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¿Cómo deben actuar los inversores ante una crisis?

Johanna Kyrklund, Schroders.
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Johanna Kyrklund, Schroders.

OPINIÓN: Por Johanna Kyrklund, CIO y responsable de inversiones multiactivo de Schroders

miércoles 11 de marzo de 2020, 10:30h
Sin duda, el coronavirus es la última amenaza que rompe la armonía del mercado financiero. Y, como es habitual, sus efectos hacen que nos preguntemos cómo deben actuar los inversores ante una crisis. id:56222
Tanto si eres un gestor de fondos, responsable de miles de millones de euros de otras personas, como un inversor individual que cuida de los suyos, la pregunta es igual de importante.

No obstante, antes de responder, hay algunas cuestiones que debemos considerar. A continuación, ofrecemos respuestas que podrían servir de orientación.

¿Cómo es de real esta crisis en términos económicos?

La realidad es que aún no sabemos la extensión del brote o el impacto económico que puede causar el virus. Lo que sí conocemos es que ha llegado en un momento en el que el ciclo económico ya estaba debilitado y, por lo tanto, se podría producir una desaceleración. En este sentido, los inversores pueden beneficiarse de mantener valores que se comportan mejor ante una recesión, también conocidos como activos refugio, como los bonos soberanos, el yen japonés o el oro.

Sin embargo, es posible que se desarrollen escenarios económicos más optimistas. La política de contención, que es esencial desde el punto de vista de la salud, es lo que, por el momento, está teniendo el mayor impacto en las economías occidentales. En cambio, si estas medidas se suavizan, la actividad podría repuntar. Pese a ello, nadie puede predecir qué ocurrirá en esta fase.

¿Cómo van a actuar las autoridades?

Una respuesta contundente de los bancos centrales y gobiernos ofrece un respaldo para los precios de los activos. En este sentido, los tipos de interés se podrían bajar más y, a su vez, también se podrían implementar nuevas medidas fiscales. Si el brote se contiene, los bancos centrales solo tendrían que impulsar a los mercados. Pero, tal y como se ha experimentado con anterioridad, saber cuál es la dosis de “medicina correcta” a administrar para frenar una crisis es un ejercicio bastante complicado.

¿Los mercados han descontado ya los efectos del coronavirus?

La oleada de venta de acciones ocasionada por el coronavirus en Europa ha sido desoladora. No obstante, tomemos un poco de distancia. Lo que hemos visto es como los inversores de los mercados desarrollados que han disfrutado de un periodo alcista constante durante la última década, han perdido tras el desplome parte de sus ganancias acumuladas. Sin embargo, el valor de las acciones solo ha caído hasta niveles de mediados de 2019. Por ello, miramos un gráfico de la rentabilidad de las acciones en los últimos 10 años, podremos poner estas caídas en perspectiva.

Entonces, ¿están los mercados baratos?

Creo que, en este momento, las valoraciones no están lo suficientemente baratas como para tomar un mayor riesgo en la inversión, independientemente de los efectos del coronavirus. Lo que pueden hacer los inversores es observar e identificar oportunidades y evaluar el riesgo, bono por bono, acción por acción.

¿Qué lecciones podemos aprender de la historia?

Si observamos los datos, se pueden sacar muchas conclusiones, pero se destaca una observación sobre la volatilidad del mercado de valores de Estados Unidos, medida por el VIX (también conocido como el “indicador del miedo”).

Cuando este índice ha aumentado, generalmente ha ido seguido de fuertes retornos. De media, el S&P 500 ha subido un 25% en los siguientes 12 meses después de que el VIX superara los 33 puntos. Por lo tanto, hay que señalar que, durante el pasado mes de febrero, el índice ha aumentado hasta los 50 puntos, por encima de su cota habitual reciente entre 10 y 20.

No obstante, los factores históricos no tienen por qué repetirse. Ofrecen cierta tranquilidad, pero sería imprudente y erróneo descartar los riesgos de esta crisis hasta que no se puedan cuantificar.

Además, hay que poner en valor la importancia de la información actualizada. Este factor es crucial para la toma de decisiones de inversión, aunque en momentos de crisis suele escasear. Por ello, el trabajo de nuestros analistas es vital, al igual que el del equipo de más de 20 expertos de data science que actualmente están trabajando en toda una serie de proyectos sobre el impacto del coronavirus y cómo obtener datos útiles. Esto implica por ejemplo monitorizar indicadores “de alta velocidad” de la actividad económica como el uso de aplicaciones de taxis, mapas, comida para llevar o cafeterías.

Volvemos a la pregunta principal, ¿cómo deben actuar los inversores en una crisis?

La respuesta sencilla es: con calma y de forma racional. Todavía es pronto y queda mucho por hacer. Nuestros analistas siguen en detalle analizando miles de acciones y bonos. Desde la perspectiva del equipo de multiactivos, siempre estamos atentos a los cambios de rumbo económicos que afectan a las áreas en las que invertimos. Así, nuestros inversores más experimentados pueden seguir centrándose en las oportunidades de sus áreas, ya sean materias primas, infraestructuras o capital privado.

Una buena inversión se basa en las decisiones que se toman con la cabeza fría. El origen de las incertidumbres siempre será diferente, pero las estrategias de inversión consolidadas están diseñadas para hacer frente a este factor. Una de las ventajas es que permiten a los gestores de fondos dar un paso atrás y evaluar y buscar las oportunidades de inversión, independientemente de las condiciones.

Una buena inversión también implica decidir una estrategia a largo plazo y seguirla. Así que, la amenaza del coronavirus solo afecta en nuestra rutina de trabajo en la frecuencia con la que nos lavamos las manos; el resto, permanece igual.

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