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Entrevista a Claudia Huntington, gestora de renta variable de Capital Group

Claudia Huntington, gestora de renta variable de Capital Group.
Claudia Huntington, gestora de renta variable de Capital Group.
lunes 14 de septiembre de 2020, 11:01h
Claudia Huntington, gestora de renta variable de Capital Group, comenzó su carrera de inversión en 1973 —una época marcada por el acelerado ritmo de crecimiento de la inflación y los mercados volátiles—, ha decidido jubilarse en 2020. Esta gestora recientemente ha compartido sus ideas y las lecciones que ha aprendido tras casi medio siglo como inversora profesional. id:62994
Lecciones de cinco décadas de inversión

Una de las decisiones de inversión de mayor éxito de Claudia Huntington se articuló en torno a una única pregunta. Tenía una reunión con Lotus Development Corp., pionera en software de hojas de cálculo, en una época en la que la compañía atravesaba dificultades ante un ciclo de producción complicado. Lo cierto es que a su CEO, acosado por duras críticas, no le entusiasmaba demasiado dicha reunión.

«Fue difícil acordar una primera reunión, pero finalmente me concedieron 15 minutos», recuerda Huntington. «Cuando entré en la sala, pude ver que estaba tenso, preparado para afrontar las preguntas ineludibles sobre el próximo trimestre».

Pero la pregunta fue otra. «Le dije: "Obviemos los próximos trimestres. ¿Puede hablarme de su visión de futuro para esta compañía de aquí a cinco años?"». El ejecutivo pareció calmarse de inmediato y la conversación acabó durando dos horas. «Fue sincero acerca de los riesgos y las oportunidades que se presentaban ante la compañía, su estrategia a largo plazo y su plan de ejecución de esta», dice Huntington, quien decidió invertir, pues le gustó lo que escuchó.

Aquella decisión resultó ser buena, dado que la compañía repuntó y las acciones superaron las expectativas de Wall Street.

Por supuesto, no todas sus inversiones han funcionado tan bien como sucedió con Lotus, pero Huntington cree que su enfoque en los resultados a largo plazo, una particularidad que comparte con sus compañeros de Capital Group, le otorga una clara ventaja a la hora de evaluar a las compañías y sus líderes.

¿Cuáles son las lecciones más importantes que ha aprendido?

Claudia Huntington: He aprendido que este negocio tiene más de arte que de ciencia. Al comienzo de mi carrera, pensaba que se trataba sobre todo de matemáticas, de perfeccionar mi modelo. Está claro que se deben realizar cálculos matemáticos, pero cuanto más inviertes, más claro te resulta que el factor de mayor peso es tu propio juicio, tanto sobre las personas como acerca del futuro. El futuro siempre es algo incierto, así que tienes que intentar escudriñar cada detalle.

Seguramente la lección más importante que he aprendido es que la gestión de una compañía es el elemento clave a la hora de determinar su éxito o su fracaso. Por ejemplo, es poco probable que una compañía fantástica dirigida por un CEO mediocre llegue a ser una buena inversión. Por otro lado, una compañía ordinaria en un sector anodino, pero dirigida por un CEO magnífico, tendrá muchas más probabilidades de acabar siendo una buena inversión. Así pues, la capacidad de evaluar al CEO y los equipos de gestión es una habilidad importante que hay que desarrollar.

¿Podría darnos algunos ejemplos de CEOs que haya conocido que fueran los artífices del cambio?

C. H.: Un ejemplo reciente es Satya Nadella, CEO de Microsoft. No era el candidato obvio para dirigir la compañía cuando sucedió en el cargo a Steve Ballmer en 2014, pero ha destacado por varias razones. Algo que Satya hace al final de cada reunión, sin importar con quién se reúna, es preguntar: «¿Qué opinas?». El hecho de que quiera fomentar la participación, que desee escuchar otras opiniones, es una ventaja cultural constatable.

