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México y Brasil adoptan rumbos opuestos en política energética

México y Brasil adoptan rumbos opuestos en política energética
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jueves 11 de abril de 2019, 07:12h
2019 será un año marcado por una intensa volatilidad en el mercado mundial del petróleo. id:44186
2018 estuvo marcado por la volatilidad del mercado mundial del petróleo, con una oferta significativamente afectada por las sanciones americanas impuestas sobre Irán y Venezuela y una demanda que sufre las incertidumbres ligadas al impacto de la guerra comercial y las consecuencias del pico del pasado ciclo económico. Coface estima que este año el precio del barril Brent alcance los 65 dólares de media, ya que parece poco probable que las dudas que ensombrecieron 2018 se disipen en 2019.

Brasil y México, las dos economías más grandes de Latinoamérica, han celebrado elecciones presidenciales en 2018, y las políticas energéticas han constituido un elemento clave en las campañas electorales. A medio plazo, en un contexto de volatilidad del mercado mundial del petróleo, estos mercados parecen tomar direcciones opuestas.

  • En México, el presidente de la izquierda Andrés Manuel López Obrador, crítico ferviente de la reforma energética de 2013 que abrió el mercado energético a la inversión privada, parece estar adoptando una posición más defensiva respecto al sector privado en lo que concierne a la industria petrolera. Esto se hace patente especialmente por la suspensión de nuevas licitaciones a 3 años y por la construcción de una costosa refinería con el fin de reducir la dependencia de las exportaciones de hidrocarburos procedentes de Estados Unidos, mientras se amplía la predominancia en el sector de la petrolera estatal Pemex, a pesar de su alarmante endeudamiento y del deterioro reciente de sus calificaciones crediticias.

En el marco de un plan estratégico a seis años, el objetivo de Pemex es aumentar la producción a 2,48 millones de barriles por día de aquí a finales de 2024, lo que parece poco realista, habida cuenta del volumen de inversiones requerido para revertir la tendencia a la baja de la producción petrolera. La agencia de calificación internacional Fitch Ratings[1] señala que la empresa necesitaría una inversión de entre 12.000 y 17.000 millones de dólares para poner fin a la caída de la producción y del nivel de reservas (en torno al 1,2% del PIB de México). También se percibe un temor creciente en el mercado a que la política energética actual pueda comprometer el equilibrio fiscal de la compañía, poniendo en riesgo además el balance soberano del país.

  • En Brasil, los planes del nuevo gobierno de derechas respecto a la industria petrolera podrían generar mejores expectativas. Aparentemente, la producción de petróleo aumentará en los próximos años. En su informe de marzo, la OPEP señala que Brasil podrá jactarse de registrar el segundo aumento más importante de la producción anual de petróleo fuera del grupo OPEC en 2019, agregando 360.000 barriles diarios, superado sólo por el gas de esquisto americano. El Plan de Resiliencia debería contribuir al desendeudamiento de la petrolera estatal Petrobras y a mejorar la creación de valor de las inversiones de la empresa, ofreciendo a la vez oportunidades a los inversores privados.

[1]Fitch Ratings. Fitch Baja Calificación de PEMEX a ‘AA(mex)’; Perspectiva Negativa.Enero 29, 2019. Disponible en: https://www.fitchratings.com/site/pr/10060977

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