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Nueve aventuras en las que ingenieros e ingenieras TIC han sido imprescindibles durante la crisis del COVID-19

La Salle Campus Barcelona.
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viernes 01 de mayo de 2020, 11:35h
El Innova Institute de La Salle-URL analiza cómo las infraestructuras TIC, y los profesionales que las mantienen, permiten la adaptación en tiempos de crisis. id:58081
Los profesionales de la salud han sido los principales héroes de la pandemia; con su esfuerzo y dedicación han ayudado a paliar los efectos del coronavirus. Pero la crisis provocada por el COVID-19 ha contado con la involucración y el paso al frente de muchos otros profesionales, que han sido esenciales en la adaptación social obligada por el contexto. La única manera de atajar la expansión del contagio y de evitar el colapso de las instalaciones sanitarias y la debacle económica ha sido el confinamiento de la población, el cierre de algunas actividades económicas y la virtualización de muchas de estas actividades. Los efectos en la economía serán importantes, sin duda. Pero, ¿es posible imaginar una pandemia como la actual sin teletrabajo, compras a distancia, banca electrónica, internet o con teléfonos móviles que solo permitan realizar llamadas? ¿Cuál habría sido el impacto en la salud, en el sistema sanitario y en la economía?

Detrás de las apps que se usan para comprar a distancia, de los datos que se consumen en los teléfonos móviles, de los sistemas que se emplean para teletrabajar y de las tecnologías de la información y de la comunicación están las personas que las mantienen vivas y en funcionamiento. El Innova Institute de la Salle-URL, en su afán por reflexionar sobre los efectos de la pandemia en la sociedad actual y en la era PostCOVID-19, ha analizado nueve experiencias de personas que trabajan en tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) que han permitido a la sociedad pasar del mundo “normal” anterior a hacer frente al confinamiento con un impacto menor del que se hubiera podido pensar. Estas experiencias han sido aventuras, porque, en el fondo, pasar de la habitual normalidad a hacer frente a una virtualización, donde los únicos objetivos son reducir el riesgo de contagio para las personas y disminuir el deterioro del nivel de servicio del negocio, es una aventura en el sentido literal de la palabra. Han sido aventuras que han permitido, por ejemplo, montar un centro de llamadas en cuatro días o coordinar franjas horarias extensísimas con un equipo de trabajo, tratando de conciliar al máximo la vida profesional y la familiar de los confinados. Estas nueve aventuras ejemplifican cómo los ingenieros y las ingenieras TIC están siendo imprescindibles para poder sobrevivir a la pandemia del COVID-19.

1. Aventura para conseguir que 500 personas pasen en tres días de trabajar presencialmente a hacerlo desde casa

Revistas como National Geographic, El Mueble y Lecturas, entre otras, pertenecen al grupo editorial RBA, que tiene sede en Barcelona y delegaciones en cuatro países. Josep Cristóbal, el director de sistemas de la compañía, explica que “durante el COVID-19, la publicación de revistas se ha considerado un servicio importante. Era nuestra contribución a aliviar los efectos de la pandemia. El 80% de los quioscos a nivel nacional ha permanecido abiertos durante la pandemia”. También debían estar atendidos los suscriptores y todo el contenido en la web.

Pocas empresas estaban preparadas para teletrabajar. En RBA, explica Josep, “solo comercial —unas 40 personas— realizaba tareas a distancia. Para el resto, 450 personas en Barcelona y 50 en las delegaciones de Milán, Lisboa, México y Buenos Aires, las tareas editoriales son presenciales”. Josep no se sorprendió cuando su director general le preguntó: “¿Lo conseguiremos?”. La respuesta de Josep fue segura y simple: “Sí”. Confiaba en las personas de tecnologías e ingeniería de sistemas, sin importar que “era miércoles cuando iniciamos la preparación y se decía que el confinamiento se decretaba el viernes”, cuenta.

