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Brigitte Baptiste, Bióloga y rectora de la Universidad EAN de Colombia.
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Brigitte Baptiste, Bióloga y rectora de la Universidad EAN de Colombia. (Foto: Universidad Ean.)

Entrevista a Brigitte Baptiste, primera mujer trans en un ranking Merco

Entrevista: Daniel Oller Jorge

viernes 30 de octubre de 2020, 13:33h
Brigitte Baptiste para Merco: “Rankings como éste pueden servir para llamar la atención sobre situaciones inaceptables”. id:64596

Basta charlar unos minutos con Brigitte Baptiste (Bogotá, 1963) para entender que no es casualidad que la actual rectora de la Universidad EAN de Colombia se haya convertido en una de las personalidades más influyentes de Latinoamérica, además de en la primera mujer transexual en estar incluida en un ranking de líderes Merco (posición 65º), monitor de reputación corporativa referente en Iberoamérica. Y no sólo por sus méritos profesionales y académicos, sino por su condición humana y lo que representa.

Bióloga de carrera, Brigitte, que escogió su nombre en honor a la actriz francesa Brigitte Bardot, realizó su transición relativamente tarde, con 35 años, después de haber formado una familia (estaba ya casada y tenía dos hijas con Adriana Vásquez cuando dio el paso) y con los miedos propios de quien cree poner toda su vida en riesgo. Nos confiesa en una entrevista en exclusiva para Merco que pensaba que si quería expresarse de la forma en la que realmente se sentía, pero sin dejar de desarrollar su profesión y su pasión por la ciencia (que en sus palabras, es lo que le ha salvado siempre), tendría que salir de su país e incluso sacrificar su familia. Pero afortunadamente no fue así: Brigitte Baptiste se arriesgó y ganó.

Estudió y dio sus primeros pasos laborales en la Pontificia Universidad Javeriana, universidad católica privada regentada por la Compañía de Jesús desde 1623 en la que se ha formado buena parte de la élite colombiana. De allí dio el salto al instituto Humboldt, en el que llegó a ejercer como directora, y desde septiembre de 2019 es rectora de la Universidad Ean, donde aprovecha su posición para lanzar un discurso en pos de la biodiversidad. “Porque no hay nada más ‘queer’ que la naturaleza”, reconoce.

Tenemos la oportunidad de charlar con Brigitte de la situación del colectivo trans en Colombia y del papel de la mujer en la sociedad en general y en los puestos de dirección en particular. Pasen y lean.

Merco: ¿Cuál es el secreto de Brigitte Baptiste para ser la primera mujer trans que aparece en el ranking de líderes con mejor reputación (no solo en Colombia sino en cualquiera de los 15 países donde se realiza Merco)?

Brigitte Baptiste: “Es muy difícil de evaluarlo siendo yo misma la persona que está en esa situación, pero diría que hay una perspectiva de conciliación de extremos; de tratar de romper un poco los esquemas de la bipolaridad en todas partes, pero con buen ánimo, con un llamado de atención de la no conformidad que todos representamos respecto a estos índices de bipolaridad. Nadie se comporta como el promedio… nadie es el estereotipo… De manera que hay muchas razones para que la mayoría de nosotras, como personas, no sólo trans, sino como personas, nos sintamos un poco extrañas en el mundo, porque no configuramos el estereotipo de nada.

Y ese llamado que yo he hecho para reconocernos como personas extrañas en todos los ámbitos, resuena mucho sobre todo en los espacios en los que yo he participado, en una universidad católica en la que trabajé muchos años donde los jóvenes están siempre atentos a qué factores de alineación se están presentado (y si puedes liberarte de ellos pues buenísimo), luego en un instituto de investigación y… siempre muy en relación con comunidades y con muchos actores, construyendo diálogos entre muchos tipos de personas e instituciones. Y finalmente esto lo que genera es un reconocimiento a la diversidad y a la potencia de la diferencia. Yo creo que eso ha sido bien visto en todas partes y soy una persona con buen sentido del humor además. Tengo la capacidad de reírme de mí misma y no dejarme poner contra la pared”.

M.: Este reconocimiento está basado en las opiniones de directivos de grandes empresas. La primera edición del monitor del ranking en Colombia en 2008 contaba con 97 hombres y 3 mujeres, en 2019 había 90 hombres y 10 mujeres y en 2020 11 mujeres y 89 hombres. ¿Qué cree que ha cambiado en el empresariado colombiano y que tiene que cambiar para que lleguemos a tener 50 mujeres y 50 hombres?

