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La primera infancia y la inmersión lingüística, las claves para aprender un segundo idioma a nivel nativo

La primera infancia y la inmersión lingüística, las claves para aprender un segundo idioma a nivel nativo
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jueves 18 de febrero de 2021, 12:03h
El aprendizaje de una segunda lengua desde una edad temprana presenta grandes beneficios para el desarrollo cognitivo del niño. id:68417
El aprendizaje de una segunda lengua desde una edad temprana es altamente beneficioso para el desarrollo cognitivo del niño. Entre las grandes ventajas de aprender una segunda lengua cuanto antes mejor y familiarizarse con su uso cotidiano en cualquier actividad diaria es que el niño no sólo será capaz de comunicarse con esta otra lengua con la seguridad y soltura necesarias para considerarse bilingüe, sino que también será capaz de relacionar conceptos más fácilmente y de desarrollar la concentración y la memoria. Aprender una segunda lengua en la infancia también ayuda a asimilar de manera más fácil otros idiomas, y además favorece la creatividad y el pensamiento crítico, así como la capacidad de aplicar mejores soluciones a los problemas que se pueda encontrar a lo largo de su desarrollo.

La inmersión lingüística desde una edad temprana: el mejor método para lograr un alto grado de competencia comunicativa

Los estudios demuestran que para dominar un idioma es preciso aprenderlo en un contexto social en el que el niño tenga exposición a estímulos y eventos que son vitales para llegar a dominarlo. Si ello se produce antes de los cinco años, que es cuando se desarrolla el 85% del cerebro del niño, las probabilidades de éxito aumentan.

“Una de las ventajas de iniciarse en un idioma cuanto antes mejor es la posibilidad de aprender el idioma de una forma natural en una etapa de la vida cuando el cerebro es más maleable y está más receptivo al aprendizaje” asegura Steve Rochester, profesor de Educación Infantil de The British School of Barcelona. Rochester explica cómo en el colegio se lleva a cabo la inmersión lingüística en inglés a los alumnos a partir de los tres años: “Desde el primer día que el niño entra por la puerta, el único idioma que usamos es el inglés: desde la bienvenida, los juegos, la música, la hora del cuento… Al principio les hablamos despacio y usamos muchísimo la expresión corporal y facial; también participamos en sus juegos aplicando el sistema de repetición y refuerzo. Claro que en los primeros dos o tres días los alumnos se sienten un poco desubicados, pero enseguida se adaptan a esta nueva dinámica sin ningún problema”.

Compaginar dos idiomas no supone una barrera

Contrariamente a los que se pueda pensar, el hecho de aprender un segundo idioma desde muy pequeños no afecta a las habilidades comunicativas del niño en su lengua materna. “No hemos observado que esto suceda”, afirma Andrea Martin, coordinadora de Educación Infantil del campus BSB Castelldefels de The British School of Barcelona. “Lo realmente importante es que el niño entienda en qué contexto debe utilizar cada idioma y ser rigurosos con la lengua que empleamos en casa y en el colegio. Los niños lo entienden de una manera muy fácil y aprenden a gestionar el intercambio de idiomas de forma natural”.

Este sistema holístico e inmersivo aplicado a toda la actividad diaria facilita que el aprendizaje del nuevo idioma fluya de forma espontánea y con gran rapidez, de forma que el alumno va profundizando el conocimiento del inglés a medida que va creciendo. En este proceso el especialista admite que es absolutamente normal que los niños cometan errores cuando empiezan a hablar inglés. “Los niños tienen menos vergüenza que los adultos, por lo que tienen menos miedo a equivocarse”, comenta Steve Rochester. “Además, se encuentran inmersos en un entorno de aprendizaje, donde el error forma parte precisamente de ese proceso para avanzar y aprender”.

De hecho, el entorno juega un papel principal a la hora lograr esta inmersión lingüística. Desde profesores especialistas de habla inglesa titulados en educación infantil, hasta espacios interiores y exteriores que cuidan al detalle el aspecto pedagógico, los niños tienen múltiples oportunidades para expresarse de forma creativa en inglés.

Las familias, esenciales en el proceso

La complicidad con las familias es un factor determinante para The British School of Barcelona y forma parte de un programa de acompañamiento integral que el colegio pone a disposición de aquellos padres y madres que no hablan inglés. Andrea Martin, detalla: “Trabajamos muy de cerca con las familias y llegamos a conocer muy bien el entorno del niño y sus intereses”. Esto permite a los especialistas personalizar al máximo el aprendizaje del niño y diseñar las actividades que facilitarán la adquisición de la lengua a través del juego y de actividades cotidianas. “Organizamos talleres y sesiones informativas en ambos idiomas y también facilitamos los recursos a las familias para que puedan ayudar a sus hijos a seguir aprendiendo en casa”. Añade “A medida que integramos las familias en el aprendizaje de los alumnos, estas van adquiriendo también un conocimiento más profundo del funcionamiento del colegio, como del currículum británico que impartimos”.

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