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Los siniestros marítimos están en un mínimo histórico, pero el impacto de la COVID-19 y las tensiones políticas nublan el horizonte
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Los siniestros marítimos están en un mínimo histórico, pero el impacto de la COVID-19 y las tensiones políticas nublan el horizonte

miércoles 15 de julio de 2020, 10:17h
Informe sobre seguridad en el transporte marítimo Safety & Shipping Review 2020: en 2019 se produjeron en todo el mundo 41 siniestros de grandes buques, lo que supone una reducción de más del 20 % interanual y de casi el 70 % en una década. id:60935
Los grandes siniestros marítimos se encuentran en un mínimo histórico, al haberse reducido en un 20 % en términos interanuales según el informe Safety & Shipping Review 2020 de Allianz Global Corporate & Specialty (AGCS). Sin embargo, la crisis del coronavirus podría poner en peligro las mejoras de seguridad a largo plazo en el sector del transporte marítimo en 2020 y más allá, ya que las difíciles condiciones operativas y la fuerte desaceleración económica presentan un conjunto excepcional de desafíos.

«El coronavirus ha golpeado en un momento difícil para el sector marítimo, en la medida en que trata de reducir sus emisiones, hacer frente a problemas como el cambio climático, los riesgos políticos y la piratería, mientras debe lidiar con problemas habituales como los incendios en los buques», afirma Baptiste Ossena, director global del producto de Casco y Responsabilidad Civil Marítima, AGCS. «El sector se enfrenta en estos momentos a la tarea de operar en un mundo muy diferente, con los inciertos efectos de la pandemia sobre la salud pública y la economía».

En el estudio anual de AGCS se analiza la información sobre los siniestros marítimos de más de cien toneladas brutas (TB) y también se señalan diez problemas de la crisis del coronavirus para el sector del transporte marítimo que podrían repercutir en la seguridad y la gestión de los riesgos. En 2019, se notificaron 41 siniestros totales de buques en todo el mundo, frente a los 53 del año precedente. Esto representa una disminución de aproximadamente el 70 % en más de diez años y es el resultado de esfuerzos sostenidos en las esferas de la reglamentación, la capacitación y el avance tecnológico, entre otros aspectos. Desde principios de 2010 se ha reportado una cifra de más de 950 siniestros marítimos.

Los desafíos del coronavirus

El sector naviero ha seguido operando durante la pandemia, a pesar de las perturbaciones en los puertos y en los cambios de tripulaciones. Si bien la reducción de la navegación debido a las restricciones del coronavirus podría causar una disminución temporal de la tasa de siniestros, el informe destaca diez desafíos que podrían aumentar los riesgos. Entre ellos figuran los siguientes:

  • La incapacidad de cambiar las tripulaciones está afectando al bienestar de los marineros, lo que podría llevar a un aumento de los errores humanos a bordo de los buques.
  • La interrupción de las actividades esenciales de mantenimiento y servicio aumenta el riesgo de daños en la maquinaria, que ya constituye una de las principales causas de las reclamaciones de seguros.
  • La reducción o el retraso de los peritajes reglamentarios y las inspecciones portuarias podría dar lugar a que no se detectaran prácticas inseguras o equipos defectuosos.
  • Es probable que se produzcan daños y demoras en los fletes a medida que las cadenas de suministro se vean sometidas a presión.
  • La capacidad de responder rápidamente a las emergencias también podría verse comprometida, con consecuencias sobre los incidentes graves que dependen de la ayuda externa.
  • El creciente número de buques de crucero y petroleros en atraque en todo el mundo supone una importante exposición financiera, debido a la posible amenaza derivada de las condiciones meteorológicas extremas, la piratería o los riesgos políticos.

«Los armadores también se enfrentan a presiones adicionales en materia de costes debido a la caída de la actividad económica y comercial», señala el capitán Rahul Khanna, director global de Consultoría de Riesgos Marinos de AGCS. «Sabemos, por las crisis pasadas, que los presupuestos de tripulación y mantenimiento se encuentran entre las primeras áreas que pueden sufrir recortes y este hecho puede repercutir en la seguridad de las operaciones de los buques y la maquinaria, causando potencialmente daños o averías, lo que a su vez puede acabar en varadas o colisiones. Es crucial que las normas de seguridad y mantenimiento no se vean afectadas por ningún descenso en la actividad económica».

Lugares con mayor siniestralidad y buques más afectados

Según el informe, la región marítima de China meridional, Indochina, Indonesia y Filipinas sigue siendo el lugar de mayor siniestralidad, con 12 buques en 2019 y 228 buques en el último decenio, uno de cada cuatro del total de siniestros. Los altos niveles de actividad comercial, unas rutas marítimas muy transitadas, la antigüedad de las flotas, la exposición a los tifones y los problemas de seguridad en algunas rutas de transbordadores nacionales son factores que contribuyen a ello. No obstante, en 2019, los siniestros disminuyeron por segundo año consecutivo. El golfo de México (4) y la costa de África occidental (3) ocupan el segundo y el tercer lugar.

