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Las claves del ahorro 50/20/30 sin necesidad de sacrificar el ocio
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Las claves del ahorro 50/20/30 sin necesidad de sacrificar el ocio

Por Redacción
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noticiaseconomiadehoyes/8/8/22
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sábado 30 de octubre de 2021, 09:18h
Una de cada tres familias llegó a finales de 2020 con menos de 2.200 € ahorrados. id:77363
En muchas ocasiones nos preocupamos por datos económicos macro, micro, etc., que constantemente aparecen en las noticias y que casi no podemos ni comprender. Eso sin mencionar que nuestra capacidad de influencia en estos números como individuales es prácticamente mínima. Sin embargo, según un estudio lanzado por El País, a finales del curso anterior una de cada cuatro personas no llevaba un seguimiento real y eficiente de sus ahorros. Evidentemente, aquí influyen ciertos factores y situaciones personales que son inabarcables, pero si se aplican ciertos métodos de ahorro e inversión inteligente, seguramente eso se trasladará en una optimización de los gastos justificable en números concretos.

Para llevar a cabo esta optimización, una de las reglas más sonadas en los últimos tiempos es el famoso 50/20/30. Básicamente se trata de realizar una división de tus ingresos en distintos porcentajes:

-Un 50% en necesidades básicas

-Un 20% en ahorro

-Un 30% en ocio y diversión

Y aunque parece algo muy obvio, aplicarlo de forma estricta no es siempre tan sencillo. Como hemos comentado, no es lo mismo un salario de 900 euros que uno 1.400. No obstante, los métodos de ahorro siempre son adaptables si se cumplen unos mínimos.

La regla del ahorro 50/20/30

En primer lugar, ¿qué consideramos dentro del término ‘necesidades básicas’? Pues bien, aquí abarcamos los gastos que sabemos que tendremos de forma fija todos los meses. Podría ser una hipoteca o un alquiler, el gasto en luz y agua, comida, seguros, amortización de deudas y otros gastos extraordinarios, pero obligatorios. Por tanto, ya sabemos que de esos 1.200 euros, 600 los usaremos siempre para paliar necesidades. En el caso de los autónomos, este método siempre se aplicaría con los ingresos netos, por tanto deberíamos de aplicar un porcentaje extra para apartar la parte que corresponde a hacienda.

En siguiente lugar tenemos el 20% aplicado al ahorro puro. Aquí debemos tener en cuenta dos factores; las comisiones de los bancos y la inflación. Cuando hablamos de inflación, nos referimos a la pérdida gradual del valor del dinero. Es decir, si por ejemplo un chicle ahora mismo vale 5 céntimos hemos de tener en cuenta que a raíz de la inflación, dentro de 10 años posiblemente valga un 10% más. Por tanto, estaríamos perdiendo un 10% del valor de lo ahorrado en ese mismo momento.

Así pues, de nuestros 1.200 euros mensuales, 600 se dirigirán a gastos básicos y 240 al ahorro, de modo que dispondríamos de 360 euros para invertir en ocio y disfrute personal.

Es una obviedad que el ocio en cada persona puede variar. Pero, en muchos de los casos, ese dinero suele invertirse en productos no esenciales, en cenas en restaurantes, en plataformas online de juego, y últimamente también en aplicaciones de contenido audiovisual a la carta.

No existe un método único, pero la clave en la inversión de este último porcentaje es que seamos capaces de tener el control en todo momento de nuestros límites, de forma que no vivamos por encima de nuestras posibilidades y podamos reducir deudas al mínimo. En el caso de las compras no esenciales ha de tenerse en cuenta que un producto -a no ser que sea de coleccionista- suele perder valor desde el momento en el que lo compramos. Por ejemplo, el precio de un ordenador se reduce desde el momento en el que lo usamos por primera vez, lo cual no quiere decir que sea una mala compra. Simplemente, hemos de saber que ya nunca tendrá el mismo precio. Lo mismo ocurre con un coche o cualquier producto de segunda mano. Ahora bien, en el entorno digital los parámetros cambian, ya que una suscripción en una plataforma de cine y series va a tener siempre el mismo valor, a no ser que haya un cambio de precio por decisión de la compañía. Algo parecido ocurre en las plataformas con juegos de azar. Es decir, si dentro de tres años hay un casino online nuevo e invertimos una cantidad equis, no podría aplicarse la misma teoría de la inflación que en un producto físico como el ordenador o el chicle, ya que el depósito que el usuario pueda realizar será totalmente independiente. De forma que si invertimos en una plataforma de este tipo en el año 2305, el valor del dinero será el que tengamos en ese momento porque no se trata de un producto con un precio fijado. En este caso el precio de salida lo marcaría el usuario.

Una vez más la clave residiría en conocer a la perfección los números en los que nos manejamos y ser inteligentes a la hora de gestionarlos. Si sabemos que nos quedan 360 euros de nuestro sueldo de 1.200€, nuestra mente tendrá una organización preestablecida para saber cuántos ordenadores comprar al largo plazo, con qué juego online entretenerse, a qué restaurante ir a cenar o qué plataforma de contenido audiovisual a la carta consumir, sin necesidad de abarcar todo de forma desorganizada, y como ya hemos mencionado, por encima de nuestras posibilidades.

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