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La inclusión de la discapacidad gana relevancia en el desarrollo de la inversión sostenible

La inclusión de la discapacidad gana relevancia en el desarrollo de la inversión sostenible
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jueves 03 de diciembre de 2020, 18:42h
Con motivo del Día Internacional de la Discapacidad, Spainsif ha celebrado su segundo Coloquio ISR, que se ha centrado en los progresos de la inclusión de la discapacidad en las finanzas sostenibles. id:65846
Spainsif, el Foro Español de Inversión Sostenible, ha organizado el segundo Coloquio ISR, en el que ha abordado cómo se integra la discapacidad en la gestión de las empresas y cómo gana relevancia en materia de inversión sostenible, a través del desarrollo de fondos de inversión colectiva o fondos temáticos.

En el coloquio han participado representantes de Accenture (Juana Gálvez), CCOO (Mario Sánchez), Fundación ONCE (Fernando Riaño), IE University (Joaquín Garralda), MAPFRE (Alberto Matellán y Anastasia Penélope de las Peñas) y Triodos Bank (Elena Galerón, Begoña Somoza y Cristina Martínez), que han compartido su visión sobre los desafíos de la discapacidad en materia de inversión ASG (Ambiental, Social y de Gobernanza).

La inclusión de las personas con discapacidad en las empresas

En un momento de efervescencia de la sostenibilidad empresarial, la sensibilización sobre la inclusión de las personas con discapacidad en el tejido productivo avanza tanto en apoyos regulatorios (en forma de cuotas y leyes antidiscriminatorias) como desde la iniciativa de algunas empresas que se enfrentan a este reto con convicción. Esto se traslada a las matrices de materialidad en las memorias de sostenibilidad de las empresas, donde la diversidad en sentido amplio está mostrando cada vez más relevancia.

Las empresas que alcanzan la inclusión efectiva de personas con discapacidad en las plantillas muestran una capacidad de innovación especial, que supone una ventaja competitiva respecto del resto de compañías; pero también se enfrentan a retos como el de responder a los distintos tipos de discapacidad (física, psicosocial, intelectual o sensorial). Además de atender a todas estas manifestaciones de la discapacidad en las plantillas, las empresas inclusivas pueden encontrarse ante otros retos como:

  • Capacitar de forma transversal a todos los equipos sobre la inclusión de todos los tipos de discapacidad.
  • Atender a la discapacidad sobrevenida de los trabajadores.
  • Aprovechar las habilidades de las personas con discapacidad para las tareas concretas de los puestos de trabajo.
  • Colaborar con las organizaciones sociales para formar a las personas con discapacidad en las necesidades de las empresas contratantes. Por ejemplo, en posiciones tecnológicas que reemplacen puestos mecánicos que desaparecerán en el entorno digital o en capacidades de gestión.
  • Planificar un acompañamiento de las personas con discapacidad tanto en la contratación como en los primeros meses en el puesto de trabajo.
  • Desarrollar una política de diversidad de forma específica para personas con discapacidad que sobrepase límites mínimos de inclusión marcados por ley, acompañada por el diseño de indicadores clave de cumplimiento en el cuadro de mando integral de la empresa y en su información pública.

Las ideas sobre la acción temprana son si cabe más relevantes en el contexto pandémico, donde la demanda laboral se cierra y el riesgo de exclusión de las personas con discapacidad aumenta a una velocidad relativamente superior a la de otros grupos. En esta coyuntura, los sistemas de cuotas, subvenciones, centros y fondos especiales de empleo son necesarios, pero no suficientes para alcanzar una inclusión plena y resiliente.

El reporte de información sobre inclusión de las personas con discapacidad

El acercamiento de la información sobre sostenibilidad a la información puramente financiera ha cambiado la percepción de la inclusión desde el punto de vista de los grupos de interés, cada vez más sensibilizados con el desempeño ASG de las organizaciones. Sin embargo, como sucede con otras temáticas estratégicas de información no-financiera, en el campo de la discapacidad conviven muchos sistemas heterogéneos.

