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Los españoles priman su coche al transporte público, una tendencia que agravará la congestión en las carreteras tras la crisis del COVID-19

Los españoles priman su coche al transporte público, una tendencia que agravará la congestión en las carreteras tras la crisis del COVID-19
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viernes 15 de mayo de 2020, 09:36h
La vinculación de la tecnología de la información basada en el automóvil con los sistemas públicos de gestión del tráfico contribuiría a una circulación fluida, según Kapsch. id:58569
Casi el 90 por ciento de los conductores en España barajancoger una ruta alternativa para evitar los atascos de tráfico, mientras que tan solo el 59 por ciento se plantean viajar en transporte público. Este es el resultado de una encuesta realizada en marzo por Kapsch para su estudio "KapschTraffic ComIndex".Las predicciones apuntan a que, una vez que se levanten las restricciones por el coronavirus, el uso de transporte público será probablemente aún menos generalizado y la congestión del tráfico empeorará.

Los conductores responden a la congestión del tráfico barajando rutas alternativas (88 por ciento), evitando los viajes no esenciales (84 por ciento) o consultando información sobre la ruta antes de salir (74 por ciento). Por el contrario, tan sólo el 59% de los conductores sopesan dejar su coche y usar en su lugar el transporte público.

"Se espera que el transporte público sea aún menos generalizado para trasladarse de un lugar a otro después de la pandemia delcoronavirus", asegura Javier Aguirre, presidente de KapschTrafficCom para España y Portugal. "La gestión del tráfico tendrá que lidiar con esto".

Fuerte aumento del parque móvil

El aumento del volumen de tráfico y de la congestión de las carreteras son hechos que se han venido produciendo desde antes de la pandemia del coronavirus: un factor clave ha sido el fuerte aumento del número de automóviles registrados. El parque móvil en España ha aumentado a 34,4 millones de vehículos en un plazo de cinco años (2015-2019) –lo que ha supuesto un incremento de 5,9 millones de automóviles.

“Hay soluciones técnicas disponibles hoy en día para asegurar un tráfico fluido en momentos de volúmenes de circulación muy altos", explica Javier Aguirre. "La gestión del tráfico se basa en varios pilares e implica la vinculación de la tecnología de la información basada en el automóvil con los sistemas públicos de orientación del tráfico, el control de los semáforos de forma flexible o la selección de rutas de forma colaborativa".

Reducir una cuarta parte la congestión

Como primera opción se debe considerar el control de los semáforos de forma digital. La experiencia demuestra que la congestión puede reducirse hasta una cuarta parte. Además, el uso generalizado de las tarjetas SIM y del GPS también permite obtener y utilizar datos de tráfico en tiempo real. Esto ayudaría a mejorar de forma notable la situación real de la circulación en las carreteras, lo que a su vez contribuiría a predecir los atascos. “Los beneficios serían comparables a la introducción de los satélites en la meteorología, que ayudan a mejorar el pronóstico del tiempo”, tal y como explica Javier Aguirre.

Nuevo rumbo en la navegación

El intercambio de información de tráfico en red allana el camino hacia nuevas soluciones de navegación. Actualmente, los planificadores de rutas y los sistemas de orientación siguen funcionando de manera "egoísta", ya que sugieren la misma ruta alternativa a todos los vehículos. En el futuro, las rutas sugeridas deberán ser determinadas y optimizadas por los centros públicos de control de tráfico. El conocimiento de la Administración Pública sobre las obras viales, los acontecimientos o la contaminación ambiental de determinadas zonas deben ser tenidas en cuenta a la hora de sugerir nuevas rutas que sean beneficiosas para la población, lo que permitiría una gestión previsora de la demanda. Los sistemas de navegación de Google o TomTom & Co serán parte de esta red.

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