Tomaron decisiones rápidas para que cada persona se conectara desde casa a sus ordenadores en RBA. Con ello, elaboraron manuales para preparar los equipos domésticos, adquirieron licencias y parametrizaron los equipos. Con emoción, Josep recuerda que “el lunes todo funcionó con éxito, solo la mitad de las personas se trasladaron a las oficinas. El miércoles nadie tuvo que acudir”. Fue una semana de trabajo 24x7 del equipo de sistemas para lograr que los procesos de distribución y administración, basados en SAP, la edición de todas las revistas, de Adobe, y la actualización de las webs se realizara como estaba previsto. “Tuvimos la sensación de estar cambiando una rueda circulando a 120 Km/h por una autopista a rebosar”, afirma Josep. En cualquier caso, concluye, “conseguimos, dos cosas importantes: la continuidad de la editorial y que el personal se sintiera tranquilo y satisfecho por poder continuar con sus tareas durante el confinamiento, conciliando trabajo y vida familiar”. El logro fue reconocido de manera amplia por toda la organización, con mensajes de agradecimiento de toda la plantilla.

2. Aventura para que el cohete Ariane 6 siga su órbita a pesar del confinamiento de los ingenieros y las ingenieras que lo supervisan

GTD Sistemas de Información es una empresa cuyos proyectos pueden encontrarse en el corazón de muchos programas civiles y militares. Son proveedores del Grupo Ariane, del Centre National d'Études Spatiales (CNES) y de la Agencia Espacial Europea (ESA), entre otras empresas. GTD participa desde hace más de treinta años en la mayoría de los grandes programas espaciales europeos y durante la pandemia ha tenido que enfrentar varios retos.

Jordi Vila, su responsable de seguridad lógica y sistemas open source, ingeniero de telecomunicaciones por La Salle-URL, explica que “el principal reto al que nos hemos enfrentado es conseguir que la mayor parte de los proyectos siguieran en marcha” y, por lo tanto, que más de 300 ingenieros que trabajan en diferentes proyectos, con diferentes grados de confidencialidad, pudiesen teletrabajar desde sus hogares siempre que fuese posible.

Desde principios de 2019, aproximadamente un 25% de la plantilla de GTD ya podía teletrabajar un día a la semana si lo solicitaba. Acomodar a estos empleados no ha supuesto ningún reto ya que han seguido trabajando desde sus ordenadores portátiles a través de las VPN (red privada virtual) que enlazaban sus hogares con la empresa sita en Barcelona. Eso sí, han abierto nuevas VPN y han proporcionado portátiles a tantos empleados como ha sido posible. Uno de los retos ha sido conseguir que personas que trabajan con ordenadores de sobremesa puedan hacerlo desde sus hogares, con toda seguridad y comodidad. Esto se ha conseguido instalando accesos de escritorio remoto desde sus hogares. De esta forma, sus ordenadores domésticos pasan a trabajar conectados a sus ordenadores de trabajo con nuevas medidas de seguridad implementadas por el equipo de Jordi Vila. El tercer grupo de trabajadores ha sido mucho más complicado de acomodar ya que, por seguridad y por confidencialidad, trabajan en ordenadores que no están conectados a la red. Para este grupo se han habilitado salas específicas de trabajo en la empresa, aisladas del resto para evitar cualquier tipo de contagio, se han establecido protocolos especiales de ingreso y se ha dotado a los trabajadores con los certificados pertinentes para que pudieran desplazarse a la empresa.

Con estos tres niveles de adaptación de los puestos de trabajo se ha conseguido, según comenta Vila, “que proyectos como el banco de control del Ariane 6 no se hayan detenido y que en cuanto cese la pandemia puedan enviarse los componentes a la Guayana Francesa y se instalen en esta nave espacial”. Como en muchas otras empresas, el equipo de Jordi Vila ha luchado a diario para que todos los servidores funcionen correctamente y todas las conexiones fueran no solamente rápidas, sino también seguras.

