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El Producto Interior Bruto ha registrado en el primer trimestre una reducción del 5,2%, motivado por la reducción del consumo del 5,1% y del 5,3% la inversión

El Producto Interior Bruto ha registrado en el primer trimestre una reducción del 5,2%, motivado por la reducción del consumo del 5,1% y del 5,3% la inversión

Observatorio Financiero del Consejo General de Economistas

jueves 30 de abril de 2020, 12:11h
El sector de las Actividades artísticas, recreativas y otros servicios el que más ha sufrido, con una variación de -10,7%, siguiéndole Comercio, transporte y hostelería con el -9,7% y construcción con el -8,6%. id:58041
Los efectos de la pandemia en nuestra economía ya se empiezan a vislumbrar. A pesar del Plan para la transición a una nueva normalidad aprobado por el Consejo de Ministros el pasado día 28 de abril, auspiciado por la tendencia a la baja en la curva de contagios, todavía existe mucha incertidumbre sobre la duración de la crisis sanitaria y por tanto de la recuperación de la actividad económica.

Hoy se han conocido los principales agregados macroeconómicos correspondientes al primer trimestre. El Producto Interior bruto ha registrado en el primer trimestre una reducción del 5,2%, motivado por la reducción del consumo del 5,1% y del 5,3% la inversión. Las variaciones más destacables se han producido en el consumo privado de los hogares que ha caído el 7,5% (el de las administraciones públicas se ha incrementado el 1,8%) y la construcción que ha caído el 9,6%. Las importaciones y exportaciones también han caído el 8,4%.

Por sectores, ha sido el de las Actividades artísticas, recreativas y otros servicios el que mas ha sufrido, con una variación de -10,7%, siguiéndole Comercio, transporte y hostelería con el -9,7% y construcción con el -8,6%. Solo los sectores de actividades financieras y de seguros y de administración pública, educación y sanidad han tenido una variación positiva, el 6,9% y 2% respectivamente.

También se ha conocido recientemente el índice general del comercio al por Menor (ICM), que refleja en el mes de marzouna variación anual del −12,6%. Solo el sector de la alimentación ha tenido un incremento del 8,9%.

Ahora bien, consideramos que será a lo largo de este trimestre y el siguiente cuando se reflejarán más ampliamente aún los efectos de esta crisis en el empleo, el consumo, la inversión, las exportaciones, etc. Mención aparte cabe hacer del turismo, que con un peso del 12/13% en el sector servicios es uno de los sectores más afectados por esta crisis y, de los que más difícil tiene la remontada.

Es por ello por lo que, teniendo en cuenta que la recuperación de la actividad va a ser gradual y lenta, por provincias y por sectores, prevemos que el PIB se contraiga en torno al 10,8% en 2020, con una recuperación en 2021 alrededor del 3,5%.

El efecto en el empleo ya se está constatando, no solo por las cifras de paro del mes de marzo y por la EPA correspondiente al primer trimestre, que sitúa la tasa de desempleo en el 14,41% con un total de 3.313.000 parados, sino por los aproximadamente 4 millones de trabajadores afectados por los ERTES. Nuestra estimación es que, a final de año, la tasa de paro se encuentre entre el 21%/22%, con una reducción en 2021 hasta el 17%.

Tampoco es desdeñable el efecto que esta crisis está teniendo en los mercados financieros, tanto de renta variable como de renta fija. Las caídas en el primer trimestre han sido abultadas, aunque en estas últimas semanas, gracias a las intervenciones de los Bancos Centrales, los Índices bursátiles se están recuperando paulatinamente y la volatilidad está disminuyendo. En el caso español ha pasado del 80% en el momento más álgido de la crisis al actual 30%, lejos todavía del nivel precrisis. En un momento en el que la previsión de ahorro puede situarse en máximos, en torno al 14%, la volatilidad no ayuda a invertir ese ahorro.

Los próximos meses estarán marcados por una reducción de los ingresos públicos, fundamentalmente por la bajada de la recaudación de impuestos, y un incremento del gasto público para hacer frente a la emergencia sanitaria y social en primer lugar y también económica. Como consecuencia, el déficit se incrementará hasta situarse entre el 13% y 15% mientras que la deuda, en el escenario más optimista, podría centrarse en el 113%. A este respecto, hay que tener en cuenta que, si las necesidades de financiación ascienden a 300 mil millones, que suponen un 25% de la deuda a finales de 2019, esta se podría situar a final de año entre el 120%-125% del PIB. Es importante que se mantenga controlada la prima de riesgo (El BCE viene ayudando a ello) dado el aumento del déficit y deuda, y la necesidad de que se sigan financiando a tipos muy bajos.

Esta situación, que ha paralizado a la sociedad, no solo la economía, con la particularidad que está afectando a todo el mundo y con fuerza a Europa, hace que los países estén buscando soluciones globales, tanto sanitarias, –con los esfuerzos en investigación para encontrar lo antes posible vacunas y tratamientos– como económicas. En este sentido son fundamentales las decisiones que se tomen en el seno de la Unión Europea para enfrentarse a esta recesión que afecta a todos los países y en mayor medida a España, Italia y Francia.

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