Uno de los CEO más eficaces que he conocido es Mark Donegan, de Precision Castparts, fabricante de metales especializado en las industrias aeroespacial y de defensa. Donegan es un líder que sabe captar cada detalle, una persona con un gran enfoque en la productividad y un extraordinario profesional en materia de asignación de activos. Con todo, lo que más hace destacar a Donegan es la cultura que ha fomentado en su compañía. Ha sembrado entre sus empleados un auténtico sentimiento de colaboración para hacer lo correcto.

A menudo pido a los ejecutivos que describan la cultura de su compañía. Algunos te ofrecen respuestas maravillosas, otros te miran como si estuvieran viendo a un extraterrestre. Las mejores compañías suelen ser aquellas que tienen una cultura muy arraigada.

No basta con identificar a un CEO fuerte para garantizar el éxito de una inversión a largo plazo. Hace años, invertí en una compañía llamada Silicon Graphics, fabricante de sistemas informáticos especializada en aplicaciones gráficas, principalmente porque creía que el CEO era un gran profesional y confiaba en su estrategia para la compañía. Identificamos la oportunidad antes que nadie y la compañía experimentó un crecimiento constante. Aquella fue una buena inversión… hasta que dejó de serlo.

Con el paso del tiempo, el CEO se interesó por la política y, básicamente, dejó la compañía en manos de un subordinado que tomó varias malas decisiones. Había depositado mi confianza y mi fe en el CEO hasta tal punto que no me fijé en los cambios que se llevaban a cabo. Esa fue una lección importante para mí.

¿Cómo ha influido la cultura en su trabajo como gestora?

C. H.: En Capital se nos anima a centrarnos en los resultados a largo plazo. De hecho, conforme a The Capital SystemSM, los resultados en períodos de uno, tres, cinco y ocho años influyen mucho en la remuneración que obtienen nuestros profesionales de la inversión. Se aumenta la ponderación de cada período de medición sucesivo para fomentar un enfoque de inversión a largo plazo. Asimismo, nuestra cultura está diseñada para fomentar lo que yo llamo el «pensamiento individual». Por definición, las buenas inversiones no son conocimiento de dominio público. Identificar antes que nadie una oportunidad que tenga el potencial de convertirse en una gran inversión es algo que requiere mucho valor.

Precision Castparts, la compañía de la que hablé antes, es un ejemplo de «pensamiento individual». En teoría, esta compañía no resultaba demasiado atractiva. Pertenecía al sector industrial, su cartera de clientes y sus fuentes de suministro estaban limitadas, así que existían ciertos riesgos. Cuando viajé a Portland para reunirme con su CEO, Mark Donegan, encontré su sede en la segunda planta de un pequeño edificio industrial sin número, situado junto a un parking de grava al lado de un camino de tierra. Estaba claro que la compañía prestaba mucha atención a los costes. Observé que estaba bien gestionada y muy centrada a nivel operativo.

Cuando propuse esta inversión tan poco común a nuestro grupo de inversión, me di de bruces con el rechazo de mis compañeros. Si bien manifestaron su opinión de forma cordial y respetuosa, traslucía escepticismo. «¿Por qué quieres invertir en una compañía que fabrica metales para sectores especializados en esta fase del ciclo?». La ventaja de The Capital System es que pude actuar con base en mi convicción e invertí, y al hacerlo, convencí a varios de mis compañeros para que también invirtieran. Nuestro sistema permite que ese «pensamiento individual», a veces tan brillante, siga su propio camino, en lugar de verse eclipsado por el acuerdo general.

Su carrera comenzó en una época convulsa, un período de dificultad para los mercados, y ha vivido varias recesiones. ¿Qué consejo les daría a sus compañeros más jóvenes?

