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Consciencia financiera: la aplicación de la inteligencia emocional en las finanzas

Consciencia financiera: la aplicación de la inteligencia emocional en las finanzas
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viernes 15 de mayo de 2020, 08:21h
“La falta de dinero nunca es un problema. La falta de dinero es simplemente un síntoma de lo que está sucediendo en tu interior.” T. Harv Eker. id:58558
Se dice que el dinero no compra la felicidad, pero sí que compra comida, casa, transporte, ocio y sirve para organizar los proyectos a futuro. Por lo tanto, ganarlo o perderlo puede generar una gran diferencia en la vida y, en consecuencia, en nuestra felicidad. La sociedad occidental nos ha programado para vivir “el sueño” con todos sus elementos y detalles pero, al mismo tiempo, nos ha enseñado a no hablar de dinero. Es algo que no se hace: lo que se supone que debemos hacer es simplemente perseguir más y más.

Hoy en día, muchas de nuestras preocupaciones están relacionadas con el trabajo y las finanzas ya que el capitalismo ha construido nuestra vida sobre un sistema en el que el trueque ya casi no funciona, donde todo cuesta dinero, donde sin dinero no podemos permitirnos el lujo de sobrevivir y donde parece que eres más cuanto más tienes. La tendencia del consumismo actual tiene su razón de ser en la posesión y acumulación de cosas y no sólo afecta a los consumidores más activos. No compramos solo por necesidad o supervivencia: se nos bombardea con anuncios y, gracias a Internet, comprar y consumir cosas es algo cómodo, rápido y sencillo y cada vez más accesible.

Sin embargo, de lo que no todos somos conscientes es de que el dinero tiene un valor mucho mayor que su valor monetario: es un reflejo de las emociones y, si hay problemas económicos, podemos decir que el dinero es el efecto y no la causa. Los problemas del exterior vienen de problemas del interior. Las relaciones, la alimentación, la salud, el deporte, el trabajo, el sexo… son todos aspectos de la vida donde los problemas nos dan información sobre nuestra relación con nosotros mismos. Realmente no existen problemas, sino que existe algo a resolver, pero miramos el problema y no la causa, por lo que no le damos solución.

Solo las ganas de aprender pueden llevarnos a un cambio sostenible en el tiempo. Cuando vemos claramente, podemos decidir. Cuando observamos qué ocurre, podemos decidir. El dinero dice mucho sobre la relación con uno mismo, deseos, necesidades, miedos y más. Cuando exploramos nuestra relación con el dinero, descubrimos más sobre nosotros mismo. Cuando analizamos nuestra relación con el dinero sin juzgarlo, podemos obtener información importante sobre uno mismo y cómo vivimos nuestra vida.

La buena noticia es que podemos crear una relación más libre y sana con el dinero. Como todo lo que nos impide evolucionar, necesitamos explorar, conocernos a nosotros mismos y detectar aquellas situaciones o factores que pueden afectar negativamente al proceso de toma de decisiones relacionadas con el dinero. Este trabajo puede ayudarnos a comprender mejor no solo las situaciones financieras que perpetuamos, sino a nosotros mismos. Comprender por qué ahorramos la mayor parte de lo que ganamos y no nos permitimos disfrutar del dinero o de la vida, o por que gastamos cantidades absurdas en objetos que no necesitamos, puede darnos mucha información acerca de nosotros mismos que nos ayude a entendernos, aceptarnos y mejorar.

Hasta que no seamos conscientes de lo que no funciona, no podremos cambiar la situación actual. Consciencia es la capacidad de reconocer y percibir la realidad, es lo que nos diferencia de los animales y las máquinas. Ser consciente es el camino que abre las puertas a saber quiénes somos y desde ahí acceder a la verdadera transformación. Solo cuando sepamos cómo somos, qué nos condiciona y qué nos mueve, podremos tomar acciones que nos lleven a cambiar aquello con lo que no estamos a gusto. Se trata de reconocer y quizás no cambiar, pero si transformar.

Un elemento clave de la inteligencia emocional es ser constantemente consciente de nuestros sentimientos y emociones para mantenerlos bajo control y comprender cómo nos afectan a diario. Cuando dejamos que una reacción emocional enturbie el proceso de toma de decisiones, la percepción se distorsiona. Como resultado, cometemos errores que de otro modo no cometeríamos.

No se trata de saber mucho de economía, de ser un genio de las matemáticas ni de conocer al detalle todos los productos financieros. Si queremos arreglar nuestras finanzas, empecemos por mirar qué hay dentro de nosotros. Empecemos por entender nuestras preferencias cerebrales, temperamento y competencias y entonces podremos gestionar con éxito nuestra relación con el dinero. Utilizando estudios científicos, psicológicos y médicos podemos indagar en nuestros patrones y tendencias naturales y tomar acciones que perduren en el tiempo y que nos lleven a cambiar aquello con lo que no estamos a gusto.

Rocío Ledesma del Fresno

Licenciada Summa Cum Laude en Dirección y Administración de Empresas con un Minor en Economía por The American University of Paris, además de haber realizado un Master en Finanzas en Icade. Recientemente finalizó un Master de Inteligencia Emocional en el Instituto Hune.

Durante 25 años fue Directora de los Departamentos de Innovación y Productos en Banif y Andbank. Actualmente es Manager en Dextra Corporate Advisors, boutique independiente de M&A y corporate, y consejera en Navis Capital Desarrollo, SGEIC, gestora de fondos de inversión alternativa registrada en CNMV. También forma parte de la asociación WA4STEAM, una comunidad internacional de mujeres business angels que buscan ampliar la presencia femenina en los campos STEAM, proporcionando no solo capital, sino también convirtiéndose en un socio estratégico para las futuras líderes.

Fuente: Proa Comunicación

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