B.B.: “Ha habido un relevo generacional en las juntas directivas. El espectro de la inversión privada ha ido pasando a una tercera e incluso a una cuarta generación, de manera que aquellas tradiciones que a menudo eran la fuente del funcionamiento de esas empresas se ha ido actualizando y renovando y adquiriendo nuevo talento. Ha habido una respuesta obviamente. Lo que estamos viendo es el relevo de personas que estuvieron hacia los años noventa-dos mil, que hoy en día han sido capaces de entender que el mundo avanza a unas velocidades importantes. ¿Qué falta? Obviamente mucho. 9 a 10 es una diferencia aún extremadamente injusta, unadiferencia muy grave, un mal indicador, porque en las universidades ya estamos 6-4 mujeres versus hombres. Creo que la pandemia nos puede ayudar, por el hecho de que estábamos un poco atrapados en ciertos aspectos convencionales de la gerencia de las directivas y que necesitábamos refrescar para conseguir una visión del mundo en la que haya más inclusión y más equidad. Indudablemente hay mucho por hacer y rankings como éste pueden servir para llamar la atención sobre situaciones inaceptables”.

M.: ¿Crees que la actual crisis puede suponer una amenaza para que se pierda el terreno avanzado en el ámbito de la igualdad? ¿Cómo se puede evitar?

B.B.: “Sí lo creo porque el péndulo retrógrado se ha acentuado en muchos países, la violencia de género es cada vez más visible en muchas partes del mundo y además no genera condena de la sociedad. Se naturaliza un poco el tema de los feminicidios, la violencia contra las mujeres trans, la discriminación… ¿Por qué? Porque hay sectores que definitivamente no sólo no comulgan con esta posibilidad de la diversidad, sino que activamente están luchando contra ella y azuzando el temor de la sociedad ante el cambio. Entonces sí creo que hay un riesgo importante. Necesitamos tener mucha claridad en lo que significa la diversidad en el mundo, lo que significa el respeto por la pluralidad y las ventajas que representan. Porque puede que
la crisis por la Covid se supere en dos o tres años cuando los temas de la economía global den síntomas de recuperación, pero sabemos que la inestabilidad ambiental, el cambio climático y la desazón y la lucha contra la injusticia van a ir creciendo y aunque el péndulo vaya hacia la derecha habrá momentos de nuevamente para la apertura y la expresión de otro tipo de valores. Creo que es importante ver el panorama a largo plazo y para las personas que estamos reflexionando y ayudando para que la sociedad reconozca el valor de la diversidad, es importante mantener un discurso constructivo y que aporte a la creación de soluciones, a la convivencia y al bienestar general”.

M.: Las tasas de paro entre el colectivo trans son extremadamente altas (un estudio reciente decía que en España se situaba en torno al 85%). ¿Cuáles crees que son las razones para no contratar a personas trans? ¿Cuáles son las peores excusas que le han dado para no darle un puesto de trabajo para el que cumplía todos los requisitos?

B.B.: “En Colombia ni siquiera hay estadísticas. Entre mis compañeras del colectivo trans el tema del desempleo es gigantesco. Solamente en Bogotá existe alguna disposición en los gobiernos locales, en las alcaldías y en la administración pública, que aplica la ley a fondo y trata de representar la diversidad dentro de sus cuadros de mando, pero en el sector privado yo no conozco equivalentes a mi persona ni en academia ni en empresas ni en ninguna parte. El tema del desempleo ya es complicado para todo el mundo… las tasas de desempleo en Colombia se han disparado por la pandemia, en general de forma muy negativa para las mujeres, que se han visto más atadas a la casa porque los hijos tienen que estar y hay que cuidarlos…
Los roles han acabado limitando mucho más la participación de las mujeres en todos los campos.

Por otro lado, el tema del empleo trans es un misterio. A mí personalmente nunca me han negado un empleo porque nunca he pedido. He sido una persona privilegiada a lo largo de mi vida. Hice mi transición tardía, de manera que también los espacios que se me abrieron inicialmente en la academia y en la universidad fueron producto de mi involucramiento en redes que ya estaban establecidas y de personas que ya me conocían y que no pusieron ningún obstáculo a que yo me expresara plenamente en femenino a partir de los 35 años. Pero sí recibo casos de otras compañeras, psicólogas,
graduadas en idiomas… que comienzan a emerger y a tratar de ocupar espacios distintos a los roles tradicionales y es muy difícil para ellas ubicarse. Hay muchos prejuicios y no únicamente en las directivas. Hay dificultades en el espacio laboral para su incorporación porque en Colombia como en otros muchos países sigue habiendo mucho racismo, clasismo… y mucha presión por los cargos… Conseguir trabajo en Colombia es más difícil que en la Unión Europea y si puedes dárselo a una persona entre comillas ‘normal’ siempre va a ser más favorable. Yo doy muchas charlas en empresas acerca de inclusión y diversidad de género y en las grandes empresas uno ve que va progresando bien pero en las pequeñas empresas, inmersas en la cultura local y en el machismo, esto va a tardar un tiempo”.

M.: Hasta hace unos años ser una mujer trans estaba asociado casi de forma exclusiva al mundo del espectáculo. Afortunadamente esta situación está cambiando y la reasignación de género no implica el ostracismo laboral. En tu caso, ¿tuviste miedo de que tu carrera se viera afectada por el hecho de haber nacido mujer trans?

