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La formación de Gobierno en Italia

Dennis Shen, Scope Ratings.
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Dennis Shen, Scope Ratings.

OPINIÓN: Por Dennis Shen, responsable de calificaciones soberanas y del sector público de Scope Ratings

jueves 04 de febrero de 2021, 08:21h
El ex presidente del BCE, Mario Draghi, ha aceptado "con reservas" la tarea de intentar formar un gobierno de "unidad nacional" para sacar a la sociedad de la pandemia, así como definir un programa de gasto del Fondo de Recuperación de la UE. id:67847
Esta decisión reduce aún más la probabilidad de unas elecciones anticipadas, que desde Scope consideramos improbables y cuya articulación requeriría unos seis meses en medio de una crisis nacional de salud pública. Si Draghi es capaz de obtener el apoyo necesario en el Parlamento para formar el próximo Gobierno, se atenuaría la incertidumbre política, lo que sería positivo para el crédito. Además, reduciría el riesgo de un vacío de poder a corto plazo en medio de la doble emergencia sanitaria y económica y con la exigencia de un plan de gasto dentro de los próximos dos meses por parte del fondo de recuperación.

Para salir de la crisis, el presidente de la República, Sergio Mattarella, ha decidido que la única solución viable en la actualidad es un Gobierno de "alto perfil". Sin embargo, el resultado de las votaciones de confianza del Parlamento sigue sin estar claro. Algunos grupos políticos han declarado que no le apoyarán, incluidos miembros del Movimiento Cinco Estrellas, mientras que las agrupaciones políticas de extrema derecha instan a celebrar nuevas elecciones. La magnitud del apoyo de Draghi en el Parlamento, en el caso de que fuera confirmado como próximo primer ministro, sería reveladora de la probable duración de cualquier Gobierno que encabece, así como del potencial apoyo a una agenda de reformas.

En el momento actual, Italia necesita un Gobierno eficaz y estable para permanecer en el poder durante más de unos meses. Italia ha tenido 66 gobiernos en los últimos 75 años aproximadamente. El país no puede permitirse continuar con la parálisis política en esta etapa.

En el caso de que Draghi gane (y conserve) una mayoría parlamentaria, podría permanecer en el Gobierno hipotéticamente al menos hasta 2023. La duración del próximo Gobierno es crucial, ya que un plan eficaz para definir las reformas económicas y fiscales y mantener la recuperación puede requerir varios presupuestos y varios años.

Los mercados han acogido favorablemente este evento: el diferencial de la deuda pública italiana a 10 años con respecto a Alemania se sitúa actualmente en torno a los 105 puntos porcentuales (frente a los 120 puntos porcentuales cuando el partido de Renzi dejó el Gobierno sin mayoría parlamentaria). Además, el euro ha subido, reflejando la importancia de los acontecimientos en Italia en la percepción del riesgo en toda la Eurozona.

Dada la influencia de Draghi dentro de los círculos europeos, un Gobierno bajo su dirección también podría tener una elevada influencia en áreas de reforma institucional, como la próxima reconsideración en torno al marco fiscal de Europa, incluido el límite del 60% de deuda sobre el PIB del Tratado de Maastricht. En virtud del planteamiento que Draghi mantuvo al frente del Banco Central -de hacer "lo que sea necesario" y fomentar una mayor carga en los responsables de la política fiscal para apoyar la recuperación económica-, Draghi podría ser una voz poderosa en las posibles negociaciones en torno a la reforma institucional regional para aumentar el espacio fiscal de los gobiernos, afectando no sólo la trayectoria futura de las calificaciones crediticias de Italia, sino también las de las naciones comparables del bloque de la UE.

Con la deuda italiana en niveles récord de casi el 160% del PIB, el Gobierno requiere una arquitectura política sostenible que incentive la recuperación a corto plazo, pero que defina una visión de consolidación fiscal a largo plazo tras la crisis. La forma en que el Gobierno de Draghi gestione este acto de equilibrio tendrá implicaciones decisivas para la calificación crediticia; pero, mientras tanto, la resolución de la incertidumbre política, la aceleración de la salida de la crisis y la relajación sostenida de los tipos de interés podrían ser modestamente positivas para el crédito a corto plazo.

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