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Afectada, pero no vencida

La industria textil europea es una candidata perfecta para una recuperación más sostenible y digital

Gráfico 1: Cambios hasta la fecha en la facturación de la producción T&A y ventas minoristas especializadas frente a otros sectores manufactureros(%).  Fuentes: Eurostat, Euler Hermes, Allianz Research.
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Gráfico 1: Cambios hasta la fecha en la facturación de la producción T&A y ventas minoristas especializadas frente a otros sectores manufactureros(%). Fuentes: Eurostat, Euler Hermes, Allianz Research.
lunes 03 de agosto de 2020, 12:06h
Una alteración sin precedentes en el comercio, la producción y el sector retail, seguida de una gran crisis económica, hará que la facturación de la industria textil y de la confección europea caiga un 19% en 2020, en torno a un 9% en el PIB de los países de la zona euro. id:61685

Suponiendo una progresiva relajación de la emergencia sanitaria e importantes apoyos fiscales y monetarios dentro de la economía, esperamos que la facturación se recupere un 15% en 2021 y regrese a los niveles anteriores a la crisis a partir de 2023

A pesar del importante alivio que proporcionan los diferentes mecanismos de conservación del empleo y la abundante financiación, hasta un 8% del total del empleo en la industria (unos 158.000 empleos) y un 6% de las empresas (sobre 13.000) podrían desaparecer para el final del año 2021. La participación de las pequeñas y medianas empresas en la facturación total de la industria textil es el doble de la media del sector manufacturero, haciéndolo más vulnerable.

Sin embargo, hay tres factores que sugieren que la industria es mucho más resiliente y competitiva de lo que era en 2009, lo que la sitúa en una mejor posición de cara a la recuperación: 1) la estabilización dela balanza comercial europea de textil y ropa, 2) el crecimiento dinámico a través de segmentos en los que los productores europeos son los más competitivos y 3) el progreso en la productividad. El apoyo público a la industria podría permitir una recuperación más rápida y ayudar a los fabricantes a regresar a su senda de crecimiento anterior a la crisis, además de alinearse con las exigencias de una economía más digital y sostenible.

Una industria textil más verde supondría un enfoque más dirigido a la calidad que a la cantidad; un giro en U con respecto al paradigma de la “moda rápida”, que ha actuado en contra de los intereses de la industria manufacturera europea. El auge del consumo de ropa per cápita tiene un precio: la industria genera en torno al 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global. El caso de Italia, donde los intereses alineados de los consumidores, el sector retail y los fabricantes han permitido que el país mantenga una preferencia por una ropa más cara, de mayor calidad y fabricada a nivel local, sienta un ejemplo para el resto de la región. Los beneficios de la sustitución de las importaciones serían muy tangibles: un 10% de decrecimiento en las importaciones de ropa alemana y francesa representaría el equivalente a un impulso del 8% en la facturación de la producción textil europea. Los esfuerzos por fomentar la transición de unas prácticas de producción lineales a unas circulares podrían también generar oportunidades sustanciales para la producción local.

Potenciar la adopción de tecnologías de vanguardia podría ser también beneficioso para una industria en la que predominan las PYMES y que no tienen necesariamente el peso para participar en los programas caros de I+D. Aprender de las lecciones del pasado cierre del comercio minorista y de la lenta recuperación del turismo internacional, así como apoyar el desarrollo del comercio electrónico podría ayudar a los fabricantes a aumentar su alcance y a minimizar sus riesgos.

Los productores europeos se han visto muy afectados por la paralización del comercio, de la fabricación y de la venta minorista

Si observamos los datos del año hasta la fecha, sobre la actividad manufacturera y del sector retail (Figura 1), encontramos una fuerte evidencia de que tanto la producción manufacturera en textil y ropa (T&A, Textile&Apparel, por sus siglas en inglés), como el comercio minorista, están cayendo con mayor fuerza que otras actividades productivas. Dado que las industrias textiles son bienes intermedios y que los bienes de consumo textiles se encuentran bajo el gasto discrecional, la industria T&A tiende a verse más afectada durante las crisis económicas.

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