3. Aventura para evitar los desplazamientos de la compra diaria y disponer de una plataforma de comercio electrónico para una comunidad

La startup Symplus, vinculada a Innovatio, una incubadora de empresas de base tecnológica en la Universidad Federal de Río Grande - FURG en Brasil, fue creada en 2019 con la idea de desarrollar soluciones digitales para pequeñas empresas en el área del comercio minorista, tanto para servicios formales como informales, teniendo en cuenta las limitaciones técnicas y financieras de los posibles usuarios. La plataforma, que comenzó a desarrollarse en enero de 2020 y estaba programada para completarse en el mes de junio, cambió su planificación debido a la pandemia del COVID-19 y a las medidas de aislamiento social anunciadas por el gobierno a mediados de marzo.

Según Juan Rodrigo Oliveira, CEO de Symplus, tuvieron que intensificar el desarrollo y anticipar las pruebas, porque su plataforma podría ayudar al comercio local durante la pandemia. "En las primeras dos semanas, seis horas de sueño se convirtieron en un lujo, pero conseguimos lanzar las primeras versiones a finales de marzo", dice Oliveira. En total hay cuatro personas de ingeniería de las TIC trabajando de forma aislada y reuniéndose solo por videoconferencia: Oliveira, que como CEO es el único con turno completo y que es también responsable del desarrollo de la estructura del servido, y tres personas más a tiempo parcial (una administrativa y dos desarrolladores).

La plataforma de comercio electrónico tiene el respaldo del ayuntamiento de Río Grande. La herramienta se inserta en un portal web del ayuntamiento creado para apoyar a la comunidad en este momento crítico. Durante el confinamiento, está disponible de forma gratuita y dispone de un catálogo de productos y servicios. Los pedidos llegan a los comercios y desde allí se pueden comunicar con el cliente a través de WhatsApp, tecnología que es amigable y accesible para la mayoría de la población. Todavía se están desarrollando otras características, todas destinadas a fomentar el consumo local en las pequeñas empresas. Juan Rodrigo Oliveira manifiesta que “hemos dado a los pequeños comercios de la comunidad la oportunidad de poder seguir dando servicio a sus clientes y a estos, reducir el riesgo de contagio por desplazamiento a las tiendas”.

4. Aventura de asegurar capacidad de transmisión de datos para una sociedad que se ha visto obligada, de la noche a la mañana, a pasar al mundo virtual

Los técnicos de sistemas de la red de telefonía se encargan de gestionar el mantenimiento de las instalaciones de sistemas telefónicos, así como de las redes de datos. La mayoría de las operadoras de telefonía han ofrecido un aumento de los gigabytes de datos a sus clientes y el tráfico en la red ha aumentado un 40% en España, debido al consumo de mensajería instantánea y las llamadas mediante redes y datos móviles, además de las actividades de teletrabajo y teleenseñanza. El servicio en la red se está manteniendo estable sin grandes problemas, pese a los picos de tráfico puntuales. Los proveedores monitorizan la infraestructura de manera continua a fin de planificar el correcto funcionamiento de esta en los periodos de máxima demanda.

De hecho, empresas como Netflix han acordado con la Unión Europea bajar un 25% la velocidad de entrega de contenidos para contribuir en la reducción del tráfico en las redes europeas. Otros servicios tipo Cloud y conexiones multijugador, entre otros, son responsables también de una cierta ralentización de la red. Finalmente, las prioridades de los TIC, que trabajan en cualquiera de las empresas vinculadas al servicio de telefonía, son garantizar las comunicaciones, así como el acceso fiable a la comunicación. De hecho, las operadoras han puesto al servicio de las administraciones públicas y de los sistemas de salud capacidades de big data, gestión de datos anonimizados y datos de movilidades, entre otros, a fin de contribuir en la contención del brote de COVID-19.

5. Aventura de la digitalización de las experiencias en museos, eventos y tiendas para sobrevivir al confinamiento

La crisis generada por la pandemia ha originado que muchas empresas deban adaptar sus modelos de negocio hacia soluciones más digitales. Son ejemplo de ello el acceso virtual a museos, la participación de manera online en eventos (como el festival de cine de Tribeca, en Nueva York) o vivir experiencias de realidad virtual sin la necesidad de salir de casa. Se puede disfrutar de ellas gracias al trabajo que realizan los ingenieros TIC. En este caso, Íñigo Gainza, ingeniero, máster en Project Management por La Salle-URL y especializado en soluciones digitales emergentes como realidad virtual y realidad aumentada, ayuda a entender cómo estas soluciones pueden contribuir en épocas de confinamiento.

