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Reunificar deudas sin hipoteca y sin aval
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Reunificar deudas sin hipoteca y sin aval

viernes 14 de agosto de 2020, 08:34h
Salir de una situación financieramente complicada es posible si se afronta desde el principio de manera profesional. id:62021
El escenario económico español ya no era bueno antes de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. La gestión económica de la pandemia consistió en ordenar el confinamiento de la población lo que, lógicamente, paralizó la actividad económica. Todo esto nos ha llevado a la mayor crisis económica desde la guerra civil.

Los bancos que hasta hace un año ofrecían créditos preconcedidos a sus clientes, sin mayores requisitos y que se podían formalizar por Internet, en estos momentos han cerrado la financiación. Tanto la han cerrado que los llamados “préstamos ICO” llegan solo a empresas grandes y solventes.

Podemos encontrarnos en la necesidad de reunificar deudas sin hipoteca y sin aval ya sea por los efectos económicamente destructivos del Covid-19, por ejemplo: hemos perdido el trabajo o hemos cesado nuestra actividad profesional como autónomos; o por lo que podríamos denominar una anterior administración de nuestras finanzas excesivamente alegre, por ejemplo: solicitando un préstamo para pagar otro o dependiendo en exceso de las tarjetas de crédito.

Pero en ninguno de los casos mencionados anteriormente toda la culpa de haber llegado a la situación de asfixia económica del deudor puede recaer en él. La escasa formación financiera de la población española unida a las facilidades que ofrecían las entidades de crédito, con tal de sostener una actividad económica basada en el consumo y no en la inversión, hicieron que muchas personas se endeudaran más allá de lo razonable, pero de buena fe, esperando tiempos mejores y siempre con la intención de pagar sus deudas y cumplir con sus compromisos.

Acudir a profesionales lo antes posible

Ningún problema se arregla por sí solo y las deudas tampoco. Acudir a una empresa formada por profesionales acreditados para que estudien objetivamente nuestra situación financiera, pero hacerlo en cuanto empiezan a surgir los problemas, es el mejor camino para conseguir reunificar todas las nuestras en solo una, a un plazo más largo -incluso treinta años- y con una cuota total mensual menor que nos permita pagarla y vivir.

Un ejemplo de este tipo de empresas es Solventa tu Deuda, compuesta por abogados y economistas dedicados a la “rehabilitación financiera de personas físicas, emprendedores, autónomos, empresarios y consumidores en general”, que además conocen muy bien el estado psicológico por el que atraviesan los deudores, sus miedos, la sensación de culpa y el acoso al que son sometidos por las empresas de recobros.

Una negociación llevada por profesionales también nos dejará tiempo para reorganizar nuestra vida mientras se resuelven los trámites, para pensar en el futuro con más claridad y para encauzar correctamente nuestra vida profesional y personal, seguramente dañadas.

Y esa negociación se basará, principalmente, en la mediación, en la búsqueda de acuerdos extrajudiciales con los distintos grupos de acreedores pero sin descartar nunca aquellas acciones judiciales que protegen efectivamente a los deudores y que éstos muchas veces desconocen.

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