B.B.: “Yo tuve mucho miedo a pesar de que tome la decisión a los 35 años. Ha sido lo que me ha salvado en toda mi vida: mi cariño por la ciencia, por la concepción del conocimiento, por el debate del uso de la ciencia a favor del bienestar… y no quería sacrificarlo. Cuando tomé la decisión pensé que iba a tener que viajar a otro país a vivir, que iba a tener que renunciar a mi familia, porque realmente esas eran las posibilidades que se planteaban. Me arriesgué de otra manera y creo que la decisión fue la acertada, pero entiendo a tantas personas que, siendo muy
talentosas, piensan que expresarse de la manera que realmente quieren hacerlo puede suponer grandes sacrificios o grandes riesgos. Y sobre todo porque la gente no te va a discriminar con los estándares tan agresivos de los años noventa. Te van a decir: ‘no pues mira, te llamo” y tú no sabes realmente si es que no te dieron la oportunidad porque es que no tenías el talento o porque no pasaste la prueba de género heteronormativa de los ojos del empleador”.

M.: ¿Se sienten más vulnerables las personas trans en sus puestos de trabajo?

B.B.: “Definitivamente sí. Te dicen en todas partes: ‘hay cien personas haciendo fila por tu trabajo’ y cualquier condición puede ponerte en riesgo. Siempre va a haber alguien que ofrezca las mismas capacidades pero sin los problemas asociados. Y es un problema no sólo para las personas trans sino para toda la comunidad LGTBI. Creo que hoy en día hay un ámbito amenazante en muchos espacios que contrasta con los que hay en otros de inclusión”.

M.: ¿Qué papel ha de jugar la mujer en la sociedad y en los puestos de dirección a corto y medio plazo?

B.B.: “Continuar con una lucha formal para su reconocimiento como ciudadanas con todos sus derechos y todas sus capacidades. Indudablemente la mujer ha hecho un esfuerzo gigantesco para encontrar un lugar que le cuesta el doble que a los hombres por tradición; ha tenido que invertir tiempo en formación pero al mismo tiempo en legitimación… Ha tenido que hacer un trabajo adicional muy grande y es el momento de que se reconozca ese esfuerzo y realmente está sucediendo de manera espontánea (…) Pero hay que seguir haciendo bulla”.

M.: Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Colombia es uno de los países de Sudamérica con mayor brecha salarial, rondando el 21%. ¿A qué se debe y qué debería cambiar para que las mujeres obtuvieran un mismo sueldo por un trabajo del mismo valor?

B.B.: “La vicerrectora de Innovación Académica de la Universidad Ean, que es una gran profesional, dice que hay un problema grave con el síndrome del impostor, que todavía hay muchas mujeres que creen que no se merecen el mismo sueldo, el mismo respeto, la misma consideración que los hombres o los equivalentes en la misma posición. Y tiene que ver con cuestiones de educación, de familia, de religión, de cultura en síntesis. Todavía hay mucha disposición a aceptar condiciones desiguales en la medida en la que hay mucha vulnerabilidad y el discurso de autonomía femenina (sobre todo en mi generación) no está tan consolidado. Ahora lo que viene es diferente: las mujeres de 20, 25, 30 años ya no están en esta condición de
sentirse minusválidas por nada del mundo y están empujando fuertemente, lo que me encanta”.

M.: Desde septiembre de 2019 es rectora de la Universidad EAN de Colombia, ¿cómo puedes inspirar a las nuevas generaciones desde tu posición?

B.B.: “Yo soy muy creyente de una universidad que participa en el debate público. Una universidad que abre espacios de conversación, que estructura una política de equidad y la pone en práctica y que es vocal en lo referente a los derechos de todas las personas en la sociedad. Tengo una responsabilidad en mostrar que la diversidad es natural y una condición indispensable para la evolución de la sociedad, para encontrarnos nuevos caminos para la creatividad y para la innovación. Sí creo que la sola presencia no basta, hay que mover todas las instancias… Escribo en diarios, voy a debates, participado en las redes sociales y trato de ser cuidadosa en todas mis opiniones y mis contribuciones”.

M.: Recientemente, la reglamentación de Miss Universe Colombia prohibía a mujeres trans presentarse a este famoso certamen de belleza. ¿Qué hace falta para que Colombia “salga del armario”?

B.B.: “Para muchas mujeres trans el tema de los reinados es bastante insulso. La reivindicación de la feminidad a través del reinado no es algo a lo que aspiremos, pero ello muestra la actitud de los sectores más recalcitrantes, que ven a la mujer como objeto de consumo, que insisten en la femineidad como una marca particular de posicionamiento en medio de los derechos que todas deberíamos gozar. Es lamentable, indudablemente es muy lamentable. Yo creo que tenemos que ponerlo todo el tiempo sobre la mesa, tenemos que hacer visible esa condición. En las redes sociales lo que uno ve son colectivos cada vez más amplios de mujeres aguerridas, de mujeres diversas que están construyendo discursos distintos que van a acabar por hacer que los reinados sean parte de los museos paleontológicos”.

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