Los buques de carga (15) representaron más de un tercio de los siniestros marítimos en el último año, mientras que los naufragios (buques hundidos/sumergidos) fueron la principal causa del total de siniestros, representando tres de cada cuatro (31). El mal tiempo fue la causa de uno de cada cinco siniestros. Los problemas relacionados con los buques de transporte de automóviles y los buques de carga rodada (ro-ro) siguen siendo una de las principales preocupaciones de seguridad. El total de siniestros relacionados con los ro-ro es mayor que el año anterior, así como los incidentes menores (un 20 % más), una tendencia que continúa en 2020.

«El aumento del número y la gravedad de las reclamaciones en los buques ro-ro es preocupante. Los ro-ro pueden estar más expuestos al riesgo de incendio y a problemas de estabilidad que otros buques», explica Khanna. «Muchos de ellos tienen plazos de entrega rápidos en puerto y varias investigaciones de accidentes han revelado que las comprobaciones de estabilidad previas a la salida del barco no se llevaron a cabo como se requería o se basaron en información inexacta sobre la carga. Demasiadas veces las consideraciones comerciales han puesto en peligro a los buques y las tripulaciones y es vital que esta cuestión se aborde en tierra y a bordo».

El número de incidentes de transporte marítimo menores va en aumento

Si bien el total de siniestros sigue registrando una tendencia positiva, el número de incidentes de transporte marítimo notificados (2.815) aumentó un 5 % con respecto al año anterior, como consecuencia de daños en la maquinaria, que causaron más de uno de cada tres incidentes (1.044). El aumento de los incidentes en las aguas de las islas Británicas, el mar del Norte, el canal de la Mancha y el golfo de Vizcaya (605) supuso que sustituyera al Mediterráneo oriental como el principal punto conflictivo por primera vez desde 2011, lo que representa uno de cada cinco incidentes en todo el mundo.

«No podemos perder de vista el hecho de que, si bien el total de siniestros se ha reducido considerablemente, el número total de incidentes ha aumentado año tras año», declara Ossena. «No se necesita mucho para que un incidente grave derive en un siniestro total, las señales de advertencia son claras en ese sentido».

El año pasado se registraron casi 200 incendios en buques, lo que supone un aumento del 13 %, con cinco siniestros totales solo en 2019. La carga mal declarada es una causa importante. Tomar medidas para abordar esta cuestión es vital, ya que no hará sino empeorar a medida que los buques crezcan en tamaño y la gama de mercancías transportadas aumente. Las sustancias químicas y las baterías se envían cada vez más en contenedores y plantean un grave riesgo de incendio si se declaran o se almacenan erróneamente.

Tensiones geopolíticas y seguridad de la navegación con repercusiones cibernéticas

Mientras tanto, los acontecimientos en el golfo de Omán y en el mar de la China Meridional muestran que las rivalidades políticas se están librando cada vez más en alta mar y que el transporte marítimo seguirá siendo arrastrado a disputas geopolíticas. El aumento del riesgo político y de la agitación en todo el mundo tiene consecuencias para el transporte marítimo, como la capacidad de proteger a las tripulaciones y acceder a los puertos de forma segura. Asimismo, la piratería sigue siendo una de las principales amenazas. El golfo de Guinea vuelve a ser el principal foco de tensión mundial, mientras que en Latinoamérica aumentan los robos a mano armada y se reanuda esta actividad en el estrecho de Singapur.

Los armadores también están cada vez más preocupados por la posibilidad de que se produzcan conflictos cibernéticos. Ha habido un número creciente de ataques de falsificación de GPS en buques, en particular en Oriente Medio y China, mientras que se ha informado de un incremento del 400 % de los intentos de ciberataques al sector marítimo desde el comienzo de la pandemia.

El informe Safety & Shipping Review de AGCS identifica otros riesgos, entre los cuales figuran los siguientes:

  • Los objetivos de reducción de emisiones determinarán el riesgo del transporte marítimo en los años venideros. El objetivo de reducir a la mitad las emisiones de CO2 para el año 2050 va a exigir que el sector cambie radicalmente sus combustibles, la tecnología de motores e incluso el diseño de los buques. Desde el 1 de enero de 2020, los niveles de azufre permitidos en el fueloil marino se han reducido drásticamente. Sin embargo, el cumplimiento de estas normas no es sencillo y las dificultades iniciales podrían dar lugar a un aumento de las reclamaciones por daños de maquinaria. En última instancia, la descarbonización también tendrá implicaciones en los aspectos normativo, operacional y de reputación. Los avances en la lucha contra el cambio climático podrían estancarse al centrarse todos los esfuerzos en la pandemia de coronavirus. No debe permitirse que esto suceda.
  • La nueva tecnología no es la panacea, pero sí una herramienta cada vez más útil. La tecnología de transporte marítimo puede ser positiva para la seguridad y las reclamaciones y se está desplegando cada vez más para minimizar algunos de los riesgos destacados en el informe: desde la reducción de la amenaza de incendio en los buques mediante la vigilancia de la temperatura de la carga hasta incluso la posible integración de sistemas de extinción en los drones en el futuro. El mayor uso de sistemas de control industrial para supervisar y mantener los motores podría reducir considerablemente los daños a la maquinaria y los incidentes de averías, una de las principales causas de reclamaciones.
  • Los buques más desafortunados. Los buques más proclives a sufrir accidentes el año pasado fueron dos ferris de las islas griegas y un granelero de Norteamérica, todos ellos implicados en seis incidentes diferentes.
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