A pesar de que la crisis sanitaria ha obligado a la suspensión de eventos como el Mobile World Congress, Íñigo Gainza afirma que “esto también supone que se ha incrementado la demanda de plataformas web en donde estos eventos se pueden llevar a cabo virtualmente. Un ejemplo son conciertos que antes iban a realizarse en un estadio y que ahora se realizan online; o una final de eSports que se ofrece en streaming y con servicios añadidos”. En el sector cultural, a modo de ejemplo, Gainza menciona que “decenas de museos han optado por ofrecer su catálogo en virtual para tener una experiencia similar sin salir de casa”. Pero detrás de esto está el trabajo de los ingenieros e ingenieras que se enfrentan a retos propios por trabajar confinados. Gainza asevera que, en base a su experiencia, “en general ha cambiado la forma de trabajar, ya que en todas las empresas hay compañeros que tienen restringida su franja horaria de trabajo por la situación familiar, por ejemplo, trabajando de 6 de la tarde hasta las 3 de la mañana porque el resto del día deben cuidar a los niños”.

Esta situación de confinamiento ha mostrado que se puede disfrutar de experiencias culturales sin salir de casa. Pero también ha evidenciado, de manera palpable, que esto es posible gracias al esfuerzo de los ingenieros TIC que, superando todos los desafíos propios de la situación, hacen que el sector cultural no se pare a pesar del COVID-19.

6. Aventura de cómo mejorar la eficacia y eficiencia de los tratamientos del COVID-19 en los hospitales

Los profesionales de la salud se están demostrando insustituibles durante la pandemia, pero algunas de las tareas que han llevado a cabo se han podido realizar gracias al uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). No es sencillo transformar un entorno de salud en vivo en un entorno de salud virtual cuando, en el confinamiento, el contacto entre los pacientes y sus familiares es más importante que nunca. Para analizar este problema, el Innova Institute ha hablado con Geraldo Aguiar y Luis Goulart, los gerentes del Centro de Innovación y Tecnología en Salud (CITS) del hospital Ernesto Dornelles (HED) de Porto Alegre, en Brasil. El CITS forma parte del Proyecto Pacto Alegre —asesorado por Josep Miquel Piqué, director de Internacionalización e Innovación de La Salle-URL y máximo responsable de La Salle Technova— y pretende desarrollar iniciativas para la transformación digital del hospital con un enfoque centrado en empleados, pacientes y familias.

Durante la pandemia, el equipo de TIC del CITS está siendo el aliado de los sanitarios para la atención a los pacientes. “En menos de 48 horas se pudo poner en marcha un entorno para que los empleados del hospital pudieran trabajar de forma segura desde sus hogares”, explica Luís Goulart. En este sentido, Geraldo Aguiar enfatiza: “Se pudo realizar la atención de los pacientes sin riesgo de contagio de los empleados”. Además, Goulart comenta que “el centro de llamadas se creó, desde cero, en cuatro días” y resalta que “se lograron dos objetivos: evitar el desplazamiento de los empleados con síntomas y reducir el colapso en los puestos de asistencia”.

Aguiar comenta que “desde el inicio se propusieron alternativas para mejorar el tratamiento del paciente y la relación con sus familias”. En primer lugar, el tour virtual: mediante tablets se desarrolló un canal de comunicación entre el paciente aislado y su familia. También se está finalizando un proyecto que será muy útil: la teleconsulta. De esta manera, se estandariza el proceso para diagnosticar a un paciente con síntomas. Sobre esto, Goulart explica que “cubre todo el proceso del paciente, más de 40 requisitos funcionales, y conecta al médico con especialistas en otros hospitales”. Y añade: “Todo ello se complementa con los paneles de asistencia digital, que permiten tener los datos del estado del paciente en todo momento al alcance del equipo médico”. Con ello se mejora la atención de los pacientes. “Con la percepción de las TIC centrada en los empleados, los pacientes y las familias, se anticiparon proyectos futuros, permitiendo que la lucha contra la pandemia esté siendo mucho más eficiente y, por tanto, se hayan salvado más vidas”, concluye Aguiar.