C. H.: Comencé mi carrera de inversión casi al comienzo de uno de los peores mercados bajistas desde la Segunda Guerra Mundial. Mi primer trabajo fue en otra gestora de activos que efectuó tres rondas de despidos en mis primeros seis meses. Capital Group acabó por adquirir los activos de la firma y así es como acabé aquí. Esta primera experiencia me enseñó que el nuestro es un negocio muy volátil. De la misma forma, observé enseguida una marcada diferencia entre la forma de gestionar la incertidumbre que tenía Capital frente a mi anterior compañía. Capital Group ha aprendido a gestionar durante períodos volátiles y concibe los mercados bajistas como oportunidades.

Intentamos tranquilizar a los socios durante los períodos de incertidumbre y los animamos a centrarse en las oportunidades a largo plazo que puedan presentarse. Dada la coyuntura que hemos vivido durante este año, marcado por la recesión causada por la pandemia de la COVID-19 y los episodios de volatilidad, compartí con mis compañeros más jóvenes una lista de 10 consejos para superar las recesiones del mercado, para ofrecer una perspectiva basada en mis propias experiencias. Algunos de estos consejos son: «no obsesionarse con los estados previos del mercado», «prestar atención a los balances» y «dialogar con las compañías». Durante una recesión, es muy frecuente paralizarse, con lo que muchos de mis consejos se centran en intentar ayudar a mis compañeros a gestionar sus emociones y ponerse en marcha.

Si bien es cierto que sus inversiones se han centrado principalmente en EE.UU., ha dedicado gran parte de su tiempo a viajar al extranjero. ¿Por qué es importante hacer esto?

C. H.: En primer lugar, viajar ofrece una nueva perspectiva sobre las compañías en las que invierto. Muchas compañías actuales operan a nivel mundial y tienen una cartera de clientes global. Puedo viajar a India, por ejemplo, y visitar un negocio farmacéutico. Eso me proporciona una perspectiva acerca de todas las farmacéuticas, dondequiera que estén.

Viajo para comprender el entorno competitivo, pero también para tratar de averiguar el origen de nuevos desafíos u oportunidades. Para llegar a comprender totalmente una compañía, o incluso un sector o un mercado, tienes que verlo con tus propios ojos. No puedes desempeñar este trabajo desde una terminal de Bloomberg.

Como analista de inversiones, predijo la llegada del teléfono móvil en 1982. ¿En qué aspectos cree que el mundo será diferente en 10 años?

C. H.: A lo largo de mi carrera he sido testigo de grandes cambios, no solo en lo que se refiere a oportunidades de inversión, sino también a oportunidades globales.

Cuando comencé no había teléfonos móviles, ni internet, ni siquiera ordenadores de sobremesa. No me cabe ninguna duda de que habrá avances importantísimos en los años venideros. Muchos sucederán en el aspecto tecnológico, pero también los habrá en otros sectores. En lo que respecta a la energía, creo que se desarrollará alguna tecnología de almacenamiento increíble y una mejor tecnología de baterías. Todo eso tendrá un gran impacto en los medios de transporte de la gente. Se producirán cambios muy importantes en la agricultura, relacionados con el funcionamiento de las granjas.

Opino que uno de los sectores más emocionantes es el de la medicina, dado que creo que habrá avances increíbles, no solo en lo que concierne al descubrimiento de nuevos fármacos, sino también en el campo de la medicina virtual. Se podrá recibir seguimiento, diagnóstico y tratamiento a distancia.

¿Qué fue lo que le atrajo de una carrera de inversión?

C. H.: Me describiría como una persona que siempre ha estado interesada en aprender sobre el funcionamiento de las cosas. Eso fue lo que me atrajo a la hora de decidir estudiar economía en la universidad y, más tarde, a decantarme por una carrera en inversión.

Es más, Capital Group tiene una cultura que fomenta el aprendizaje continuo, lo que encaja conmigo a la perfección. De hecho, conforme hablamos, estoy trabajando en un proyecto con varios analistas de Capital para cuantificar la influencia de la gestión sobre el rendimiento de las acciones de una compañía. ¡Tengo muchísimas ganas de ver los resultados de este estudio y estaré trabajando en ello hasta mi último día en la oficina!

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