la inflación podría ser una de las posibles características diferenciadoras.

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