7. Aventura de la digitalización del mantenimiento de las infraestructuras tecnológicas

En sí mismas, las TIC generan infraestructuras de comunicación y de gestión de la información, pero también facilitan que otras infraestructuras puedan seguir funcionando. En los últimos años se ha acelerado el proceso de transformación digital en sectores como el mantenimiento de maquinarias. “Muchas empresas pueden usar aplicaciones digitales que permiten hacer mantenimiento de maquinarias a distancia, sin la necesidad de la presencia física”, explica Íñigo Gainza, que sigue: “Por otro lado, las empresas necesitarán más tiempo para hacer desarrollos que requieren de equipos (hardware) o dispositivos específicos, ya que no es el mismo equipo en casa que en la oficina y mover esos equipos es costoso”. Todo ello desde la perspectiva del trabajo propio de mantenimiento de las estructuras. Pero no acaban aquí los retos.

Las personas implicadas, ingenieros o ingenieras, son el puntal de este tipo de soluciones en situaciones como las de confinamiento. La pandemia ha presentado retos de comunicación, coordinación o utilización de equipos, incluso en industrias de software, en las cuales el producto es solo digital. En cualquier caso, la visión de Gainza es clara: “A pesar de estos desafíos, gracias a internet las empresas pueden desarrollar y entregar de igual manera servicios digitales”. Las perspectivas a futuro, ya sea en el medio o el largo plazo, debido a los cambios en los hábitos de las personas y la mayor adopción de tecnologías digitales, indican que se necesitarán aún más aquellos profesionales con habilidades tecnológicas. Gainza opina que “aumentará la demanda de nuevos desarrolladores web, ya que se prevé un aumento de la demanda de aquellas empresas que quieran digitalizar sus experiencias de usuario, como el caso de tiendas; de modo que todo lo que podíamos hacer físicamente en un comercio, también lo podamos experimentar digitalmente sin salir de nuestra casa”

8. Aventura de continuar el funcionamiento de un gobierno local a una experiencia virtual en el confinamiento

El COVID-19 ha sido completamente inesperado y ha significado retos en logística y coordinación para las diferentes áreas administrativas y gubernamentales, como la de la alcaldía de Mosquera, en Colombia. Mireya Calderón, directora TIC del gobierno local, explica cómo se llevó a cabo esta transformación: “No hubiera sido posible sin que el equipo de tecnología hubiera apostado por reinventarse para trabajar por medios virtuales, duplicando su labor y llevando al área a trabajar hasta 16 horas diarias para asegurar la conectividad y la calidad de las comunicaciones, la disponibilidad de equipos y el software apropiado de las diferentes áreas”. Calderón explica que el proceso los ha llevado “a apoyar charlas y reuniones virtuales con procesos de registro digital para cumplir los parámetros públicos y a apoyar la adaptación digital para áreas como jurídica, tienda virtual, contratación y coordinación de las diferentes secretarías, como la de educación con los colegios, competitividad con las empresas y salud con las distintas instituciones”.

Se han apoyado en herramientas de comunicación de acceso libre como Zoom, que luego se cambió por Meet, de Google, que ofrece más capacidad; y en redes sociales como Facebook Live, que permitieron la creación de programas y noticieros virtuales para ejercicios de control social, en complemento a los canales tradicionales de preguntas, quejas y reclamos, como el correo ‘contáctenos’ y una línea telefónica por cada secretaría. En cuanto a capacidades tecnológicas, se vio la necesidad de capacitar a funcionarios y usuarios en el uso de las herramientas, lo que se desarrolló a través de programas existentes como “Vive Digital”, pero migrando a plataformas virtuales. Inicialmente hubo temor al aprendizaje, pero se lograron superar las restricciones.

