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Como minimizar los daños económicos de un divorcio
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Como minimizar los daños económicos de un divorcio

lunes 24 de agosto de 2020, 11:28h
Además de las consecuencias sentimentales y anímicas que puede provocar un divorcio, las económicas pueden marcar el resto de nuestra vida. id:62337
Las búsquedas en Internet de información sobre divorcios se han multiplicado con la pandemia y el confinamiento. Una mala relación de pareja se puede sobrellevar durante años si ambos miembros de la misma tienen suficiente tiempo al día para no verse, ni oírse, ni hablarse. Hay mucha gente que es capaz de aguantar así durante años por los más variados motivos, ya sean religiosos; personales, como la dependencia económica absoluta del otro cónyuge y la imposibilidad de encontrar un trabajo que resultaría liberador; o el simple hábito: sí, las personas también se acostumbran a ser infelices.

Pero el confinamiento ha llevado a muchas parejas a la certeza de lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible. Tomada ya la decisión de iniciar el proceso de divorcio es muy importante asesorarnos bien sobre cómo divorciarse. Y si la situación lo permite aún, hacerlo de mutuo acuerdo.

Los trámites de un divorcio por mutuo acuerdo son los más rápidos y económicos aunque su duración dependerá de cada caso en concreto, por ejemplo: que haya hijos menores de edad o muchos bienes que repartir. En este caso del divorcio por mutuo acuerdo lo primero que hay que acordar es qué abogado matrimonialista va a llevar el asunto porque no vale cualquiera. También lo mejor es olvidarse de amigos o conocidos y buscar un abogado matrimonialista con acreditada experiencia.

Cuando el acuerdo no es posible

Descartado en la mayoría de las ocasiones el divorcio por mutuo acuerdo -si te llevas mínimamente bien con tu pareja, a lo mejor no te divorcias, todavía- lo habitual es tener que litigar en los juzgados, tarea ya de por sí molesta pero inevitable.

Para minimizar los riesgos económicos es necesario centrarnos en la defensa de nuestros intereses económicos y en los de nuestros hijos, si los hay. Con el auxilio de un buen abogado matrimonialista ya no es verdad que la esposa se queda con todo y que, además, haya que pagarle la pensión que pida. Pero es fundamental no aprovechar el proceso de divorcio para intentar solo hacer daño a la otra parte, ese no puede ser nunca el objetivo. Cada uno ha de defender lo que crea que son sus legítimos derechos pero no afrontar el divorcio para vengarse de todo lo anterior, para buscar la ruina del otro, incluso si nos lleva también a nosotros mismos a la quiebra. Es obvio que el divorcio es un proceso destructivo, se destruye un matrimonio, pero no tiene qué ser devastador para cada uno de los miembros de la expareja.

Ya tenemos bastante con la pandemia, los cada vez más frecuentes confinamientos selectivos y la crisis económica que no ha hecho más que empezar como para encarar un divorcio sin el asesoramiento adecuado. Si al final resulta que casarnos fue un error, ahora al divorciarnos consultemos con alguien que sepa.

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