El estándar más seguido y recomendado en el reporte de información no financiera en Europa es Global Reporting Initiative (GRI) donde, desde 2015, se incluyen contenidos sobre el reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad para que los utilicen aquellas empresas que lo consideren material, a través de materiales específicos como la Guía "Discapacidad en los Informes de Sostenibilidad".

Entre estos contenidos se pueden encontrar pautas para integrar los datos sobre discapacidad con los indicadores y descripciones de las memorias de sostenibilidad en cuatro áreas estratégicas: gobierno y valores de la organización; incorporación del respeto, empleo y trabajo digno; accesibilidad; y relaciones comerciales y comunidad. Este tipo de estandarización es esencial, pues la información del reporting aterriza directamente en las estrategias de sostenibilidad de las organizaciones y, a su vez, tiene una gran influencia en el diseño de proyectos e inversiones.

En paralelo, el diseño de nuevos indicadores para medir el impacto de las personas con discapacidad en el desempeño de la empresa y en la calidad de vida del trabajador es un ejercicio de creatividad que ya se está dando en aquellas organizaciones donde culturalmente la inclusión está presente.

Además, este proceso puede estar acompañado por el apoyo de colaboraciones público-privadas con entidades del tercer sector, donde, por su especial conocimiento de los retos sociales, tienen un tratamiento de datos sobre discapacidad muy avanzado. Algunos ejemplos de fenómenos cuya medición puede ser interesante para alinear el tangible con el intangible son la reserva en el diseño de vacantes de empleo, los niveles de concienciación o la puesta en marcha de formación interna.

La oferta de productos financieros

Los inversores que deseen poner el foco en la inclusión de las personas con discapacidad prestarán una atención especial a aquellas empresas y proyectos que vayan más allá de los mínimos establecidos por ley. Desde el punto de vista del diseño de productos de inversión temática con base en la inclusión, contar con un set de indicadores que relacionen la materialidad de la inclusión en estas compañías con su desempeño financiero permite justificar las decisiones de inversión.

Sin embargo, los datos sobre mejor desempeño en cuestiones de inclusión se dan sobre todo en pequeñas y medianas empresas (PYME), con las que es difícil escalar la inversión temática o de impacto, atendiendo a grandes flujos de capital.

Al igual que es difícil trasladar las buenas prácticas de las PYME a las grandes empresas, existen otros retos vinculados a los proyectos financiables, que pueden ser interesantes desde el punto de vista de la inclusión, pero poco atractivos por sus características de riesgo para el inversor institucional. En cuanto al inversor minorista, es una temática que genera mucha atención, pero tiene una capacidad recaudatoria aún limitada y con un perfil de la oferta de fondos muy convencional.

Sin embargo, en el mercado ya se pueden encontrar ejemplos de fondos de inversión colectiva o fondos temáticos sostenibles, que bien se dedican en exclusiva a la inclusión de personas con discapacidad o bien dedican parte del porcentaje de libre disposición de los fondos que gestionan a microfinanzas orientadas a la inclusión. Además, es apreciable el esfuerzo que algunas entidades están haciendo para la identificación de tendencias relacionadas con la inclusión social, que ayudarán al desarrollo futuro de una mayor oferta de productos.

Perspectivas de futuro: los fondos de recuperación

Las empresas de inserción y centros especiales de empleo a menudo cuentan con el apoyo de fondos europeos de inclusión. Sin embargo, a nivel de la UE, falta el desarrollo de la taxonomía de actividades con impacto social positivo, donde se incluirían las referencias de discapacidad.

Mientras tanto, a consecuencia de la crisis derivada del COVID-19, se ha puesto en marcha un entramado de fondos de recuperación europeos muy vinculados a las finanzas sostenibles, donde España ocupa un lugar destacado como perceptor, con mención al uso de los fondos en relación con la transformación del modelo productivo, la digitalización y la inclusión, en la que la discapacidad tiene que tener su propio espacio, como reivindicación social.

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