De manera simultánea y aprovechando el acceso a información, se está creando una aplicación big data para hacer analítica y plantear los programas de competitividad y coordinar procesos de salud y auxilios económicos, que obligó a revisar y poner al día las bases de datos de la alcaldía. “Un limitante ha sido la capacidad de la red y el ancho de banda, lo que exige a las empresas proveedoras asegurar calidad”, confirma Mireya Calderón a modo de confirmación de que los retos no han finalizado.

9. Aventura para evitar el contagio en las compras en tiendas de comercio minorista

La empresa IoT Tooq Soluções, ubicada en la ciudad brasileña de São Paulo, se ha especializado en la integración de tecnologías de medición de datos online y offline para el sector minorista (supermercados y tiendas de ropa). Después de dedicarse durante varios años a investigación y desarrollo en dispositivos IoT (Internet of Things), sus clientes, cadenas de tiendas de ropa y de supermercados, disponen de una red de sensores inteligentes que permiten conocer el comportamiento de los compradores en cada una de las tiendas. Estos sensores proporcionan información para proponer, mediante un sistema basado en una red neuronal, mejoras en la experiencia de compra del consumidor. Todo ello con datos del comportamiento del comprador en el proceso de compra en cada tienda y con un impacto muy bajo en la infraestructura de la tienda.

La llegada de la pandemia del COVID-19 provocó una nueva necesidad en los supermercados y las tiendas de ropa: la distancia social. Los socios fundadores de Tooq, Ronaldo Moura y Bruno Almeida, se plantearon cómo podían ayudar a las tiendas a mantener la distancia entre los compradores y, de este modo, evitar el contagio. “Aunque no estuviera inicialmente pensada para ello, la red de sensores inteligentes nos proporciona una parte de la información necesaria para conocer la distancia entre las personas”, cuenta Ronaldo Moura. De acuerdo con algunos de sus clientes —entre ellos Besni, uno de los minoristas de ropa más grandes de la capital de São Paulo, y el supermercado Santo, la mayor cadena de Sorocaba— adaptaron el sistema para “que pudieran hacer el mejor uso del indicador de distancia social, ya sea para cumplir con el criterio de distancia promedio de dos metros dentro de los establecimientos o para mejorar la comodidad de los clientes”, añadía Bruno Almeida. De este modo, las tiendas de Besni y de Santo ya han comenzado a usar el sistema y han podido tener sus tiendas abiertas dando la mayor seguridad a los compradores.

En paralelo, apareció una nueva línea desde la que aportar valor: la detección de la temperatura corporal de los compradores. Desarrollada por seis personas del equipo técnico en aproximadamente diez días, se adaptó el sistema de la red neuronal a nuevos dispositivos para monitorear la temperatura corporal de las personas. A través de una cámara especial térmica, que se está probando en Canadá y ya se encuentra en el tramo final de pruebas, se podrá iniciar su implementación en las primeras tiendas en Brasil en las próximas semanas. "Nuestro mayor desafío siempre ha sido mejorar la experiencia de compra de las personas, colaboramos con el valor que la información sobre el ‘comportamiento’ de los compradores aporta en beneficio de esa experiencia; ahora añadimos un valor que será fundamental en esa experiencia: la seguridad durante la compra", agregaba Moura.

A modo de resumen

Las infraestructuras hacen posible que la vida siga. Las infraestructuras TIC han permitido monitorizar la salud, dar soporte psicológico, facilitar y agilizar las comunicaciones entre las personas, etc. Detrás de las infraestructuras TIC están ingenieros e ingenieras TIC que han convertido sus sistemas informáticos y de comunicación en salvadores de vida y de negocios puestos en riesgo por la pandemia.

¿Qué se ha aprendido para futuras pandemias? Quizás nunca se estará del todo preparado para una circunstancia como la del COVID-19, quizás los sistemas de sanidad deben mejorar para estar mejor preparados, pero la virtualización de nuestra actividad, compatible con una vida rica en relación social, permitirá ayudar a superar futuras crisis. Y detrás de esa virtualización, deberán seguir estando un buen número de entregados profesionales de las TIC que las mantengan “vivas”.

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